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Gazeta Mercantil Latinoamericana. 17 marzo 1997. Río de Janeiro, RJ, Brasil.

La disputa por la sede de los Juegos Olímpicos de 2004 es un ejemplo en las relaciones entre Argentina y Brasil.

En una conferencia en la que expuse sobre el tema “Democracia y desarrollo económico en Argentina” pregunté a un interesado y participativo auditorio si podían decirme donde están las hipótesis de conflicto entre nuestros dos países, cuales son los problemas que nos enfrentan.

Luego de realzar el destino común que teníamos, el proceso irreversible que transitábamos juntos, parecía no haber respuesta para esos interrogantes. El fútbol talvez?

Pero no es solo eso. Argentina y Brasil tienen hipótesis de conflicto de la misma intensidad o más que las que nos separaban hace menos de dos décadas. Y tenemos problemas mucho más numerosos que la comercialización de peras, manzanas, ajos y cebollas que obstaculizaban todo intento de progreso en las relaciones económicas y comerciales de aquella época.

Solo que ahora no son las hipótesis de conflicto armado, que buscaban la destrucción del vecino, el aniquilamiento del oponente. Ahora tenemos las hipótesis de conflicto para lograr el desarrollo económico y social de nuestras poblaciones.

Ya no tenemos, del lado argentino, solo cuatro productos que impiden el progreso de nuestras relaciones y que hacen terminar abruptamente, como en el pasado, toda reunión bilateral.

Ahora, para superar los problemas en común, contamos con un elemento importantísimo y fundamental que marca nítidamente la diferencia con el pasado: la voluntad política por superarlos y una estrecha relación empresarial. El intercambio comercial ya no es de 600 millones de dólares anuales. Ahora tenemos problemas en muchos más productos, rubros y sectores, propios de un comercio de productos, sin contar los servicios, de más de 13 billones de dólares al año y que continúa creciendo inexorablemente.

Las hipótesis de conflicto actuales se refieren a la competencia por atraer las inversiones extranjeras que darán ocupación y empleo a nuestros obreros y profesionales, a nuestros técnicos y científicos, a nuestras iniciativas y a nuestra capacidad empresarial.

Los campos de batalla son la oferta de mejores condiciones de vida para la población, mayor seguridad urbana, más respeto por el medio ambiente y por la ecología, mayor nivel de educación y cultura de nuestros habitantes, infraestructuras eficientes, legislaciones más claras y justicia más efectiva. En pocas palabras: mejor calidad de vida.

Alguna relación con las olimpíadas de 2004? No creo necesario responder esta pregunta cuando ya lo han hecho los principales actores de la campaña Río 2004.

Creo sí importante mencionar solo algunas consideraciones respecto de la implicancia que tiene para Brasil que Buenos Aires haya sido preseleccionada para ser sede de los Juegos Olímpicos de 2004.

Veamos esto con mayor pragmatismo. La apuesta debe ser realizada a aquella ciudad que tiene mayores posibilidades y que además pueda representar algo para nosotros, del cono sur de América. Buenos Aires se candidatea por quinta vez. Lo hizo para la olimpíadas de 1932 (Los Ángeles), 1936 (Berlín), 1956 (cuando perdió con 20 votos contra 21 de Melbourne) y 1968 (México). Las primeras olimpiadas en el Hemisferio Sur fueron en Melbourne en 1956. La primera en Hispanoamérica en México en 1968. Ambas fechas muy distantes de 2004 y sería la primera vez en Sudamérica.

Los aspectos positivos de Buenos Aires lo señalaron los miembros del COI. Fue el reconocimiento a una “nueva” ciudad que desde hace 4 ó 5 años se está modernizando aceleradamente, dentro de un contexto de país económica y políticamente estable. Vamos a los otros aspectos. Hay problemas con algunas instalaciones deportivas. Hay déficit de capacidad hotelera. Se requiere mejorar y modernizar el aeropuerto de Buenos Aires. (Entre paréntesis los aeropuertos argentinos serán privatizados en transcurso del corriente año, entre ellos el de Buenos Aires). Además de varias obras de infraestructura, adecuación y modernización.

El costo proyectado es de 1,26 billones de dólares, las inversiones de capital son de 7,4 billones y el superávit proyectado es de 36,7 millones de dólares. Será que estas cifras no resultan atractivas para los empresarios e inversores brasileños? Las tareas a realizar son numerosas. Las grandes empresas constructoras brasileñas tienen una importante y acreditada experiencia en el área internacional como para participar activamente, en forma directa o asociadas a empresas argentina para concretar esos proyectos en realidad. En síntesis: un conjunto extraordinario de oportunidades de negocios en nuestro propio mercado interno ampliado.

Buenos Aires está mas al sur en el tráfico de las rutas aéreas internacionales, hecho que favorece la oferta de paquetes turísticos que incluyan estadías en Brasil para complementar los viajes hasta y desde Argentina. Todos estos son aspectos más reales, más concretos, y parece atinado apostar en ellos. El 2008 está 4 años más lejos, habrá competidores más fuertes todavía, Nueva York y Paris, y las perspectivas pueden resultar más inciertas. Hay un conocido dicho que destaca “mas vale un pájaro en la mano que cien volando”.

Además del apoyo oficial de Brasil a la candidatura argentina, públicamente expresado por el Presidente Fernando Henrique Cardoso, también son importantes la participación y la adhesión popular. Mucho antes de saberse el resultado del COI del pasado 7 de marzo, propuse al entonces Intendente electo de la ciudad de Río de Janeiro la organización de una Maratón de la Amistad por Leblón, Ipanema, Copacabana y Leme, el próximo 25 de Mayo, Día Nacional de Argentina, para testimoniar el apoyo mutuo a la realización de las olimpíadas de 2004 en América del Sur. La propuesta contó con el beneplácito inmediato y decidido de Luiz Paulo Conde, que lo anunció en Lausane luego de la votación del COI.

De esta forma se avanza en el MERCOSUR: compitiendo limpiamente para atraer las inversiones, cooperando y participando para concretarlas. A.

Rio de Janeiro, RJ, Brasil. Marzo 1997. 

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