24 noviembre, 2010

El equilibrio financiero

Publicado en:
Revista Pulso No. 117. pag. 6 y 7. 05 agosto 1969. Buenos Aires, Argentina.

Aun restan colocar $50 mil millones. Cuando a fines de 1968 los responsables de la ejecución presupuestaria planearon la acción a seguir en 1969, centraron sus esfuerzos en la reducción del desequilibrio fiscal. El déficit de $49.804 millones del año anterior representó un importante progreso en el deteriorado erario público. Los déficit crecientes de los años anteriores se vieron cortados por el drástico cambio en el panorama económico del país. El éxito obtenido alentó a los técnicos y funcionarios del Ministerio de Economía que entrevieron la posibilidad de achicar esa brecha negativa. Así se programó para el corriente año un cuadro de ingresos y egresos con un saldo negativo de $43.200 millones.

La estructura financiera se basaba en las favorables condiciones que presentaban la economía y los mercados financieros –tanto internos como internacionales- para el logro de esa reducción en el déficit fiscal. Se calculó en $40 mil millones el aporte financiero del mercado internacional y en $50 mil millones la participación de la financiación externa. En total, un monto de $90 mil millones.
 

Los tiempos felices.


A fines de marzo se dio el primer paso en el cumplimiento del plan trazado: se colocó la 3ª serie de los Bonos Nacionales para Inversiones Públicas por un total de $20 mil millones. Con anterioridad –en febrero- se habían recibido $25 millones de dólares de la precolocación en Alemania Occidental que se concretara en septiembre. El rumbo francamente positivo en el que se había logrado encauzar las variables económicas, especialmente las de mayor sensibilidad como son las financiera, se vio bruscamente interrumpido por los desordenes de mayo. Sin que variara la realidad económica en cuanto a la producción, precios y equilibrios de los mercados, se comenzó a intensificar una fuerte demanda de dólares en el mercado cambiario y se despertaron las un tanto aletargadas expectativas inflacionarias.

Adalbert
Krieger Vasena

El alejamiento de Krieger Vasena no hizo más que oscurecer el futuro. El cambio en la conducción económica provocó inquietud en los círculos financieros y alteró la imagen que el país tenia en el exterior, ya deteriorada sensiblemente por los sucesos de mayo.

En ese momento, es decir a principios de junio, la Tesorería solo contaba en firme con los $20 mil millones de la 3ª serie, pues los fondos recibidos de Alemania tenían –y aun tiene- un carácter provisorio. La posterior normalización del país mostró a la nueva conducción económica un panorama poco alentador: $70 mil millones pendientes de colocación para financiar el presupuesto, la obligada concurrencia al mercado del Banco Central para comprar algunas cantidades de bonos pertenecientes a la 3ª serie –dada la presión de la oferta- y la caída en el nivel de las reservas.

Este movimiento en el mercado cambiario se ha atenuado en las últimas semanas como consecuencia de haber perdido fuerza el factor especulación, pese a que el nivel de las importaciones esta muy por encima de los valores normales, debido a factores estaciónales y al buen grado de actividad económica. Sin embargo, quedaron pendientes de resolución los desajustes financieros, con un mercado internacional donde la iliquidez condujo a una carrera de las tasas de interés que dejo fuera de foco a las previsiones realizadas originalmente respecto al costo de los recursos a conseguir.

La semana pasada se dispuso por decreto 4.036 la emisión de “Bonos seriados del empréstito externo con vencimiento en 1972/74” por un monto de 50 millones de dólares, de acuerdo al convenio concertado con un consorcio financiero integrado por Continental Illinois National Bank and Trust Co. Of Chicago, First National City Bank, Bankers Trust Co., Bank of America National Trust and Savings Association y Morgan Guaranty Trust Co. of New York. Los bonos se colocaron a un interés del 1,25% anual sobre “la tasa de depósitos a seis meses, en eurodólares vigente en Londres”, a cinco años de plazo, con tres de gracia y amortizaciones semestrales. La tasa de interés vigente actualmente en el mercado londinense de eurodólares es de 10,75%, lo que eleva el costo de la emisión al 12% anual, que esta por encima de lo estimado a principios de año, pese a que la operación puede ser cancelada en cualquier momento si la tasa se eleva aun mas.

Con anterioridad –mediados de julio- se había dispuesto el alza en el rendimiento de la 3ª serie de Bonos para Obras Públicas, que de 11% pasó a redituar 12%. La razón de esta medida ya fue adelantada por PULSO (No. 115, pag 17) y confirmada la semana anterior por funcionarios de la Secretaria de Hacienda: evitar distorsiones en el mercado de títulos públicos, pues había en el mercado una oferta de excedente de bonos de esa serie, dado el menor rendimiento respecto a las dos series anteriores, por lo que resolvió equilibrar las tasas en un 12%. Si atendible resulta el argumento de fondo, no lo es tanto el procedimiento, pues por una decisión unilateral se modifico la cláusula de un contrato violando las más elementales reglas jurídicas, pese a que la parte pasiva –es decir, la que no intervino en la modificación- resulto beneficiada.

Rumores desvirtuados.

Hasta el presente las colocaciones efectivas ascienden a $37.500 millones ($20.000 millones en el mercado interno y $17.500 millones en el exterior) restando $52.000 millones para cumplir con la meta prevista de $90.000 millones.

En el mercado interno quedan por emitir $20.000 millones de Bonos para Obras Públicas. El ascenso de las tasas de interés extrabancarias ha restado atractivos a estos papeles, que tuvieron una fluida colocación en sus tres primeras series. Pero algunas compras efectuadas por el Banco Central en las últimas semanas hacen previsible una dificultosa colocación del monto mencionado. Además existe un problema complejo que radica en el peligro de que si las ventajas que se ofrecen son comparativamente superiores a las de los bonos ya cotizados, se produciría una conversión de estos por aquellos, que en definitiva no solucionaría el aspecto de fondo pues el Banco Central se vería obligado a intervenir como comprador de las series anteriores.

Algunos rumores indican que a la 4ª serie se le daría un respaldo oro o podría ser absorbida por el sector bancario con la posibilidad de integrar su efectivo mínimo. Fuentes oficiales desechan las dos posibilidades pues “la solución a través de los bancos ha sido descartada mientras que el respaldo oro ni siquiera se ha mencionado”.

Expectativas y coyunturas.

En lo atinente a las colocaciones externas, deberá intensificarse la acción desarrollada pues los fondos a conseguir ascienden a esta altura del año a $32.500 millones (algo mas de 90 millones de dólares). Las optimistas previsiones de los técnicos de la Secretaria de Hacienda tienen como principal premisa de su análisis, la paralización del movimiento ascendente de las tasas de interés en el mundo y su posterior reducción. El efecto de los derechos especiales de giro –acordados la semana pasada (ver pagina 22)- es aun de arriesgado pronostico. Sin embargo, los funcionarios ofíciales estiman que se produciría una caída en el costo del dinero en el exterior en un corto plazo por lo que se ha decidido postergar para dentro de algunos meses las colocaciones.

Los 25 millones de dólares ya recibidos en febrero se colocaran definitivamente en Alemania en septiembre, mientras que a fin del año se emitirían los 25 millones de dólares que para ese país harían un total de 50 millones de dólares programado. En Suiza se lanzarían en octubre una emisión de títulos nacionales de alrededor de 20 millones de dólares, intentándose un mes antes, o sea en septiembre, la colocación de los bonos por 25 millones de dólares en el mercado de Nueva York, que se suspendió a último momento a principios de junio.

Las expectativas oficiales giran alrededor de tasas mas bajas para los próximos meses. “El interés tiene que volver a niveles normales y probablemente se puedan obtener los fondos a un 7/8%”. El rosado panorama que estos porcentajes dejan vislumbrar no es exactamente el que se avizora desde la actual situación del mercado internacional. Sin embargo solo resta esperar una gravitación favorable de los derechos especiales de giro y que las condiciones sociales del país no distorsionen la imagen en el exterior de una economía en franco tren reactivador. Este último juicio pertenece a los expertos del Fondo Monetario que en estos días están estudiando la coyuntura argentina en una misión rutinaria. A.

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Economía Nacional

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