La familia en Occidente,
base del bienestar.
La transformación y el crecimiento económico muestran mayor aceleración en el tiempo. Estos, al igual que los records olímpicos, se superan permanentemente. Un desarrollo rápido es posible si se reúnen determinados requisitos.

 

El milagro es un hecho sobrenatural que se adjudica a un misterioso e infundado poder divino. Es patrimonio exclusivo de las religiones y las creencias populares. Usar esa denominación para explicar los vigorosos desarrollos económicos que han ocurrido en el mundo seria un insulto y una ofensa a la tenacidad, el empeño, la laboriosidad, la visión de la clase dirigente y los compromisos con objetivos nacionales claros y permanentes de varios, no pocos, ejemplos ocurridos en la historia reciente.
La familia en Oriente,
base del bienestar.

Hace un año Corea avanzó un poco más en el ranking de los principales exportadores mundiales: llegó al puesto número 9 con 559 mil millones de dólares (2011). Pero en la década de 1950 no figuraba en la nómina de países que comercializaba sus productos en el mundo. En 1964 su ingreso per cápita, con una población de 25 millones de personas era del solo 84 dólares al año y de 9.800 dólares en 2000. Actualmente, con 49 millones de habitantes, es de 28.000 dólares (2008) anuales per cápita. De esta manera se convirtió en el país de mayor crecimiento económico en el mundo duplicando el nivel medio de ingresos en apenas 11 años en la década de 1960.

De esta manera, los coreanos dejaron de ser uno de los países mas pobres del mundo, esquilmados por la ocupación colonial y arrasado por la guerra, sin recursos naturales (importa todo el petróleo y la energía que necesita), con altísima densidad de población (1.500 habitantes por km2 si consideramos solo los terrenos aptos) para convertirse en uno de los países estrella. ¿Cómo?
El estudio, en Oriente y Occidente,
motor del desarrollo y
el bienestar.

Nada distinto a las fórmulas desarrollistas tradicionales que se aplican en el mundo: financiaciones del gobierno, proteccionismo, intervencionismo estatal para corregir las fallas del mercado, subsidios a las industrias claves con metas de producción y exportación y políticas claras y estables, mecanismos de control estricto, y el cumplimiento de siete planes quinquenales entre 1962 y 1996 que culminaron en forma armonizada con el ingreso en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Pero por encima de todos esos mecanismos, y a la vez como base de los mismos, estuvo un sistema educativo basado en la excelencia y en la competencia del cual participaron con tenacidad, profesionalismo y responsabilidad, los docentes, el Estado y, fundamentalmente, la sociedad en su conjunto. Fue el mismo principio de persecución del bienestar colectivo y de orgullo nacional con que el conjunto de la población coreana aceptó una reducción del 10% en los salarios y las grandes corporaciones se sometieron a fiscalizaciones más rígidas, con que se superó la crisis financiera asiática de 1997.

El “facilismo”.

Justamente en la década de 1990 comienza el periodo de “segyehwa”, palabra coreana que significa apertura económica y cultural que junto con los Juegos Olímpicos celebrados en Seúl en 1988 marcan el inicio de la internacionalización del país. En la página de Entrevistas Yi Chongyul, Director del Centro Cultural Coreano para América Latina, con sede en Buenos Aires, comenta algunos de los aspectos de la evolución constante que vive su país, donde el proceso de superación es permanente y constante, donde la tradición coreana, aquella del milenario Reino Ermitaño, está siendo traspasada por infinidad de nuevas corrientes.

Pero debemos volver sobre un punto crucial que es el apoyo social y el comportamiento comunitario. En Corea, es posible conseguir el apoyo popular para una causa colectiva debido a las características propias de su historia de invasiones y adversidades geográficas y climáticas. Por lo tanto existe un fuerte espíritu comunitario.

Una política de desarrollo debe estar ligada estrechamente a una gran estrategia social y nacional con respaldo comunitario que no es simple de copiar. Resumiendo, una política de desarrollo debe estar ligada estrechamente a una gran estrategia social y nacional con respaldo comunitario que no es simple de copiar. Básicamente se trata de principios culturales, de milenios de tradición, que resultan imposibles de incorporar. Pero si es de esperar alguna reflexión sobre lo que constituyen esas realidades y, al menos, comprender las razones por las cuales algunas economías se desarrollan rápidamente y otras permanecen rezagadas en su evolución. A.
Buenos Aires, Argentina. Septiembre 2012.

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  1. Es muy justo usar la palabra desarrollo. Corea del Sur es un ejemplo de cómo un país puede desarrollarse y no solo que crezca una sola industria. A su vez, es mas que interesante observar cómo Corea se ha reinventado a si misma en los últimos años, y esto se explica por sus altos niveles de educación técnica.

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