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Revista Pulso. No. 131, pag. 18. 11 noviembre 1969. Buenos Aires, Argentina.


Es indudable que la novena conferencia de la ALALC, que se está desarrollando en Caracas desde el 27 de octubre, tiene características sumamente particulares.

 
Las mayores expectativas están centradas en las acciones que emprenda el Grupo Andino en su “enfrentamiento” con él resto de los países firmantes del Tratado de Montevideo. Parece haberse entablado ahora una “competencia integracionista” en la que .se empeñan los 11 países de la Asociación. Y los mayores esfuerzos provendrían de los países del Pacífico. El influyente matutino limeño El Comercio (Perú forma parte del Grupo Andino) acusa, en un reciente editorial, a los socios de mayor poderío económico de la ALALC de “apartarse del objetivo de los demás socios porque aquéllos ya no ponen ante todo la integración sino el vender más” y continúan “apegados al comercio tradicional”.
Los fundamentos del ímpetu de los países andinos se basan en el permanente déficit de la balanza comercial con respecto al resto de los países latinoamericanos entre los que se destacan la Argentina, Brasil y México que acaparan el 60% del total del intercambio de la zona.
Los “socios de mayor poderío económico” son indudablemente estos 3 países y es frente a ellos que Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú tratan de coordinar sus políticas económicas al amparo del acuerdo subregional.
Durante la primera semana de funcionamiento de la conferencia ordinaria en Caracas, estos 5 países insistieron en la discusión y aprobación de su proyecto de protocolo que pretende trasformar la ALALC en un mercado común que deberá estar sustancialmente en funcionamiento hacia 1985 (ver PULSO No. 127). El plazo fijado para la presentación de los nuevos estudios del proyecto de mercado común es el 31 de diciembre de 1973 y dentro del año siguiente deberá estar acordada la aprobación final de todos los países de la ALALC.
Sin embargo, los intereses de los países no agrupados en el Acuerdo Andino son más cautos: proponen alcanzar ese objetivo en etapas graduales y progresivas.
Una realidad concreta ha quedado planteada definitivamente en el seno de la ALALC: la prórroga del plazo dé formación de una zona de libre comercio, establecida en el Tratado de Montevideo para fines de 1973, y la revisión total de la carta de creación de la Asociación. El nuevo lapso de “transición” quedaría prolongado hasta 1980 y en cuanto a la reforma del tratado es ya tema de debates. En este sentido se ha enfrentado una sentida necesidad de todos los miembros de la ALALC, incluso la de los. 3 “grandes”, que se venía manifestando desde los primeros fracasos de formación del segundo tramo de lista común. Razones políticas hacían que ningún país mencionara el asunto ante el temor de llevar para siempre el mote de “antiintegracionista”. El deterioro continuo de esta situación acaba de hacer crisis. Pero mientras tanto ha trascurrido bastante tiempo en improductivas conferencias v Consultas entre gobiernos.
Frente a ello, el pasado miércoles 5 se creó una subcomisión especial que analizará las modificaciones propuestas al tratado original. También, a nivel de jefes de delegación, se encuentran reunidos privadamente Bolivia, Brasil, Chile, México, Paraguay y Perú a fin de estudiar una posible fórmula que .concilie las discrepancias surgidas en torno a este aspecto. En la reunión del plenario, el próximo miércoles 12, se conocerán los primeros resultados. A.

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