Presentado en:
Pacific Western University, Los Ángeles, CA, USA.

EL COMERCIO EXTERIOR ARGENTINO, hasta 1990.
I – Historias de Ineficiencias.
(Exposición analítica)
Introducción.

Resultara útil hacer una mención a la evolución durante este siglo y un breve análisis de las últimas décadas para poder comprender mejor el proceso de integración con Brasil primero y la formación del MERCOSUR después.

Si observamos esa evolución con una perspectiva global de 90 años, encontramos que en los primeros 30 años de este siglo el comercio exterior argentino creció en un 280%. El porcentaje de crecimiento de los 60 años siguientes fue levemente inferior. Quiere decir que el ritmo de crecimiento del comercio exterior en 60 años, entre 1930 y 1990, fue menos de la mitad del registrado en 30 años, entre 1900 y 1930.

Dentro del periodo de 1930 a 1990, la disminución del crecimiento se acentuó aun más durante la década del ’80. Esa disminución siguió la tendencia decreciente de toda la economía argentina donde el Producto Bruto por habitante cayó un 25% en esa década.

Debe tenerse en cuenta que la economía argentina es la única economía del mundo que en el Siglo XX su tasa de inflación estuvo cinco veces en una situación hiperinflacionaria. Eso ocurrió en 1975, en 1985, en 1987, en 1989 y en 1990. El record fue en 1989 con una inflación de 4.928%.

A – Las opciones estratégicas.

Hacia mediados de la década del ’60, Argentina enfatiza dos opciones económicas estratégicas.

La primera fue utilizar la reserva de mercado y la protección del mercado interno como una forma de generar condiciones para obtener inversión privada. Otra fue aplicar una política de expansión del gasto público como mecanismo de promoción de inversiones. Esa expansión del gasto público se realizo en la forma de otorgamiento de subsidios a distintos sectores.

Estas políticas económicas se aplicaban para intentar superar los estados reiterados de inflación primero e hiperinflación después, que provocaron la desaparición del mercado de capitales. Los capitales argentinos emigraron a Suiza, Estados Unidos, Europa.

Los fondos que salieron de Argentina fueron restados del financiamiento genuino de las inversiones en la economía. Por lo tanto, desapareció el crédito a largo plazo en condiciones razonables para las empresas. Como corolario de todo esto reino la incertidumbre acerca de los valores claves para decidir cualquier inversión. Básicamente desapareció la previsión mínima sobre la evolución futura del tipo de cambio y de la tasa de interés. La magnitud de oscilación de estas dos variables fue enorme.

Dentro de este esquema tan particular de incertidumbre e inestabilidad económica para tomar decisiones privadas de riesgo, las grandes empresas y los grupos económicos buscaron sus ganancias presionando al Estado por la profundización de las dos opciones mencionadas. Por una parte mediante el beneficio del proteccionismo comercial y la reserva de mercado. Por otro lado mediante la obtención de desgravaciones o subsidios, premios o transferencias fiscales, que obligaron al Estado a aumentar el gasto publico. De esta forma estas empresas lograban la rentabilidad que les negaba el mercado.

B – La coyuntura internacional.

Desde la década del ’70, el mercado mundial se caracterizo por un elevado proteccionismo agropecuario y por una agresiva política de subsidios a las exportaciones de esos mismos productos por parte de los países industrializados. Los subsidios al sector primario de los países industrializados ascienden a cientos de miles de millones de dólares anuales que son básicamente otorgados al sector agropecuario, ya sea en forma directa o por sobreprecios que pagan los consumidores. Esto crea una barrera arancelaria sumamente elevada en Estados Unidos (maní y manteca por ejemplo), en la Comunidad Europea y en Japón.

C – El auge de los bloques económicos.

Las dos décadas pasadas se caracterizaron por la formación de grandes unidades económicas y profundización de la integración de las ya existentes. El efecto extraordinario de las estructuras productivas de los países industrializados, el aumento en la rapidez y eficiencia de los transportes y las comunicaciones, el acceso masivo e indiscriminado a la información, un considerable mercado consumidor de alta renta instalado en espacios continentales y unido todo esto por una renovada y permanente capacidad de innovación tecnológica, fueron las características que aglutinaron a los países mas avanzados del mundo desarrollado en la formación de grandes bloques económicos: Estados Unidos, Canadá, la Comunidad Europea, Japón y el Sudeste Asiático.

La nueva configuración de los bloques económicos es de una fuerza tal y avanza con tal vigor que alcanza a modificar las concepciones políticas y económicas de los países. Argentina y Brasil tomaron la iniciativa en América del Sur de comenzar a constituir una unidad económica. A este proceso inicial, posible y garantizado por la reincorporación a la vida democrática y constitucional de los países involucrados, se unió inmediatamente Uruguay y posteriormente Paraguay. Todos estos países configuran un nuevo espacio económico denominado Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

II – Una Herencia Pesada
(Contexto critico)
A – El deterioro económico.

La observación critica de la situación de la economía argentina y su implicancia en el comercio exterior tiene causas internas y externas que lo motivaron.

Se han dado muchas explicaciones sobre este deterioro de la economía pero ninguna puede dejar de lado la evolución política que ha tenido Argentina. En efecto, durante el periodo de 1965 a 1983 el país tuvo apenas un par de años de funcionamiento de las instituciones constitucionales del Gobierno. Y aun en esos anos el funcionamiento de las instituciones era apenas formal debido a un particular clima de violencia que reinaba en todo el país.

Fuera de aquel breve lapso imperaron distintos regimenes autoritarios. Lo cierto fue que los gobiernos “de facto” fueron autoritarios desde el punto de vista político pero débil en cuanto a permitir y atender las presiones de las grandes empresas y grupos económicos en el diseño de la política económica y comercial, que no tuvieron en cuenta la promoción del crecimiento económico.

Las dos opciones estratégicas aplicadas desde la década del ’60 resultaron ser negativas.

Con respecto a la reserva de mercado y la protección del mercado interno, esta política no estuvo acompañada de la decisión de insertar al país en el comercio mundial. Se implementaron algunos proyectos de promoción de exportaciones, pero su aplicación fue sectorial, no estaban insertas en un esquema global. Por otra parte la inestabilidad institucional impidió que esas medidas pudieran ser mantenidas en el tiempo.

La persistencia en esta política y la característica de emanar de regimenes autoritarios débiles, proclive a los favoritismos, crearon condiciones monopólicas y oligopolicas en el mercado interno. La consecuencia de esta política fue la falta de competencia de los productos argentinos en el exterior y el aislamiento del comercio internacional en el cual Argentina participa actualmente en un 0.2%.

Los subsidios que provocaron la expansión del gasto público también fueron otorgados con los mismos criterios. Sus beneficiarios fueron determinados sectores o grupos que obtuvieron ventajas, en muchos casos excesivas, en perjuicio del conjunto de la economía.

El resultado claro de las estrategias económicas seguidas por Argentina produjo, como ya se comentara, el aislacionismo del comercio mundial. La producción industria y el comercio se centro en el mercado interno y se derivaron al exterior los excedentes de producción. Por eso en Argentina se hizo habitual la expresión de “saldos exportables” para referirse al conjunto de las exportaciones.

Los objetivos empresarios no estuvieron basados en producir competitivamente y en forma continuada para colocar los bienes en el exterior mediante una acción también permanente y persistente de penetración y apertura de mercados. La planificación empresaria estuvo realizada en función del mercado interno y por los que los consumidores internos tenían que pagar altos precios porque no tenían otra alternativa de abastecimiento. Cuando la planificación empresaria sobreestimaba el nivel de demanda interno y entonces quedaba excedente de producción, la exportación aparecía como solución de colocación de esos excedentes.

Esto ha ocurrido en casi todos los sectores productivos, con pocas excepciones. Esas excepciones eran algunas empresas con capitales de riesgo, otras eran empresas de economía informal, algunas empresas agrícolas y otras que han tenido ventajas comparativas muy fuertes que le han permitido competir en el mercado internacional.

B – La situación mundial.

Hasta aquí los comentarios críticos de la situación interna. Pero también es cierto que en las últimas décadas la situación mundial fue claramente adversa al desarrollo del comercio exterior argentino, basado principalmente en la exportación de productos agropecuarios y agroindustriales.

Las elevadas medidas proteccionistas aplicadas por los países industrializados a partir de la década del ’70, especialmente en la comercialización de los productos agropecuarios, provocaron un desequilibrio de proporciones en el mercado mundial. Esta distorsión afecto gravemente a las exportaciones argentinas y, por lógica consecuencia, a su capacidad de compra.

Para tener una idea de esta magnitud, baste decir que en la década del ’70 la Comunidad Europea importaba medio millón de toneladas de carne y, como resultado de su política agrícola, anos después exporta un millón de toneladas. Del mismo modo paso de importar 4 millones de toneladas de granos a exportar 20 y, además, ser el primer exportador mundial de azúcar.

Esta política de los países industrializados no solo perjudicó a las exportaciones argentinas a esos mercados sino que obstaculizó y desplazó a Argentina de otros tradicionales mercados en el resto del mundo. El perjuicio ocasionado en 20 años, se estima en una suma aproximada a los 45 mil millones de dólares.

C – El proceso de integración Argentina-Brasil.

La integración con Brasil que comienza a desarrollarse con énfasis a partir de 1984 es una de las iniciativas más importantes e impostergable, desde el punto de vista de la política económica y comercial, tomada por Argentina. Esto fue posible por el advenimiento del nuevo proceso democrático iniciado en 1983.

Es una de las decisiones mas importantes porque en ella Argentina reconoce que el futuro de su crecimiento económico esta en la integración. La reinserción de la política argentina en el sistema democrático, con vocación de permanencia y deseos de trascender lo inmediatamente temporal, no podía dejar de realizar el esfuerzo mayor de constituir una gran unidad económica en América del Sur. Fue una adaptación a la realidad política y económica mundial de las últimas décadas de este siglo y la realidad del siglo próximo.

Para Argentina era necesario buscar un espacio económico regional que permitiera competir eficientemente en el mundo contemporáneo. Resultaba imperioso acompañar la más grande y compleja aceleración del desarrollo tecnológico que haya vivido la humanidad. Fue una razón de supervivencia adecuar las estructuras productivas que se transforman a una velocidad y magnitud tal que en pocos años mas modificara las formas del actual modelo de distribución internacional del trabajo y que tiende a acentuar aun mas las diferencias entre naciones ricas y naciones pobres.

El país natural y lógico para enfrentar y compartir el desafió de esta realidad era Brasil. Brasil tiene el tamaño físico y económico que daría el impulso inicial a un proyecto asociativo regional. No hay un país latinoamericano que reuniera estas condiciones en un entorno cercano a Argentina. Una integración realista necesariamente tenia que comenzar con Brasil, el socio más importante en América del Sur.

Ambos países comprendieron que la expectativa de una salida individual, independiente y nacional para alcanzar el desarrollo económico ya no era posible. La realidad era formación y el desarrollo acelerado de grandes unidades económicas. Ni Argentina ni Brasil individualmente podían hacer frente a las poderosas unidades que surgían. Sin dejar de comercializar activamente con el Primer Mundo, la alternativa fue mirar nuevamente hacia América del Sur como una salvaguardia para lograr el desarrollo económico y comercial.

Esta es una de las medidas que ha superado la primera etapa de seis anos de un periodo presidencial. En un país donde la práctica política habitual del partido gobernante es interrumpir las obras y acciones iniciadas por el gobierno del partido político opositor anterior, el proceso de integración con Brasil fue ratificado en Argentina por el nuevo gobierno en el momento del cambio presidencial. Otro tanto ocurrió en Brasil.
III – Retorno a la Libre Competencia.
(Conclusión integradora)

En la coyuntura actual la expansión de las exportaciones son un medio efectivo para lograr el crecimiento económico que Argentina necesita. El flujo de capitales externos no puede ser mantenidos en el tiempo si no hay una evolución razonable y permanente de las exportaciones.

De lo expuesto, se destaca como importante de la política económica exterior argentina del último decenio la priorizacion de:

– mantener y consolidar la estabilidad política lograda en 1983, mediante el ejercicio de una democracia representativa basada en las instituciones constitucionales,

– alcanzar y mantener la estabilidad económica, acentuar la lucha antiinflacionaria y estabilizar el tipo de cambio,

– realizar un progresiva apertura de la economía para incentivar las oportunidades de inversión ligadas al comercio exterior, pensadas en función del mercado mundial, con cálculos de rentabilidad medidos de acuerdo a la competitividad externa y teniendo en cuenta los precios internacionales;

– restaurar un adecuado equilibrio en el mercado internacional de productos primarios, básicamente agropecuarios, como cuestión prioritaria a discutir en la Ronda Uruguay del GATT,

– lograr una inserción definitiva en el comercio internacional junto con el programa de integración de un bloque económico con el MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y la Iniciativa de las Americas.

El proceso político argentino debe lograr profundas transformaciones en la economía pasando de una economía basada en la regulación a una economía desregularizada, de una economía cerrada a una economía abierta, de una economía protegida y monopolica a una economía competitiva, de una economía basada en un mercado interno y aislado a una economía inserta en el mercado mundial, y de una economía basada en la certeza artificial de un margen de ganancia a una economía donde rija el riesgo empresario.

Esta no es una propuesta pequeña. Todo lo contrario. Es una propuesta que conduce a una “destrucción creadora” para asegurar el progreso económico. Una “destrucción creadora” donde los ineficientes desaparecen y triunfan los eficientes. A.

Buenos Aires, Argentina. Octubre 1991.

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