El programa de educación desarrollado a fines del siglo XIX fue llevado a cabo por la elite en el poder en beneficio de toda la población y dio como resultado la democratización del gobierno. Algo que contrasta fuertemente con el objetivo de gobierno de la elite política de las últimas décadas.

 

A partir de 1880 la elite dirigente gobernante argentina consolidó un sistema de gobierno en el que se depositaba el ejercicio del poder en una minoría conformada por la oligarquía terrateniente. El poder político estaba legitimado en su poder económico, en su educación y preparación para el ejercicio del poder.
Pocos años después, en 1884 bajo la presidencia de Julio Argentino Roca, se promulgó la Ley 1420 de educación común que estableció la instrucción primaria obligatoria, gratuita y laica. La obligatoriedad suponía la existencia de la escuela pública al alcance de todos los niños y constituyó el medio de acceso a un conjunto mínimo de conocimientos, también estipulados por ley. Fue una de las leyes fundacionales del Estado argentino.

Tres décadas después se sancionó la Ley Sáenz Peña que estableció el voto universal, secreto y obligatorio a través de la confección de un padrón electoral, aunque todavía exclusivo para nativos argentinos y naturalizados masculinos y mayores de 18 años.

Las mujeres argentinas lucharon por la obtención de sus derechos cívicos desde fines del siglo XIX. Con Cecilia Grierson en 1900, con el diputado socialista Alfredo Palacios que presentó el primer proyecto de ley de voto femenino en el Parlamento Nacional, con la lucha de la socialista  Alicia Moreau de Justo en 1917. Finalmente Eva Perón, en 1947, logra la sanción de igualdad de derechos y obligaciones de todos los ciudadanos argentinos.

Así se construyó el tejido democrático en Argentina. El país tiene muchos legados de los que enorgullecerse, insólitos en su época e insólitos en el presente. Uno de ellos fue el rechazo de las dos invasiones inglesas, intentos llevados a cabo por la potencia mundial de la época y que tuvieron por protagonistas a una sociedad desarmada, indisciplinada, inculta pero con un enorme y sobrado coraje y determinación frente a una fuerza de profesionales de la guerra, probados en los campos de batalla y tremendamente superior http://localhost/apuntonews/2013/11/25/que-pobladores-increibles-los-de-buenos-ayres/ Otro es el programa de educación desarrollado a fines del siglo XIX llegado a cabo por la elite gobernante en beneficio de toda la población. Algo que contrasta fuertemente con el gobierno de la elite política de las últimas décadas. A.

Buenos Aires, Argentina. Diciembre 2015.