24 diciembre, 2010

Coexistiendo con China.

Publicado en:
Informe Industrial. No. 205. pag. 46. Julio / Agosto 2006. Buenos Aires, Argentina.
El ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) constituyó una oportunidad fabulosa de comercio para los países de la región pero también un enorme desafío para la competencia en los mercados mundiales y en particular para los del Asia- Pacifico. ¿Como responden los países asiáticos a ese reto?
China ha realizado un cambio importante en su sistema ideológico y político en los últimos años y continua haciéndolo. Abre sus fronteras a la cooperación económica y fundamentalmente a las inversiones, comenzó a utilizar instrumentos capitalistas en su estructura económica e ingresó a la OMC en 2001.
La apertura de la economía china significó un reto para la economía mundial y en especial para la dirigencia política y económica de los países asiáticos que exige ajustes en las políticas económicas y comerciales para encarar un desafío global aun más agresivo.
Varios países de la región del Asia-Pacifico están experimentando en sus economías el fuerte impacto de este cambio. Para varios de ellos es un incentivo para el desarrollo científico y tecnológico de sus estrategias de comercialización y pretenden enfrentar así, con mayores posibilidades de éxito, la competencia del gigante asiático en el mercado internacional.
Lo cierto es que China cuenta con una mano de obra barata, laboralmente educada, con eficientes técnicas de producción y exportaciones masivas. Todas características difíciles de emular. Esas características provocaron que varias empresas industriales internacionales, actualmente instaladas en Corea, Malasia, Tailandia y Taiwán se estén instalando en China, en algunos casos en detrimento de sus propias economías.
Por su parte, Hong Kong, la ex colonia británica y actual Zona Económica Especial de China, atraviesa por experiencias particulares. Varias empresas locales se trasladaron a la vecina China continental, en especial a la vecina Shinzhen, para reducir costos y que provocó el aumento record de la tasa de desempleo del 7,9% en 2003. Sin embargo, la economía ha vuelto a crecer y las expectativas para 2006 es un envidiable aumento del 6% en el Producto Bruto, especialmente impulsado por las exportaciones y la febril actividad financiera.
Mientras situaciones semejantes se producen en el resto de los países de la región, China se prepara para lograr un crecimiento económico de mas del 10% en 2006, luego de los extraordinarios niveles de los años anteriores.
Son mayoría las opiniones que afirman que esta circunstancia provocará un mayor estímulo en las competitivas economías de Asia, incentivando a una innovadora capacitación tecnológica y a un incremento del comercio intraregional.
Una de las respuestas al reto chino fue realizar una apuesta aun más fuerte a la educación, a la ciencia y a la tecnología y aumentar la competencia de la industria incorporando mayores adelantos tecnológicos e invirtiendo en investigación y desarrollo de nuevos proyectos con mayores inversiones en tecnología industrial, información tecnológica, biotecnología, tecnología ambiental, tecnología industrial y nanotecnología.
Es así como Corea y Japón logran mantenerse al frente de las exportaciones de un conjunto de productos de muy alto valor agregado y elevada tecnología como equipos de telecomunicación, automóviles, computadoras, semiconductores, productos de la industria naviera, textiles, aceros, petroquímicos, aparatos electrodomésticos, maquinaria en general y auto piezas.
Pero también el resto de los países asiáticos han adoptado este compromiso y están incorporando importantes progresos en el desarrollo tecnológico e informático de sus propias industrias para aumentar su competencia.
En el caso de Corea, el país ha emergido como un líder global en el sector de informática y tecnología. Sus exportaciones de productos del rubro tecnología informática fueron de 102.333 millones de dólares en 2005, o sea el 30% de los 284.419 millones de dólares de ventas totales a todo el mundo.
Esta característica fue resaltada por el titular del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, el 31 de mayo pasado en una conferencia en Seúl, cuando expresó que Corea era un “ejemplo valido” para los países en desarrollo, destacando su rápido crecimiento como una experiencia positiva para las economías emergentes.
Para lograr ese grado de adelanto tecnológico e informático fue preciso previamente lograr un nivel de educación elevado en la población. Tanto Corea como Japón ocupan los primeros lugares entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en materia de educación e investigación y desarrollo.
En esta realidad de corto y mediano plazo, varios países de la región, entre los que se encuentran Corea, Japón y Singapur, cuentan con ventajas comparativas en el manejo de los mecanismos del mercado internacional, en la posesión de una importante infraestructura de negocios y transporte, en el dominio del inglés como idioma universal en el mundo de los negocios y un mejor sistema bancario, información tecnológica y telecomunicaciones. Mientras tanto se producirá una escalada de los conflictos comerciales que no serán más que la evidencia de relaciones comerciales mucho más amplias, intensas y numerosas.
Por ejemplo, en el caso particular de Corea, el intercambio comercial con China fue de 100.563 millones de dólares en 2005, con un superávit de 23.267 millones (Korea Internacional Trade Association). Solo dos años antes, en 2003, el comercio bilateral había sido casi la mitad de los valores actuales (57.019 millones) con un saldo positivo para Corea de 13.201 millones. Resultados similares tienen varios países de la región y en el caso de Corea reflejan claramente la importancia que tiene China en sus relaciones comerciales bilaterales.
En este contexto, China se ha convertido en el principal destino de las exportaciones coreanas con 61.915 millones de dólares en 2005, superando holgadamente las tradicionales ventas a Estados Unidos que ese mismo año fueron 41.343 millones y el comercio bilateral con ese país fue de 71.929 millones de dolores. Para este año se espera que aumenten aun más significativamente las ventas a China de textiles, productos electrónicos, electrodomésticos, automóviles y maquinarias y equipos, con lo que se marcará un nuevo record de intercambio.
Pero en el largo plazo, poco antes de estar todos muertos, la situación puede ir mostrando algunos cambios estructurales. Es indudable que la economía china evoluciona y rápidamente. Aunque aun hay muchísimos espacios para ocupar, y las áreas rurales exista un verdadero “ejercito de reserva” tanto como mano de obra para la industria como consumidores potenciales, se producirá una tendencia a la suba en los salarios, regulaciones en las medida de control de la contaminación del medio ambiente, aumentos en los precios de las materias primas que modificaran la estructura de costos de la industria china. No tardara mucho sin que esos mayores costos sean repasados a los precios de las prendas de vestir, los juguetes, electrodomésticos y la inmensa y variada gama de productos que China exporta al mundo.
Este será el próximo desafío que tendrán que enfrentar, no solo las economías regionales sino también las del mundo, en este nuevo escenario de coexistir con China. A.
Seúl, Corea, Julio 2006.

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