El Asia brillante.
Frente a los dos grandes bloques económicos mundiales, aparece un fuerte competidor, resurgido de siglos de postergaciones pero con un fabuloso potencial humano, riquezas culturales milenarias, superando crisis y aglutinando distintos sistemas políticos con un gran objetivo: lograr un mayor espacio económico y una mayor cuota de poder global.
 
Un proceso histórico.

Actualmente existen en el mundo zonas económicas compuestas por el NAFTA, donde Estados Unidos es la potencia más importante, y por la Unión Europea, que constituye una comunidad altamente estructurada dentro de una nueva concepción económica política.

Desde hace más de dos décadas, el Noreste Asiático (China, Corea y Japón) conforma lo que denominamos la Tercera Zona Económica mundial (3ZEM) que acaba de tener su bautismo de fuego arar que constituyo trinchera frente a las sucesivas crisis generadas en el hemisferio occidental a principios de este siglo: la burbuja inmobiliaria de los Estados Unidos, y las crisis de las deudas públicas de los países europeos que afectaron en menor medida a la 3ZEM.

Más aun, las crisis contribuyeron al doble propósito de impulsar mayores cambios en los planes económicos y en el mercado consumidor de los países asiáticos y reducir la brecha con los hasta ahora países industrializados del hemisferio occidental.

Los tres países que conforman la barrera a las crisis, constituyen una mezcla de sociedades emergentes y avanzadas, un inmenso mercado consumidor con segmentos de alto poder adquisitivo que se potencializa permanentemente, fabulosos centros manufactureros e industriales, polos científicos, tecnológicos e informáticos de vanguardia que crecen constantemente desde hace cinco décadas. Todo eso interactuando con sistemas políticos en un abanico que va del comunismo de estado al liberalismo económico, sobre la base común de una cultura rígida y tradicionalista, una obsesión por la educación, una voluntad infatigable por el trabajo, un sólido orgullo nacional y la firme decisión de obtener una participación activa y protagónica en el concierto global.

Para aquellos que han tratado de imaginar cómo fueron las explosiones del desarrollo económico y del industrialismo de Inglaterra en el siglo XIX o de los Estados Unidos en el siglo XX, basta visitar Shanghai y Beijing u otras ciudades chinas poco conocidas hasta ahora como Shenzen yGuangzhou, o los dominios incorporados definitivamente a China hace poco más de una década, como Macao y Hong Kong, o el extenso litoral marítimo chino o las capitales del Asia-Pacífico, Seúl, Tokio, Kuala Lumpur, Hanoi, Singapur… Así se podrá ser espectador de una realidad difícil de imaginar, una muestra del crecimiento económico más vertiginoso de la historia de la humanidad. Es como asistir a la creación del futuro, una sensación indescriptible y una oportunidad única de poder observar y vivir esos fenómenos con el privilegio de presenciar un momento histórico.
 
Una evolución continua y creciente.

El proceso es tan velozque los cambios se suceden sin solución de continuidad, año tras año, sin dar tiempo a las sucesivas generaciones a adaptarse a las nuevas realidades porque son inmediatamente superadas por las siguientes.

Sin embargo, no debe pensarse que la evolución y los logros de Asia son un fenómeno nuevo. Es el resultado de la acumulación constante del crecimiento iniciado por Japón en la década de 1950, seguido luego por Corea, Hong Kong, Singapur y Taiwán en los sesenta, y consolidado definitivamente por China e India a partir de los noventa, ambos convertidos ahora en los líderes económicos del Asia.

Los hechos están confirmando que el fiel de la balanza del poder se desplaza rápidamente hacia Oriente, mucho más rápido ahora a partir de las crisis mencionadas donde el mundo mira a Asia como un muro de contención para detener el avance del descalabro internacional. De hecho, el crecimiento económico de esa región asiática contrasta fuertemente con el nulo o insignificante crecimiento de los países que componen el NAFTA y la Unión Europea.

La fuerza centrífuga de China, Corea y Japón atrae a los diez países que integran la Asociación de Naciones del Este Asiático (ASEAN) el acuerdo de libre comercio de 1992 formado por Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia, y Vietnam constituyendo ahora el ASEAN + 3. Y no estará lejos la incorporación de las enormes potencialidades del Oriente ruso, una región de invalorables recursos naturales, altos niveles educativos, bajo costo de mano de obra y excelentes condiciones científicas y tecnológicas.

China, Corea y Japón fueron los creadores del Banco Asiático de Desarrollo (BAD) y participan activamente, mediante el aporte financiero que realizan en el marco de la iniciativa Chiang Mai, la red de acuerdos bilaterales, con contribuciones a los países, facilidades de préstamos y mecanismos de control que en febrero de 2009 se elevó a 120 mil millones de dólares de los 80 mil millones acordados en 2008. El 80% de esos fondos provienen de China, Corea y Japón.

En septiembre de 2007 se desata la crisis financiera en Estados Unidos como consecuencia del mal manejo de las carteras hipotecarias realizada por los ejecutivos de los grandes bancos de inversión, la banca comercial y las entidades financieras, y la permisibilidad de los controles oficiales. Latolerancia de las autoridades públicas responsables, como así también codicia de los operadores financieros por lograr jugosas comisiones e importantes beneficios produjo el estallido del mercado inmobiliario. Similar situación se produjo en los países europeos donde a esas características se sumo el elevado nivel de endeudamiento de los gobiernos, incluso muy por encima de lo permitido por los acuerdos comunitarios, provocando en conjunto una hecatombe global.



Wen Jiabao (China), Taro Aso (Japon) y
Lee Myung Bak (Corea)

La profunda crisis mundial, lejos de constituir el derrumbe de los logros de la región asiática en los últimos 50 años, actuó como un detonante, un nuevo punto de partida, un impulso mayor para consolidar el accionar común de lograr un espacio económico más amplio y una mayor participación en el concierto mundial provocando una competencia económica más fuerte que antes.


En diciembre de aquel mismo año, y por primera vez en la historia, los líderes de las tres potencias se reunieron en una cumbre independiente. El premier chino Wen Jiabao, el presidente de Corea Lee Myung Bak, y el primer ministro de Japón Taro Aso, establecieron un nuevo marco de relaciones económicas y financieras y delinearon un acuerdo de cooperación financiera para estabilizar la agitación de los mercados globales. Quedaron así superados los conflictos históricos y territoriales de la región. A.

Buenos Aires, Argentina. Junio 2012.

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