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Revista Pulso No. 132. pag. 10. 18 noviembre 1969. Buenos Aires, Argentina.

Poca fortuna tienen hasta el momento las gestiones que la Junta Nacional de Granos viene realizando para proveer de aceite de girasol al mercado interno. El presunto déficit en las disponibilidades para el consumo proviene, fundamentalmente del fracaso de las cosechas de girasol de las dos últimas campañas.
El decreto 3837/69 de julio último autorizaba a la Junta a llamar a licitación internacional para la compra de aceité de girasol. Pero los altos precios ofertados en esa oportunidad hicieron desistir a este organismo en su adquisición (ver PULSO No.127). Además, debido a la situación mundial de este oleaginoso, el decreto citado resultó, completamente inadecuado. Ante esta evidencia el reciente decreto 7158/69 extendió la facultad de la Junta a otros aceites comestibles tales como los de soya, algodón, nabo y colza que serían utilizados para cortes en los llamados aceites comestibles mezcla.

“Este decreto fue firmado el pasado 5 de noviembre e inmediatamente la Junta invitó a realizar ofertas para el miércoles 12 para proveer hasta 20 000 toneladas, de aceite de girasol crudo y aceite de algodón regla 162 PBSY, FOB puerto de origen para embarcar el 20 de noviembre y el 15 de diciembre”, informó J. J. Hinrichsen, conocido corredor de plaza.

Los sobres de la sorpresa.

Sin embargo, un nuevo y esperado fracaso deparaba la apertura de las licitaciones. El jueves pasado se supo que las ofertas apenas superaban las 10.000 toneladas. En efecto, Bunge y Born ofreció 5.900 toneladas FOB New Orleans (EE.UU.) de aceite de algodón semirrefinado a 237,54 dólares la tonelada y Continental, otra firma internacional dél ramo, solo 4.750 toneladas de aceite crudo de girasol a 310 dólares la tonelada FOB puerto búlgaro.

Si se comparan las cotizaciones recibidas por la Junta con los precios actuales del mercado interno se puede apreciar que aquéllas son muy superiores. Los valores de aceite de girasol, por ejemplo, durante la misma semana de conocerse los resultados de la consulta internacional eran -en el mercado local- de $98 el kilo mientras que el aceite de la Continental resulta unos $108,5 FOB puerto europeo. Si se añade a esa cifra el flete, seguro y otros gastos, se observa que ésta alcanza un nivel absolutamente inadecuado para su comercialización. Otro tanto sucede con el aceite de algodón cuya cotización en el puerto de Buenos Aires sería de alrededor de los $100 el kilo.

Esta situación es todavía peor que la planteada durante la licitación anterior, haga un mes aproximadamente. En aquella oportunidad las ofertas oscilaban en los 252 dólares por tonelada FOB puertos búlgaros y rumanos. Es de suponer que si en esa eventualidad la Junta rechazó su compra, sobrados motivos tiene en esta nueva tentativa para cancelar su adquisición.

Los apremios por los que atraviesa la Junta Nacional de Granos son el reflejo de una situación internacional ante la escasez de oleaginosos. En Rotterdam, principal mercado para estos productos, el aceite de girasol alcanzó una cotización de 300 dólares la tonelada, la más alta registrada en los últimos, dos años. Argentina ha dejado de participar regularmente en ese mercado desde 1968 y otro tanto ocurre con la Unión Soviética y el resto de los países socialistas de Europa oriental que son los principales abastecedores mundiales de este aceite. A principios de noviembre se llevaban cosechadas unos 3,3 millones de hectáreas de girasol soviético que representa el 71% de la presente campaña frente al 87 o/o de la campaña anterior.

El deterioro internacional.

La situación internacional se encuentra deteriorada y cualquier operación de compra por parte de la Argentina provocaría un nuevo aumento de las cotizaciones. Por otra parte el mercado externo de aceites comestibles se encuentra lo suficientemente firme como para lograr precios convenientes que provoquen la disminución de las cotizaciones del mercado interno, dado que ambos mercados actúan en forma coincidente. La ampliación del decreto 7158/69 a los aceites de nabo, colza y algodón resulta inadecuada ya que estos tipos de aceite no satisfacen el gusto argentino.

Frente a todas estas incómodas alternativas los industriales aceiteros sostienen que ol mercado local se encuentra suficientemente abastecido y advirtieron a la Junta que de efectuar alguna importación a los precios internacionales no encontrará compradores locales o deberá sufrir las pérdidas por la diferencia que le permita desprenderse de la mercadería.

Mientras tanto, alentados por estas circunstancias, los agricultores han aumentado sus áreas sembradas con girasol. La Secretaría de Agricultura y Ganadería prevé una superficie cultivada de 1.420.000 hectáreas, cifra que supera en un 5% la de la temporada anterior y mucho más ampliamente la de los promedios de los últimos cinco y diez años. Las recientes lluvias en Entre Ríos, Chaco y Santa Fe auspician excelentes cosechas para la campaña venidera y el dudoso éxito de la cosecha rusa apuntalaría el retorno de este aceite argentino al mercado mundial.

Las exportaciones de aceite de maní permiten compensar en parte la falta de participación argentina con aceite de girasol. La cotización de Rotterdam, principal destino de las ventas argentinas de este oleaginoso, es superior a los 355 dólares por tonelada para entrega en noviembre y diciembre; además es la más alta registrada hasta el momento. A.

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