Publicado en:
– Informe Industrial. Newsletter No. 249, 27 marzo 2008. Buenos Aires, Argentina.

Las consecuencias globales de la recesión económica de Estados Unidos. Como los problemas del mercado inmobiliario se expanden rápidamente por el mundo. ¿Podrán las emergentes economías de Asia paliar la situación?

No quedan dudas sobre la recesión de la economía estadounidense y el próximo ajuste de la economía internacional. El detonante mas visible es la “burbuja” inmobiliaria que se generó en los últimos años como consecuencia del mal manejo que los bancos y entidades financieras hicieron de sus carteras hipotecarias.

Es reiterada la cantidad de notas en los medios estadounidenses sobre el presente y futuro del mercado inmobiliario local, un tema que de una manera u otra, como propietarios, como inquilinos o como inversionistas, afectan al conjunto de la población.

El origen de este tamaño desajuste de efectos colosales es difícil de establecer con una sola causa individual que además, como toda “burbuja”, tiene un alto componente psicológico. Vale la pena resaltar que los analistas financieros y económicos coinciden en opinar que la crisis recién comienza.

El impacto global no es menos grave. Esta crisis afecta sin dudas el crecimiento económico en el resto del mundo y podría llegar a cambiar el signo del ciclo positivo que se ha evidenciado hasta el presente. Es de esperar una reducción de la tasa marginal de crecimiento en las principales economías industrializadas del mundo, teniendo en cuenta que el consumo privado de Estados Unidos representa el 20% del total del Producto Bruto Interno (PBI) mundial.

Para bien o para mal, la economía internacional esta más globalizada que en otras épocas y el impacto de una contracción económica en Estados Unidos tendrá características diferentes a las que experimentó el mundo en similares situaciones pasadas.

Parte de esas diferencias se deben al acelerado desacoplamiento de las economías emergentes respecto de Estados Unidos y de Europa y de esta última respecto de la americana. Ya no hay una supremacía absoluta del dólar en la esfera financiera. No obstante ello, los bancos centrales de los países industrializados adoptan constantemente medidas de emergencia para asegurar la liquidez del sistema financiero y lograron evitar que el impacto negativo de la economía estadounidense se derrame en cascada al resto de las economías. Esta situación muestra la debilidad intrínseca del sistema financiero global, quedando en evidencia la falta de un mecanismo que permita armonizar las políticas de esos países para hacer frente al problema que se presenta a nivel universal.

El desafío actual esta planteado en la armonización de las políticas económicas a nivel internacional que puedan lograr los líderes de las principales economías del mundo.

Mientras tanto Estados Unidos se encuentra en pleno proceso electoral y esta situación genera un amplio debate sobre las medidas de política económica que podrían adoptarse en el futuro. En las plataformas electorales aun no hay definición sobre si el énfasis de la política económica será estimular el crecimiento sin preocuparse del posible impacto inflacionario, o si por el contrario lo tomará en cuenta.

Hasta el momento (marzo 2008) las autoridades monetarias de la Reserva Federal se han decidido por la primera alternativa reduciendo las tasas de interés y postergando el tratamiento del impacto inflacionario. Con esta política continuaría la tendencia a la baja de las tasas de interés. Una opción favorable para los países endeudados.

Queda aun por evaluar el impacto sobre la demanda agregada de bienes y servicios que tendrán las medidas adoptadas por el Gobierno a fines de febrero, entre otras la resonante devolución de impuestos, con el objeto de estimular el crecimiento del PBI.

La incógnita ahora es saber cual será la evolución de las economías asiáticas, especialmente China e India, como nuevos actores en el escenario internacional, y en que medida el impulso que mantengan ayudara a reducir las consecuencias negativas de este nuevo escenario mundial.

En definitiva, dependiendo de la gravedad de la crisis, la caída del consumo privado de Estados Unidos no tendría un efecto recesivo muy marcado en el resto de la economía mundial. En particular, el impacto para Argentina podría no ser muy significativo teniendo en cuenta que las ventas a Estados Unidos fueron el 7.4% del total exportado y el creciente destino de las exportaciones de commodities a los mercados asiáticos. Por lo tanto una caída en las importaciones de Estados Unidos no afectaría sobremanera la actividad exportadora argentina. A.

Virginia, Estados Unidos. Marzo 2008.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Categoria

Sin categoría

Tags

, ,