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Una parte importante de quienes se oponen al llamado “cupo femenino” en un sinnúmero de actividades diversas proviene de las mismas mujeres que defiende de esa manera su dignidad.

La argumentación por el logro de un cupo femenino esconde una nueva categoría discriminatoria: la mujer que por falta de capacidad intelectual en una libre competencia, se ve beneficiada al ocupar una categoría que no le corresponde y que no está a fin con sus méritos. Así, la mujer promocionada, será siempre considerada como una funcionaria o una profesional de segunda, que ingresó “por cupo”. Se reafirma de esa manera una sociedad machista que no distingue a aquellas con valores propios de las que han sido beneficiadas por este artilugio, supuestamente destinado a igualar condiciones y oportunidades entre hombres y mujeres. En pocas palabras, se sigue desvalorizando y humillando a la mujer con ventajas y reconocimientos por no considerarlas capaces e intelectualmente idóneas.

El proceso de cambio en el cual el cerebro va ganando los espacios del musculo, está abriendo nuevas y vastas puertas de conocimientos, investigaciones, ocupaciones y tareas para las cuales las mujeres encuentran infinidad de actividades y ocupaciones. Y en las cuales ellas, gracias a la maravillosa diferenciación de sexos, tienen ventajas comparativas mayores. Es en las ciencias, arte, política, comercio, cátedras, docencia, salud, y una extensa gama de oportunidades difíciles de imaginar hace siglos o apenas decenios.

El reconocimiento de esos valores por parte de la sociedad, tanto masculina como femenina, permitirá incorporar una importantísima cantidad de talentos que actualmente se están desperdiciando. Baste citar que en 95 países del mundo, el número de mujeres universitarias es igual o superior al de los hombres.

Resumiendo: todavía quedan importantes barreras culturales que derribar. Una de las cuales, sin duda, es la económica y la desigualdad salarial. Esta última empeora aun cuando se amplía la brecha entre ricos y pobres y sobre esa desigualdad económica es donde debe focalizarse la lucha y colocarse los mayores esfuerzos de la sociedad y de las autoridades oficiales. “Mujeres y hombres deben actuar como socios a la hora de gestionar los retos a los que se enfrenta el mundo en que vivimos…y también a la hora de aprovechar las oportunidades. Ambas voces son fundamentales”, dice Klaus Schwab, economista y empresario alemán conocido por ser el fundador del Foro Económico Mundial.

Pero solicitar, promover y aceptar un “cupo femenino” para una actividad libre constituye una humillación para la condición de mujer. Claro que ello requiere esfuerzo, y quizá muchas prefieran la comodidad del “cupo”, sin darse cuenta de que ello las denigra, y, en definitiva, a la larga, las denigra a todas. A.

Buenos Aires, Argentina. Diciembre 2016.

Ver tambien
– 2003.04   Discriminación sexual e injusta discriminación salarial.

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Educación, Política

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