¿CANSADO DE LA INSEGURIDAD Y EL AUMENTO DE LA DELINCUENCIA?
Las causas de la inseguridad y la delincuencia son las clases sociales absolutamente indiferentes ante la desgracia de sus propios conciudadanos, la dirigencia política que se beneficia en las urnas de una falsa democracia con la indigencia e ignorancia de la población, los grandes empresarios y los obsecuentes y devenidos en tales que prospera obscenamente con el aval y las garantías del Estado.


¿Nadie está cansado de la injusticia social, de la imposibilidad de acceso a los servicios básicos de vastos sectores de nuestra población (son argentinos, no extraterrestres), de la ostentación desmedida y grosera de bienes superfluos de una clase política corrupta, de la exhibición suntuosa de los nuevos ricos y los sectores opulentos beneficiados por las prebendas del Estado? ¿Nadie se indigna por los insistentes y perversos mensajes emitidos por los medios públicos, por la publicidad descarada y falsa de los índices sociales que difunde impunemente el Gobierno? ¿Hasta cuándo vamos a colocar el énfasis en los efectos en lugar de las causas?

Como destacó Sarmiento, ¡otra vez Sarmiento? (1811-1888), cada vez que se abre una escuela se cierra una cárcel. Tampoco se destina presupuesto a mejorar el servicio penitenciario con lo cual las cárceles desbordan de sobrepoblación, generando promiscuidad y se convierten en verdaderas “escuelas” de delincuencia y en una “red social y comunitaria” de malhechores, violadores y marginales. Tanto desbordan los delincuentes la capacidad de las cárceles que hay algunos que están más tiempo afuera que adentro. Y cuando están fuera, realizan las tareas de su especialidad para regresar con dinero para el soborno de sus “guardianes”.
En Buenos Aires, en Rosario, en Córdoba y en el conurbano de las grandes ciudades argentinas se han instalado cámaras de seguridad cuyas imágenes son repetidas luego por la televisión en programas exclusivo para deleite de un público morboso. ¡Es el colmo de la indiferencia de una ciudadanía narcotizada y enferma!

Una vez más es la comunidad carente de solidaridad y los malos dirigentes políticos que mantienen en la pobreza al mayor caudal de votos cautivos cada vez más baratos. Estos últimos son los verdaderos delincuentes, los que no están en las cárceles.
 

Necesitamos volver a ser un país generoso, con respeto al prójimo. Un país con gente contenta. A.

Buenos Aires, Argentina. Noviembre 2013.


 
  

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