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El Cronista Comercial. Pág. 4. 24 febrero 1981. Buenos Aires, Argentina.

Accra. – Los operadores comerciales europeos que desarrollan sus actividades en África conocen muy bien las modalidades y características de cada uno de los países del continente. Ellos han sido, y continúan siendo, los nexos tradicionales del tráfico entre las metrópolis europeas y sus ex colonias. La experiencia acumulada durante más de 500 años no es para desaprovechar. Ellos saben mejor que nadie cuales son los canales de comercialización adecuados para cada producto. Es por eso que muchas exportaciones de América Latina, Asia y aun los Estados Unidos y Canadá, se concretan y realizan a través de Europa.
Monopolios estatales.
El auge independentista, que como una oleada recorrió África del Atlántico al Indico en las décadas del ’50 y ’60, hizo que los gobiernos locales asumieran el control de algunas actividades económicas que estaban manejadas por las administraciones coloniales, fue así como el Estado pasó a monopolizar la comercialización exterior de los productos domésticos y a importar los insumos básicos.
Un caso típico es el de Ghana donde la National Procurement Agency es el ente estatal que realiza las compras en el exterior de los productos básicos y cuyo gerente Ben A. Martison es el responsable de las adquisiciones de leche, azúcar, harina de trigo, carne, comed beef, pescado, y hasta hierro y cemento. Luego la National Trading Company, liderada por B.K. Owusu, es la agencia gubernamental encargada de la comercialización interna de estos productos y también de algunas adquisiciones adicionales en los mercados internacionales.
En cuanto a las exportaciones, las ventas de cacao (debe tenerse en cuenta que Ghana es habitualmente el primer productor mundial) se llevan a cabo por intermedio del Ghana Cocoa Marketing Board.
Las actividades productivas a comerciales de estos países que no fueron estatizadas quedaron, lógicamente, para las empresas privadas. En muchos casos también quedó una vasta y bien montada red de comercialización de la época colonial que es la que actualmente utilizan los exportadores extranjeros para ingresar a los mercados africanos.
Participación nativa.
Por otra parte existe un particular orgullo nacional unido al deseo de un ascendente estrato social capitalista y con aspiraciones empresarias que alienta a un limitado grupo de africanos a querer participar en todos los negocios que se hagan en sus países. Desde hace unos años este núcleo nativo busca afanosamente socios en el exterior para la realización de joint ventures. La tarea no es fácil. Los hombres de negocios extranjeros consideran que los riesgos son muy altos a pesar que los márgenes de ganancia pueden compensar la aventura.
En algunos casos, como en Nigeria, el gobierno federal ha reglamentado al detalle las áreas en las cuales permite la participación de inversiones extranjeras y aun las proporciones de participación de capital local y foráneo así como también una larga nómina de actividades económicas y comerciales exclusivamente reservadas para los nigerianos. El Nigerian Enterprises Promotion Decree (Indiginization) de 1972 y revisado en 1976, 1977 y a principios de este año, asegura una amplia participación en los negocios para los ciudadanos nigerianos sin cuya asociación es imposible realizar inversiones en el país. Bajo los términos de ese decreto las compañías de seguro y los bancos deben poseer un 60% de capital nigeriano como mínimo, al igual que las empresas siderúrgicas, de la construcción, los grandes supermercados, las papeleras y otras 53 actividades económicas más. Otra lista de 42 actividades requiere una participación de capital local no menor al 40%. En ella se encuentran las empresas agrícolas y de procesamiento de alimentos, la fabricación de vidrio, loza, maquinaria agrícola, astilleros, etcétera.
La nómina reservada exclu¬sivamente para los intereses locales incluye agencias de publicidad, agencias inmobiliarias. granjas, comercios minoristas, etcétera.
Adaptación a la realidad.
Pero como ya dijéramos una cosa son las ambiciones de los gobiernos africanos y otra distinta es la real capacidad de sus aspirantes a empresarios y los riesgos que implican las inversiones en el continente. El 3 de febrero último el ministro de Industrias de Nigeria. Malam Adamu Ciroma, anunció una nueva modificación del Nigerian Enterprises Promotion Decree permitiendo una mayor participación de los intereses extranjeros en la composición de las compañías dedicadas a las actividades económicas y comerciales. La molienda de arroz ya no es una actividad exclusivamente reservada a los intereses nigerianos: ahora admite una participación foránea del 40%. En iguales condiciones se encuentra la fabricación de prendas de vestir. Muchos rubros pasaron a permitir la participación extranjera hasta un 60%. Aquí se encuentran ahora la fabricación de contenedores de metal, la producción de fertilizantes y los ingenios azucareros. El ministro Malam Adamu justificó la decisión oficial expresando: “La prueba que demuestra el éxito de la ‘indigenización’ no es cuántas compañías o qué porcentajes han cambiado de manos en determinado campo de la actividad sino cuántas nuevas compañías se han establecido desde 1978”. El ministro manifestó que esta acción estaba destinada también a combatir el contrabando da¬do que la mayoría de las líneas de productos que admiten mayor participación extranjera son aquellas que. a pesar del “proteccionismo” establecido, los empresarios locales fueron incapaces de desarrollar una industria competitiva que desestimulara el voluminoso ilegal de las mercancías.
El consejo de la experiencia.
¿Cuál es el camino a seguir por aquellos que deseen ingresar al mercado africano? La utilización de los operadores europeos, de hecho, es el más difundido. Para un veterano comerciante holandés establecido en Accra, todo depende del tamaño de la empresa extranjera. Varias empresas europeas de envergadura suman años de experiencia en África y aprovechan asociaciones con influyentes nativos que, con contactos o sobornos, van solucionando todos los problemas, que no son pocos, que se van presentando. En cuanto a aquellas compañías inexpertas en estos mercados o pequeñas y medianas a nivel internacional lo más adecuado es realizar exportaciones con las máximas garantías. Un experimentado comerciante argentino radicado en Lagos aconseja: “Las exportaciones deben realizarse con la apertura de carta de crédito irrevocable y confirmada por un banco internacional de primera línea, pagadera 100% a la vista contra presentación de documentos de embarque. A.
 
Accra, Ghana. Febrero 1981.  

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