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Hay nuevas armas de destrucción masiva utilizadas por fanáticos religiosos ávidos de poder político y económico.

Kennesaw, en Georgia, es una ciudad donde poseer un arma es obligatorio. Esa ciudad al norte de Atlanta, tuvo poco protagonismo hasta que en 1982 aprobó una ordenanza obligando a todos los jefes de familia a tener un arma de fuego y municiones en sus casas. La “Ley de Kennesaw” fue una respuesta a la antítesis de Morton Grove, ciudad de Illinois, que poco antes había aprobado una disposición prohibiendo la posesión de armas como un paso para reducir el crimen.

¿Y cuál fue el resultado? En Kennesaw hubo un significativo descenso de la delincuencia y la violencia. La tasa de delitos y actos ilegales en Estados Unidos en 1982 era de 3.899 por cada 100.000 habitantes mientras que en Kennesaw, en aquel entonces con 5.242 habitantes tuvo el mayor promedio nacional, 4.332. Veinticinco años después, en 2005, último año disponible para esas estadísticas, la población de Kennesaw había crecido a 28.189 habitantes y los casos descendieron a 2.027, menos de la mitad y muchísimo menos en proporción a sus habitantes. En tanto, en Morton Grove la tasa de criminalidad había aumentado 15,7% en el mismo periodo.

Esto no era lo que muchos predecían. Pero el debate continúa y en cada atentado con armas de fuego que se produce regularmente en los espacios públicos, muchos de ellos escuelas y universidades, se producen encendidas discusiones y debates a favor de una y otra postura.

img_20170101_115759882El derecho a tener y portar armas está garantizado por la Constitución de Estados Unidos de 1787 y en la Segunda Enmienda de 1791, una de las más ambiguas y controvertidas. Originariamente tuvo por objeto garantizar la defensa de los ciudadanos de la naciente república de las agresiones extranjeras, del ataque de los indios y aun contra el poder del gobierno federal en una época en la que aún no existía un ejército regular. La ley federal establece los lineamientos generales y cada estado promulga su propia reglamentación.

En Virginia, toda persona mayor de 21 años está habilitada para comprar y portar armas cortas y 18 para rifles y escopetas. La habilitación se realiza por Internet y no demora más de dos minutos. Portar armas significa que debe hacerse en forma ostensible, a la vista. Para llevarla oculta se requiere un permiso particular obtenido de la misma forma diligente y cuesta 50 dólares, válido por 5 años.

Aunque en Estados Unidos el debate sobre este tema es permanente, el terrorismo ha pasado a tener una significación infinitamente mayor en el mundo. Un camión de 19 toneladas que arremete contra una multitud pacífica o aviones estrellados contra edificios urbanos, constituyen las nuevas “armas de destrucción masiva”. El mayor problema son ahora los grupos de fanáticos religiosos inducidos al delirio homicida. Es la suma de desquicios cognitivos de infaustas religiones basadas en fraudes históricos detrás de los cuales se esconden ambiciones políticas y económicas que manipulan las mentes de los pueblos. A.

Virginia, Estados Unidos. Enero 2017.

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Educación, Estados Unidos, Política, Regiones, Sin categoría

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