Publicado en: Revista Pulso No. 117. pag. 26, 27, 28, 29, 30 y 31. 05 agosto 1969. Buenos Aires, Argentina.

NUEVOS APOYOS PARA LAS EXPORTACIONES

El crecimiento de las ventas al exterior de productos manufacturados se debe, en parte, a la mayor eficiencia que últimamente se advierte en la aplicación de los mecanismos estatales de promoción. Aunque todavía no representan cifras fundamentales en las exportaciones totales, tal influencia llegaría a ser más importante en los próximos años. La experiencia recogida desde que entrara en funcionamiento el actual sistema de promoción, contribuye a que ahora surjan positivas ideas para perfeccionarlo no muy difíciles de concretar. Esta adecuación sobre la marcha a las necesidades que se presentan, no solo mantendría esa constante de evolución sino que incrementaría con la paulatina incorporación de nuevos sectores industriales al comercio exterior.

El giro de la política cambiaria experimentado en 1964 asesto un rudo golpe a las posibilidades de exportación de manufacturas, frenando el entusiasmo de numerosos industriales y actividades de nacientes firmas constituidas para vender a otros países.

El decreto 46 de 1965 fue un ligero paliativo que perduro hasta el 31 de diciembre de 1967. Estableció tres tipos de reintegros de acuerdo a los productos exportados (6% para los primarios, 12% para los semielaborados y 18% para los de llevado grado de valor agregado).

Pero la inestabilidad de las medidas de estimulo sumada al proceso inflacionario ocasionó muchos fracasos. Recién a fines de 1967, al controlarse la marcha ascendente de los precios, el gobierno considero oportuno otorgar estímulos para acrecentar una corriente fluida de exportaciones.

En 1967 los productos beneficiarios con los estímulos entonces en vigencia representaban 144 millones de dólares, o sea el 9,8% de los 1.464,5 millones a que llegaron todas las exportaciones. El año pasado dicha participación fue de 162,8 millones de dólares, es decir el 11,9% sobre el monto de 1.367,8 millones, lo cual implica para el rubro no tradicionales un aumento de mas del 13%.

“Ahora estamos pasando por un momento de efervescencia que se advierte en todos los sectores industriales” describe el director del Servicio Nacional de Exportaciones (SNE), Dr. Arnaldo Domingo Martino. “Presentimos que va a haber un aumento pero no sabemos todavía de que orden; aunque habría que aspirar, por lo menos, a que fuera similar al del año pasado”.

Al anticipar su segundo informe trimestral la semana pasada (ver pag. 16), la Dirección Nacional de Análisis de Coyuntura del Ministerio de Economía y Trabajo estimo que durante los 6 primeros meses de 1969 se realizaron exportaciones por 855,1 millones de dólares, observándose un aumento del 18,2% con respecto al mismo lapso de 1968 y un incremento del 9,5% en las no tradicionales.

Una mayor simplicidad.

Entre los industriales se advierte mas interés por aumentar sus exportaciones, según se refleja en los pedidos de tipificación que cada día se presentan para adoptar por el draw back, es decir, por la devolución automática de los derechos abonados para importar materias primas.

El decreto 8.051 y los complementarios que lo reglamentan han tenido una notable evolución. “Las solicitudes que tienen que hacer los recurrentes son ahora mas simples al igual que los tramites posteriores, ya que hay mas personal afectado a estas tareas y un menor ritmo de presentaciones con respecto al año pasado” puntualiza el jefe del Departamento de Asesoramiento y Promoción del SNE, ing. José Tulio Gristelli.

La resolución de cada expediente depende del producto. Hay algunos que pueden establecerse dentro de los 60 días y otros que demoran mas por su complejidad, dado que requieren mas información (no es lo mismo para un material que para una maquina con quizás 20, 30 o mas componentes de importación).

Reservadamente se estarían estudiando algunas modificaciones al régimen de draw back existente para hacerlo aun mas eficaz y también mas ágil en lo que se refiere a su tramitación. “como en realidad ha demostrado singular efectividad, ya que coloca al producto argentino en lo que hace a materias primas, a un nivel internacional, seguirá teniendo segura aplicación en el futuro, tal como ocurre en muchos países donde se aplica desde mucho tiempo antes que en la Argentina”, adelanta el Ing. Gristelli.

El Departamento de Asesoramiento y Promoción prepara en estos momentos algunas publicaciones sobre todas las tipificaciones. Una lista de más de mil productos espera la firma del subsecretario de Comercio Exterior, Dr. Alberto Fraguio, para ser difundida. Su utilidad será por demás evidente: incluye todos los productos tipificados hasta el 31 de diciembre de 1968 por orden alfabético y detallando la partida del nomenclador de exportación, el numero de resolución atribuido para aplicar el reintegro, la unidad de medida y los gravámenes fijos y variables que se aplican en cada rubro. Otra similar esta siendo preparada y abarcara las disposiciones aprobadas entre el 1 de enero y el 30 de junio.

La Dirección Nacional de Aduanas fue el lugar donde hasta no hace mucho tiempo quedaban paralizados muchos reintegros de draw back, provocando las consiguientes críticas.

Su misión de control final, al recibir como ultima instancia todos los problemas, hizo que llegaran a acumularse nada menos que 12.000 solicitudes al 1 de noviembre del año pasado. Ante la magnitud ciclópea del fenómeno, el organismo apelo a las correcciones directas, de oficio, responsabilizando de tal cometido a su Departamento de Exportaciones.

“Todas las deficiencia autorizadas a corregir correspondían a errores cometidos por los exportadores, al no cumplir con todas las normas que rigen en el sistema”, explica a PULSO el administrador de la Aduana de la Capital, Joaquín Campos. Aparentemente el escaso interés demostrado por los propios interesados en loa marcha de los expedientes es lo que obligo a adoptar tal actitud. El pesado lastre habría sido alivianado sensiblemente: la semana pasada había 4,1 mil casos pendientes.

“El exhaustivo conocimiento de las reglamentaciones evitaría detenciones en el circuito que debe cumplir el exportador desde que se presenta ante la Aduana para solicitar el permiso para el envío de una mercadería al exterior”, opina a su vez el jefe del Departamento Exportación de la Dirección Nacional de Aduanas, Jorge Alberto Magliocca.

El relato oficial del mecanismo operativo es evidentemente optimista ya que de satisfacerse las exigencias señaladas nunca surgirían impedimentos para hacerlo dinámico. Las autorizaciones para los embarques son despachadas en el día, luego de lo cual es posible concretarlos cuando le convenga al exportador. En el puerto, normalmente no habría dificultades para introducir las mercaderías a bordo.

Finalizada la carga, deben devolverse los permisos a Exportaciones de la Aduana para iniciar el proceso que conducirá a la percepción de los reintegros. Una mayor celeridad se ha conseguido al permitirse que los mismos despachantes lleven a aquella oficina tal documentación, cosa que venia ocurriendo desde el 1 de enero de 1968.

“El mismo día que recibimos las planillas o a la mañana siguiente ya la enviamos a computación, dice Magliocca. Estando todo en orden, los equipos preparan el listado de la liquidación e incluso la aprobación que debe firmar el director nacional.

Luego se remite todo a administración, que a su vez formaliza la gestión que debe cumplir la máxima autoridad aduanera. De acuerdo a la ley de contabilidad, el Tribunal de Cuentas, delegación aduana, a continuación tiene que aprobar la devolución. Solucionada esta estancia se hacen los desgloses: la división contabilidad controla si hay fondos en la cuenta respectiva para hacer efectivo el pago y en el momento en que se pasa la documentación a tesorería simultáneamente se envía un memorando al exportador para que concurra a cobrar”.

Las laberínticas etapas demorarían ahora entre 30 y 45 días, de estar todo en orden. Donde habría muchas mas deficiencias, atribuibles a una falta de conocimiento tanto de los exportadores como de las propias aduanas, es en el interior. Por eso las gestiones demoran meses, lo que se agrava, porque todo se canaliza a través del Departamento de Exportaciones de la Aduana de la Capital. Mientras se procuraba alcanzar una mayor rapidez, en los últimos días del julio había 564 expedientes aun no resueltos, provenientes de 11 aduanas del interior, esperando su ingreso a computación.

La incorporación de equipos electrónicos hace 2 años ha agilizado en mucho la actividad desplegada por la Aduana y últimamente el régimen de draw-back estaría funcionando en forma mas eficaz. “Por lo menos ahora se reciben menos quejas”, comenta el Ing. José Tulio Gristelli.

Una comision ad hoc compuesta por representantes del Banco Central, otras entidades bancarias, de la Adua­na, del Servicio Nacional de Exporta­ciones, de la Secretaría de Hacienda y de los despachantes trató de detec­tar el año pasado dónde estaban los problemas y cuáles eran las posibili­dades existentes para la liquidación del draw-back con un criterio más dinámico.

“Las reuniones efectuadas los martes, durante varios meses, permi­tieron eliminar algunos trámites superfluos y corregir problemas que hacían al diligenciamiento de los ex­pedientes -recuerda el Dr. Martino-. Las consecuencias fueron por demás positivas: en 1968 se pagaron alre­dedor de 11 mil millones de pesos por devoluciones de entonces y tam­bién de 2 y 3 años antes”.

¿Qué necesidad hay de reajustes?

Los regímenes promocionales vigentes se basan principalmente en las medidas dictadas a fines de 1967 y principios de 1968, más otras ante­riores que perduraron.

El más trascendente es el del rein­tegro impositivo del 12%, previsto por el decreto 9.588/67, que com­pensaría los gastos extras que de­manda la concreción de negocios en el exterior (embalajes, viajes y comi­siones, por ejemplo) y permite algu­nas ventas a los mismos precios -a veces menores, casi siempre mayo­res- que en la Argentina.

La tramitación aduanera se desliza por los mismos carriles que la del draw-back. Luego de los cómputos, en la dirección de administración se desglosan las copias del permiso de embarque para el banco interviniente y el Servicio Nacional de Exporta­ciones, quedando una en la depen­dencia por recaudos contables.

Así quedaría completada la ges­tión, de no haber dificultades. Des­pués hay que esperar a que ingresen y se negocien las divisas de la expor­tación para que la entidad b anearía elegida emita el certificado para el cobro.

Para el ingreso de divisas había un tiempo establecido por el Banco Cen­tral de hasta 180 días, pero en se­tiembre del año pasado la circular RC 63 autorizó a incrementarlo sin lími­tes. Vale decir que se ha facilitado al exportador la cesión de créditos al exterior para el pago de sus operacio­nes. Por lo tanto cuanto más tiempo se concede más demoras habrá hasta que las divisas ingresen al país y un poco más todavía para recibir el cer­tificado de reintegros emitido por el banco.

A la semana o 10 días de despa­chada la mercadería puede averiguar­se qué es lo que ha ocurrido con el expediente. De existir algún error, la documentación retorna, otra vez, al Departámente de Exportación para las correcciones necesarias.

“Hace 2 meses había 3 mil plani­llas deficientes, por lo que la Direc­ción Nacional de Aduanas comunicó tal situación a las entidades empresarias y otros organismos estatales vin­culados al comercio exterior para que arbitraran los medios para solucionar tales problemas -recuerda el Dr. Joaquín Campos-. Esta inquietud permitió que la semana pasada ya se llegara a tener 800 casos en obser­vación”.

Pero también se conserva un lote de 4,2 mil permisos de embarque reservados, que no pueden enviarse a cómputo por no incluir en la infor­mación requerida al banco que hará efectivos los reintegros. Como se trata de una determinación que casi siempre recae en el importador, el proceso se encuentra detenido.

Cabe señalar para el reintegro im­positivo y el draw-back que los equi­pos de computación ponen a disposi­ción de los exportadores las copias de los listados que elaboran, para que puedan seguir la marcha de la docu­mentación.

La mayor o menor eficacia opera­tiva es atribuida en los sectores ofi­cial y privado a la capacidad y habi­lidad del despachante que tiene a su cargo las tramitaciones. Como gene­ralmente sus servicios, en lo que a exportación se refiere, finalizan con la puesta a bordo de la mercadería, todo lo vinculado a devoluciones escapa un poco a su esfera de intere­ses, ya que casi siempre constituye un servicio extra que no se cobra y por lo tanto preocupa menos.

“El no siempre adecuado cono­cimiento de las reglamentaciones aduaneras hace que los exportadores incurran en equivocaciones que luego postergan las resoluciones -opina el administrador de la Aduana de la Capital-. El interventor, capitán Mario A. Durrieu, de todas maneras ha dispuesto la realización de los estudios indispensables para unificar exigencias y modificar el estado de cosas actual”.

La comisión de expertos que tra­bajó en el despacho de las importaciones y que integraron representan­tes de la Agencia Internacional de Desarrollo (AID) ya ha establecido contacto con los sectores implicados para averiguar qué se hace y cómo, para luego extraer conclusiones que permitan mejorar la estructura de exportación.

En las últimas semanas, además, se ha planteado la eventual modifica­ción del reintegro impositivo del 12 o/o, adecuando aún más el meca­nismo de devolución a las exigencias de los exportadores, con la intención de aumentar el apoyo oficial.

“Volver a la tónica del decreto 46 de 1965, sin establecer un índice fijo para todos los productos manufactu­rados, podría constituir una de las soluciones -postula el jefe de la Divi­sión Reintegros del Departamento Asesoramiento y Promoción de la Secretaría de Comercio Exterior, Jorge Alberto Barclay-. Lo ideal sería determinar un coeficiente de ubicación de cada uno de los produc­tos que se interpretan como manu­facturados, para clasificarlos con un criterio equitativo en una lista y pre­cisar un reintegro proporcional a los valores agregados”.

Esquema de sustentación.

Otro apoyo que se otorga en la actualidad y vence el 31 de diciem­bre es el que determina el decreto 9.610 de 1967, en base a la ley 17.529 que autorizó al Poder Ejecu­tivo la disminución impositiva sobre el balance de réditos -cuando consi­derara conveniente y a los efectos de incrementar las exportaciones-, te­niendo en cuenta una desgravación de hasta el 10% -según el grado de manufactura- sobre el valor FOB de las exportaciones. “Entiendo que una de las primeras medidas antes de la fecha de vencimiento es la eventual prórroga del decreto 9.610″, mani­fiesta Barclay.

La admisión temporaria de mate­rias primas y artículos semielaborados aplicados al producto final exportable, sin el pago de” ningún derecho ni gravamen de importación, es autorizada por el decreto 5.343 de 1963 y encuadra en la órbita de la Secretaría de Industria y Comercio Interior, específicamente la Direc­ción Nacional de Industria. La única exigencia es demostrar la existencia de compromisos contraídos en el ex­terior.

Otra medida, que si bien no es del manejo de la Secretaría de Comercio Exterior hace al estímulo de las ex­portaciones, surge de la aplicación por parte de la Dirección Nacional de Azúcar del decreto 3.399 de 1966: compensa con un reintegro las ventas a otros países de productos que contengan azúcar.

El anacrónico sistema para el des­pacho de muestras, que limitaba el volumen de las mismas a solo 10 mil pesos por embarque, ha sido reempla­zado por el régimen del decreto 732/68. Ahora su envío es facilitado para permitir la concreción de even­tuales negocios sin la obligación de negociar divisas. Los productos no incluidos en el citado decreto se rigen por lo que determina la circular 363 del Banco Central, que autoriza las remesas hasta un monto máximo de 25 mil pesos. Recientemente, el de­creto 2553/69 solucionó el impor­tante problema del despacho de muestras de medicamentos.

La política desarrollada por el Banco Central en apoyo a las expor­taciones se ha caracterizado en mu­chas oportunidades por la elasticidad otorgada al tratamiento de los asun­tos que no se encuentran compren­didos por lo prefijado por las circula­res bancarias. Sin embargo, en los círculos empresarios se estima que aún sería necesario reducir las tasas de interés que se aplican a la prefinanciación de la producción y la exportación.

Otro aspecto que requeriría tam­bién un exhaustivo análisis está li­gado al accionar de las firmas consti­tuidas para promover exportaciones. Por ahora siguen prácticamente obligadas a actuar como agentes de venta de las industrias proveedoras, sin poder trabajar con la independencia que caracteriza a quienes cumplen funciones similares en otros países, ya que si tuvieran que comprar lo que pueden colocar en el exterior los costos se verían incrementados en un 10 o/o por la aplicación del impuesto a las ventas interno.

“No existen dificultades para gozar de todos los beneficios de pro­moción a las exportaciones -asegura Barclay-. Solo es necesario saber qué corresponde hacer y ajustarse a los requisitos establecidos, que por otra parte no requieren una especialización muy profunda”.

Precisamente el miércoles pasado se incorporaba al núcleo de factores que concurren en apoyo de las expor­taciones un aspecto que desde hacía mucho tiempo venía siendo debatido. Al firmarse un contrato entre la Secretaría de Comercio Exterior y la Compañía Argentina de Seguros de Crédito a la Exportación se cumplía el último trámite para establecer un amplio seguro de crédito para las operaciones con el exterior de bienes de capital y de consumo durables, en todas las líneas indispensables para competir con eficacia (incluyendo la cobertura de los riesgos extraordina­rios).

“No podría decir que los estímu­los que hay no sean suficientes, aun­que para los productos analizados últimamente se advierte que sí lo son, ya que están siendo exportados -afirma el Dr. Arnaldo Domingo Martino-. Resultan suficientes en la medida que la tipificación lo deter­mina, ya que ésta se ajusta a la incidencia que tiene el derecho a la importación sobre la materia prima y los insumos que se incorporan a los productos manufacturados a vender fuera de la Argentina. El reintegro y otras medidas promocionales contri­buyen a estimular a quienes se intere­san en exportar con vocación por el negocio y solvencia industrial y económica. De ningún modo se busca proteger la ineficiencia, solo se pre­tende hacer más accesibles todas las instancias que permitan vender en distintos mercados la producción local”.

Acción complementaria.

Un trabajo paralelo en dos sectores viene siendo desarrollado por el Ser­vicio Nacional de Exportaciones. Uno está localizado y lo integran quienes ya operan con otros países. La nómina de productos indica que todas las áreas a las cuales pertenecen están respaldadas por industrias que se encuentran en la etapa de la expor­tación.

Pero hay otro sector que todavía continúa automarginado, según el Dr. Martino, “porque todavía no han entendido que la exportación contribuye al mejoramiento económico de las empresas”.

En la citada dependencia de la Secretaría de Comercio Exterior se interpreta que la exportación debe ser perfectamente diagramada y estructurada con el sentido de no buscar negocios’ inmediatos aislados, sino mercados en lo posible perma­nentes.

Una regla de juego constantemen­te reiterada alude a la necesidad de trasformar la organización interna de cada empresa cuando se pretende ex­portar, lo cual evidentemente insume tiempo y capital. Por eso se reco­mienda no intentar la expansión hacia afuera sin antes adoptar las máximas precauciones.

“Los negocios circunstanciales e improvisadamente encarados traen como consecuencia reclamos desde el exterior, generalmente por falta de calidad, lo que implica no haber cap­tado esta peculiar actividad en su verdadera dimensión”, corrobora el director del Servicio Nacional de Ex­portaciones.

Por su parte entre las empresas que ya han adquirido experiencia en esta clase de operaciones puede de­tectarse que la imagen de la produc­ción argentina ha sufrido una evolu­ción muy favorable en los últimos años, sin dejar de reconocer que aún es muy largo el camino que falta recorrer. En esta travesía consideran indispensable que el Estado colabore y se sume a los esfuerzos que cum­plen las industrias serias.

En el sector privado existe el convencimiento generalizado de que las perspectivas de las exportaciones no tradicionales son realmente im­portantes, pero estiman quienes cum­plen actividades fabriles en distintos rubros que el gobierno debe estable­cer una política más definida en ese sentido (“algo que aparentemente buscaría trazar con la que quizá pueda llamarse reorganización de las medidas promocionales”, señaló un industrial consultado por PULSO).

Como las ventas no siempre son redituables para las firmas que deben efectuar sus propios estudios de mer­cados y promociones, con una inver­sión que a veces no se recupera por falta de continuidad o volumen de las operaciones, la División Comercialización dependiente del Departa­mento de Asesoramiento y Promo­ción busca por todos los medios a su alcance suplir las deficiencias o caren­cias que surjan en ese nivel.

La actividad que desarrollan las representaciones diplomáticas en el exterior por medio de sus consejeros económicos ha permitido recibir en dicha división informes de interés para los exportadores, incluyendo estudios de posibilidades de coloca­ción para ciertos productos y asesoramiento sobre las condiciones que deben reunir para su ingreso a esos mercados.

“En estos momentos se está en una etapa organizativa -comenta el jefe de Comercialización, Miguel Ángel Manelli-, aunque ya se cuenta con datos sobre la industria auto­motriz en México; situación de los productos vitivinícolas y jugos cítri­cos en distintos países; estadísticas de la importación efectuada por Perú desde todo origen y, entre otros, un estudio sobre el mercado japonés de productos de pesca”.

Paralelamente, se lleva un registro de oportunidades comerciales, de acuerdo con las solicitudes recibidas de firmas importadoras de otros países. Cuando las mismas tienen relativa urgencia, la división toma contacto inmediato con aquellas enti­dades empresarias representativas de los productos requeridos para comu­nicarles lo que acontece.

Asimismo, el Departamento de Asesoramiento y Promoción brinda toda clase de facilidades para estable­cer los contactos en el exterior y hasta el eventual apoyo que puedan dispensar las representaciones diplo­máticas, a fin de acceder a los merca­dos que ofrecen perspectivas en con­diciones de competencia y en el tiempo oportuno.

“La experiencia recogida en las muestras internacionales en las cuales la Argentina ha participado en lo que va del año no pueden medirse ya por resultados concretos u operaciones efectuadas -destaca el jefe de Ferias y Exposiciones de la Secretaría de Comercio Exterior, Valeriano Esta­nislao Piñeiro-. Casi nunca una labor promocional refleja los mismos de inmediato”.

Pero hay casos por demás ilustra­tivos respecto a la efectividad de una participación en eventos de sólido prestigio. “La empresa local elaboradora del aperitivo Artició -narra Piñeiro- recién ahora recibió un pedido de varios cajones, luego de 4 años trascurridos desde su interven­ción en la muestra que dio origen a ese contacto. Es una de las tantas pruebas concluyentes de que a pesar del tiempo la acción desarrollada perdura”.

De acuerdo a las impresiones reco­gidas a lo largo de sus entrevistas con funcionarios de la Secretaría de Comercio Exterior, PULSO está en condiciones de adelantar que la parti­cipación de la Argentina en eventos internacionales durante 1970 sería reducida. A fines de este mes podría ya conocerse dicha nómina, que de ninguna manera dejaría de lado los grandes encuentros internacionales que siempre aseguran una positiva difusión, como ha podido compro­barse hasta ahora.

La idea imperante es la de incre­mentar la realización de muestras a la manera de las organizadas bajo la dirección del Prof. Blas González en el Argentine Promotion Center, de­pendiente del consulado en Nueva York. Además, se estudia la posibili­dad de crear muestras permanentes, que parecerían ser las más efectivas, y presentaciones simultáneas a la acción a desarrollar por las misiones comerciales que se encaren para com­binar así las tareas vinculadas a la promoción de los productos expor­tables. A.

Buenos Aires, Argentina. Agosto 1969.