Publicado en: Revista Pulso No. 120. pag. 8. 26 agosto 1969. Buenos Aires, Argentina.

TRACTORES: UN NUEVO SOCIO EN EL MERCADO

La industria de tractores sigue pasan­do por un mal momento. Los datos de producción y ventas hasta el mes de julio así lo confirman. Si bien la producción de tractores aumentó un 14% durante el trascurso de este último mes con respecto a julio del año pasado -de 846 unidades se pasó a 968-, las ventas se mantuvieron en cifras similares, 807 y 809 tractores respectivamente.

A pesar de ese pequeño incremen­to, aún no se ha podido alcanzar en estos primeros siete meses del año el volumen de producción y ventas de igual período del año anterior, regis­trándose un 10% menos en ambos rubros. En comentarios anteriores, PULSO anunciaba el estancamiento de este sector; los guarismos de lo que va del año parecieran anunciar un retroceso. En el período enero- julio de 1968 se habían producido 5.436 unidades y vendido 5.537 mientras que en el mismo lapso de este año la producción alcanzó 4.909 unidades y 4.984 vendidas.

Durante el mes de julio Fiat Concord aportó el 38,4% del total producido, Deca-Fahr contribuía con el 26,4%, John Deere con el 25% y Hanomag-Cura con el 11,2%. Las ventas se repartieron así: Fiat Concord 38,5%, Deca-Fahr 28,4%, John Deere 20,0% y Hanomag-Cura 13,1%. Estos por­centajes varían si se tiene en cuenta todo el período de 1969 hasta julio: Fiat Concord continúa manteniendo su puesto de privilegio con un 42,5% de participación sobre el total producido. Deca-Fahr participa con el 24,6%, John Deere con el 26,6% y Hanomag apenas con el 6,3% debido al receso de los prime­ros meses del año. En las ventas la relación es parecida aunque es algo mayor la participación de Hanomag con 12,6% del total, Fiat Concord 45,6%, Deca-Fahr 18,4% y John Deere 23,4%.

La industria de tractores no acom­paña el movimiento expansivo de las industria de tractores no acom­paña el movimiento expansivo de las industrias dinámicas. Constituye pro­bablemente un caso particular, cuyas causas deben buscarse en la retrac­ción de la demanda agropecuaria y la falta de confianza en el campo que justifique un mayor volumen de in­versiones en estos bienes de capital.

El caso Hanomag-Cura

Mientras tanto las empresas pro­ductoras se aprestan a afrontar un nuevo reordenamiento del mercado, de por sí bastante reducido. A pesar del sobre dimensionamiento de las actuales plantas (hay capacidad para producir 25.000 unidades al año y solo pueden colocarse 10.000), un nuevo socio se prepara para compar­tir estos desvelos. En una reunión de directorio celebrada el pasado lunes 18 habría quedado concretado el cambio del cuerpo directivo de la firma Hanomag-Cura. Según un anuncio de Toronto, Canadá, esta firma habría pasado a manos de Massey-Ferguson, de capitales anglo- canadienses, ya instalada en el merca­do latinoamericano (Brasil, México y Colombia). Con la compra de Hano­mag, Massey-Ferguson concreta su penetración en el mercado argentino para de esta forma aprovechar inte­gralmente las ventajas de un mercado ampliado, que le brinda la ALALC a través de los acuerdos de complemen­taron y de las negociaciones, que permiten obtener beneficiosos márge­nes de preferencia. Es indudable que ahora Hanomag-Cura/Massey-Ferguson se lanzará a una agresiva campaña comercial con el objeto de obtener una mayor participación del merca­do, en perjuicio, sobre todo, de John Deere y Deca-Fahr. Fiat deberá de­fender muy bien su liderazgo en el sector y adoptar una cautelosa polí­tica, sobre todo en momentos en que decidió trasladar su línea de produc­ción de tractores a la planta de Sauce Viejo, Santa Fe, donde estaba instalada la DKW.

Tanto Fiat como John Deere y Deca-Fahr se dirigieron al secretario de Estado de Industria y Comercio Interior para ponerlo en antecedentes de las novedades que venían a alterar el statu quo en que se encontraba el sector bajo el amparo del régimen preferencial con que fue protegida esta industria al declarársela de “inte­rés nacional”. El órgano competente no demoró en expedirse comunican­do a los alarmados recurrentes que “consecuente con la política trazada en la aplicación de las disposiciones del régimen especial, es que» no pue­den incorporarse nuevas fábricas y/o marcas de tractores para operar dentro del régimen vigente”. “El señor Ricardo Testa, gerente de Relaciones Gubernamentales de John Deere, manifestó a PULSO qué “si ‘bien legalmente no se puede impedir una transacción como la realizada, el gobierno debe adoptar una política industrial en este sentido, con él objeto de mantener la efectiva vigen­cia del régimen especial en el cual se opera”. A.

Buenos Aires, Argentina. Agosto 1969.