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Revista Pulso. No. 128. pag 5. 21 octubre 1969. Buenos Aires, Argentina.

Un volumen de producción de primas que alcanzó en 1968 a cerca de 111.774 millones de pesos, de los cuales 74.367 millones corresponden a sociedades anónimas, 20.321 millones a cooperativas y mutuales, 13.688 millones a organismos oficiales y 3.398 millones a compañías extranjeras reconocidas en el país, son cifras que avalan el ritmo de operaciones logrado por la actividad aseguradora en el país.

La repartición por ramos más importantes correspondió a automotores (51.063 millones de pesos); incendio (18.775 millones); vida (11.853 millones) y accidentes de trabajo (10.652 millones).

Pero juntó a tan dinámico desarrollo se acumulan problemas de larga data, no resueltos, que actúan a manera de factores limitativos. Unos y otros -la expansión y las dificultades- fueron motivo del análisis de las compañías de seguros, que hoy, martes 21, celebran su día.

A través de conversaciones con algunos empresarios del sector se puede detectar inmediatamente la preocupación que más los embarga: la trascendencia alcanzada, por la cartera de seguros de la Caja Nacional de Ahorro Postal. En 1945 se incorporó a la CNAP la facultad de contratar seguros, inspirada en razones de índole fundamentalmente social. La desventaja de las empresas aseguradoras privadas queda marcada por los distintos impuestos que deben soportar las operaciones de seguros patrimoniales (impuestos y sellos), sobre utilidades sociales (réditos, emergencia, trasmisión gratuita de bienes) y sobre los ingresos brutos (actividades lucrativas). En cambio, la especialidad seguros de la Caja queda liberada de estos gravámenes, al igual que todos sus otros departamentos.

La institución obtiene además privilegios adicionales derivados de su condición oficial: opera con primas menores y la obligatoriedad de su contratación para importantes sectores de la población y de la actividad económica redunda en un menor costo operativo, al quedar eliminado en los planes compulsivos el productor o agente de seguros, el consiguiente pago de comisiones. Los sectores que se encuentran monopolizados por la CNAP son: el personal de la administración pública, afiliados de muchos sindicatos amparados por seguros colectivos de vida los trabajadores rurales con seguros de vida de la ley 16.600/65, los espectadores de justas deportivas (ley 14.231) y otros. En síntesis, se produce una importante limitación del mercado para las empresas privadas.

Algunos aseguradores reconocen, sin embargo, que a la Caja le está reservado un mercado natural: la franja de población de más bajos ingresos, capaz de absorber solo pólizas por pequeños montos. En su captación estaría la verdadera función social de la Caja. Toda incursión en otros sectores, más abiertos a la competencia del mercado, la convierte en una entidad financiera multioperacional de marcado intervencionismo.

También se inscribe en el ámbito de preocupaciones de las compañías de seguros, la creciente campaña de institutos aseguradores provinciales, que parecen haber encontrado en esta actividad una importante fuente de recursos para sus respectivas provincias. Cuenta para desempeñarse con éxito en este campo, con la concesión de discutibles beneficios económicos y sociales, y con el apoyo de los bancos oficiales de provincias. Inclusive se ha creado ya un consorcio de entidades aseguradoras provinciales, bajo los auspicios de los institutos de Salta y Entre Ríos. Entre sus funciones se inscribe “defender los derechos de las entidades aseguradoras provinciales”, entender en la “reciprocidad de operaciones” y “programar campañas de publicidad”.

Exportando vida.

En estos momentos la lucha más cruenta que libran las compañías de seguros, se dirige contra la contratación ilegal, especialmente en el ramo vida, que realizan compañías extranjeras, no autorizadas para actuar en el país. La Asociación Argentina de Compañías de Seguros ha efectuado reiteradas gestiones ante la Superintendencia de Seguros y la Dirección General Impositiva, recabando la aplicación de los procedimientos contemplados en la ley 12.998, que prohíbe asegurar en el extranjero a personas o bienes de jurisdicción nacional. La forma de operación de estas empresas, generalmente de segunda o tercera categoría en Estados Unidos, es hábil: se manejan a través de productores en la Argentina, que celebran contratos de carácter clandestino, fechados en el exterior. Lo que constituye claramente un caso de fuga de divisas, se ofrece al interesado bajo el atractivo anzuelo de colocaciones en moneda extranjera. Débese agregar que, en algunos casos, esas empresas tienen su asiento fuera de Estados Unidos, en las Bahamas o Puerto Rico, con lo que se logra una doble evasión impositiva: la del país en el que colocaron los fondos, y la de aquellos en donde efectuaron los contratos.

La nueva comisión.

La acción de los aseguradores argentinos se desarrolla a través de la Asociación Argentina de Compañías de Seguros, presidida por Norberto Bacqué, y se extiende también a otros campos: tales, los cubiertos por su asesoría letrada y la escuela profesional del seguro en la que se dictan cursos bienales para el mayor conocimiento de la técnica y práctica aseguradoras. Pero faltaba una entidad representativa de todos los sectores dedicados al seguro o relacionados con éste, que a máximo nivel asesorase al Poder Ejecutivo con vistas a la actualización de las normas vigentes sobre la modalidad operativa de las empresas de seguros y reaseguros, y su régimen legal. Ha sido creada ahora en el ámbito de la Secretaría de Hacienda (decreto 6345), con el nombre de Comisión Nacional Asesora del Seguro, y se espera de ella que produzca los elementos necesarios para un ordenamiento definitivo de la actividad.

La celebración del día del seguro está acompañada, este año, de una nota auspiciosa: la incorporación al sector de la flamante Compañía de Seguros de Crédito a la Exportación, destinada a la cobertura de necesidades de primera prioridad para el desarrollo del comercio exterior argentino, tanto en sus ramos tradicional como no tradicional, y hasta ahora desatendido. Algunas luces, pues, atenúan el efecto de las nubes negras del seguro. A.

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