Imaginar un mercado para cosechadoras, maquinaria agrícola y vacas lecheras para una región donde el 85% de las explotaciones tienen menos de 2 has es una fantasía. Uno de los factores comunes que caracteriza al Continente es la ausencia de zonas aptas para la agricultura y, consecuentemente, para el desarrollo adecuado de la ganadería. Existen excepciones aisladas y diseminadas pero en general no hay tierras fértiles. La topografía varía entre el desierto y la selva. Las acumulaciones importantes de humus se encuentran en el interior de la selva. Pocas esperanzas para 220 millones de personas.
Las excepciones son el valle de río Rift en el África Oriental y el delta del río Níger, en el África Occidental. Pero, en general, el dominio oscila entre extremos. Y cuando la selva se tala, con el doble propósito del aprovechamiento de la madera y la creación de espacios abiertos para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, las lluvias tropicales arrastran en breve tiempo la capa de tierra fértil. En consecuencia, estas tierras no son incorporadas a la producción económica sino que son ganadas por el desierto.
Estas características del suelo y del clima del Continente han sido condicionantes también de sus limitaciones culturales y económicas. Los inconvenientes para desarrollar la actividad agrícola y ganadera en forma estable, han provocado que la población haya sido y continúe siendo en gran medida nómade, trasladándose por distancias considerables en busca de pastos para sus magros rebaños, ocupando temporalmente parcelas de terreno aptas para la agricultura hasta el rápido momento de su agotamiento y provocando un nuevo traslado.
Este permanente deambular por vastos territorios ha impedido un desarrollo cultural significativo, además de científico y tecnológico al estilo del logrado en Europa, América y Asia, originados en la filosofía agrícola.
 
La tecnología para el trabajo de la tierra continua siendo primitiva. Son cultivos manuales con la azada, sin haber llegado en muchos casos a los arados tirados por bueyes. De la misma forma continúan permaneciendo en niveles inadecuados la infraestructura de comunicaciones, de mercados, servicios de créditos y programas de extensión agrícola. Solo se han rescatado de la época colonial algunas evoluciones de esas características en los cultivos industriales de exportación, como café, cacao y algodón. Esos avances continúan ausentes en la mayoría de los cultivos alimenticios.
En varios casos, el agravante es que la actividad agrícola se considera un legado colonial agraviante e indeseable, por lo que el orgullo natural de las tribus africanas motivo el rápido abandono de esas actividades y una fuerte concentración urbana que atento aun más contra el desarrollo agrícola para la producción de alimentos.
 
Consecuentemente, se ha producido el abandono paulatino de la escasa y reducida actividad agrícola y acentuado el éxodo rural hacia poblaciones urbanas, en busca de mejores condiciones de vida.
Por otra parte, la población rural no es auto sustentable de alimentos pues esta dedicada a la producción de bienes industriales de exportación, como café, cacao, sisal y aceite de palma, entre otros, que no resultan aptos para el consumo humano directo. Otro tanto ocurre con las actividades extractivas, minería y petróleo.
El crecimiento urbano también provoca la tala de bosques para la obtención de espacios y combustible, por lo que las zonas áridas se van extendiendo inexorablemente.
África tiene una tasa de crecimiento demográfico del orden del 4% anual, ubicándose entre las más altas del mundo. En tanto, la producción de alimentos aumenta solo 1% al año. Este dramático panorama lo describía Michael Ross en julio de 1980 (Crece el déficit alimentario en África), hace 32 años y nada ha cambiado…para mejor. Y lo peor es que con el mantenimiento de las condiciones dramáticas de extrema pobreza, se perpetúan los factores de vulnerabilidad económica y política.
Michael Ross. 08.07.1980
“El Cronista Comercial”
Algo de optimismo…pero poco.
El Foro de Expertos de Alto Nivel de la FAO, que se reunió en Roma 12 y 13 de octubre de 2009, puso un poco de optimismo en esta situación. Claro que sus conclusiones se enmarcaban en una visión de la agricultura africana para 2050!
Mientras tanto, el hambre y la malnutrición es una realidad para 220 millones de seres humanos, el 30% de la población, y el proceso de deterioro económico en el África al sur del Sahara resulta imposible de revertir con los medios disponibles en la región. La mayor parte de la población del África Negra ha estado por siglos, continúa estando, y estará, en estado de supervivencia.
Sin embargo, luego de décadas de disminución de la producción de alimentos en relación a la población, en lo últimos años se observa una insipiente mejoría, en parte por la reducción de los conflictos armados. Parte de las mejoras que pueden introducirse deben estar dirigidas a enfatizar la transferencia de tecnología y conocimientos en áreas de la agricultura y la ganadería. El medio consiste en una diplomacia solidaria en el terreno de las relaciones internacionales dirigido a mejorar la capacidad y accionar de las estructuras oficiales en cada país. Principalmente, la realización de convenios de cooperación en materia tecnológica y de infraestructura, impulsados por organismos internacionales y países desarrollados que persigan una finalidad. A.
Buenos Aires, Argentina. Agosto 2012.

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