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El Cronista Comercial. 8 julio 1980. Buenos Aires, Argentina.
La importación de trigo será este año de 12,5 millones de toneladas.
 
LAGOS. Los más recientes análisis sobre la agricultura africana realizados por distintos organismos regionales e internacionales, coinciden en afirmar que los avances realizados en la década del 70 han sido muy pobres. En los próximos años el continente deberá importar crecientes cantidades de alimentos para una población que aumenta más rápidamente que la producción de cereales, carnes, pescados u otros productos alimenticios.

La agricultura africana adolece de serias trabas para su desarrolló. Por una parte el trabajo primitivo de la tierra, la ausencia de tecnificación del agro, la utilización intensiva de mano de obra, el bajo rendimiento por hectárea y él más escaso aún excedente comercializable, la carencia de infraestructura adecuada para el almacenamiento y distribución de granos, y la escasa utilización de fertilizantes.

La incorporación al comercio mundial.

El desarrollo del comercio de África tiene sus sombríos antecedentes en la trata de esclavos a partir del Siglo XVI. Pero fue recién durante los últimos cien años que las colonias africanas comenzaron a participar activamente en la producción y exportación a las metrópolis europeas, de un conjunto importante de materias primas que reclamaba la revolución industrial. Primero fue el marfil, las especias, maderas y luego el algodón, café, cacao, tabaco, caucho, aceite de palma y metales preciosos. La red de transporte y servicios fue construida para satisfacer la eficiente salida de los productos del continente. Esa estructura aún permanece a pesar del proceso de descolonización y hoy en día nuevos productos minerales sustituyeron o complementaron los anteriores: petróleo de Argelia, Nigeria, Libia, Túnez, Gabán, Angola y Congo; bauxita y aluminio de Guinea; hierro de Liberia y Mauritania; fosfato de Togo y Marruecos; cobre de Zambia y Zaire; diamantes de Sierra Leona y Botswana.

El fenómeno combinado de estas nuevas actividades y el proceso independentista regional trajo como consecuencia un aumento en los ingresos per cápita -aunque los mismos se mantengan a un promedio de unos 250 dólares anuales para la mayoría de los países-, mayor proceso de urbanización y un déficit cada vez mayor de productos alimenticios.

La producción agrícola esta afectada por problemas de difícil y lenta solución. Las mejoras en los niveles de producción dependen tanto de una adecuada aplicación de los métodos de siembra y cosecha como técnicas e infraestructura adecuada para el almacenamiento de los granos. En esta última etapa de la producción se pierde más del 10% de las cosechas.

La superficie apropiada para, cultivos en el continente es muy reducida. Solamente el 7% es considerado como apto para la agricultura y las cosechas se realizan en la mitad de esa superficie, 120 millones de hectáreas. De ellas sólo 9,6 millones se encuentran bajo riego. La siembra de cereales ocupa unas 75 millones de hectáreas del área destinada a la agricultura con una producción anual promedio de 65 millones de toneladas, principalmente maíz con 24 millones.

Déficit de trigo en África.

Las importaciones africanas de trigo y harina de trigo fueron de 12.466 mil toneladas en el período julio 1978 – junio 1979. Dicha cifra se estima en 19.978 mil toneladas para igual período terminado en junio de 1980.

El déficit entre la producción interna de África y sus necesidades de consumo aumentarán durante 1980/81 y por lo tanto se calcula que las importaciones continuarán creciendo. El único país autosuficiente es Sudáfrica.

De acuerdo con las cifras de producción e importación, el consumo de trigo y harina de trigo fue de unos 21,5 millones de toneladas para 1978/79 comparado con una producción dé poco más de 9 millones. Dicho consumo se ha duplicado en los últimos 20 años de acuerdo a los estudios del Consejo Internacional del Trigo (Londres) y por su parte la FAO (Roma) pronostica una seria escasez de alimentos para los próximos años.

A comienzos de la década del ’60 las importaciones anuales de trigo no superaban los 3,5 millones de toneladas, un 8% del comercio mundial. En tanto, para el presente año, las importaciones fueron estimadas en 12,5 millones de toneladas y la participación es del 16% sobre un total mundial de comercio calculado en 81 millones de toneladas. Pero no todo el trigo que importa África es adquirido en el mercado mundial. Más del 25% de los embarques que arriban a los puertos africanos están constituidos por envíos como parte de los programas de ayuda alimentaría de los países industrializados o vendidos bajo términos concesionales.

El arribo a puerto del cereal encuentra un nuevo inconveniente: la falta de equipos y servicios adecuados para la descarga, almacenamiento y distribución del trigo importado a granel. Algunos países africanos tampoco poseen molinos harineros y están obligados a comprar el trigo y la harina en bolsas con el consiguiente aumento de los costos.

Argentina cuenta no sólo con una gran experiencia exportadora de estos rubros sino también una tecnología intermedia de servicios que puede muy bien ser aplicada a los países africanos. Es posible que éste y muchos otros aspectos comerciales similares se hayan encontrado en la mente del Canciller Pastor cuando anunció la decisión oficial de un acercamiento con los países de África. A.

Lagos, Nigeria. Julio 1980.

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