Publicado en:
– Prensa Económica. No. 291, pag 42. Noviembre 2008. Buenos Aires, Argentina.
– Prensa Económica. No. 295, pag. 86. Agosto 2009. Buenos Aires, Argentina.

 Fue Keynes, quien en medio de la crisis de la década de 1930, alejó la esperanza de que una economía deprimida pueda recuperarse por sí sola. La situación actual requiere un fuerte shock externo con un incremento del gasto del sector público.

Las noticias sobre la crisis financiera están en todos los medios de comunicación, reflejando el temor generalizado de que ésta no es una coyuntura si no el comienzo de una nueva era con caídas en el nivel de empleo, ajustes y achicamiento de la clase media. Estas son las noticias que acompañan diariamente a los editoriales y las columnas de opinión en Estados Unidos.

De ahora en adelante la población del mundo desarrollado deberá acostumbrarse a vivir con menos confort. Como lo ha resumido Paul Krugman, premio Nóbel de Economía 2008, “las medidas que están tomando los gobiernos (de los países industrializados) serían suficientes para detener la crisis financiera, pero la destrucción que ésta causó permanecerá por largo tiempo”.

La gravedad de esta crisis dio lugar a que líderes de diferentes países estén reclamando una reforma para establecer una nueva arquitectura del sistema financiero internacional. El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, a la vanguardia de esta iniciativa, ha manifestado que “ésta es una crisis mundial y debemos encontrar una solución mundial” imprescindible para que el sistema financiero del mundo globalizado pueda estar mejor supervisado y reconstruir un capitalismo “que sea mas respetuoso del ser humano, mas respetuoso del planeta, mas respetuoso de las futuras generaciones, y acabar con el capitalismo obsesionado con la búsqueda frenética de ganancias a corto plazo”.

Sin embargo, el presidente Bush, anfitrión de la reunión del Grupo de los 20 de este 15 de noviembre en Washington, enfatiza que los cambios regulatorios e institucionales deberán preservar “los fundamentos del capitalismo democrático, nuestro compromiso con la libertad del mercado, con la libertad de empresa y con el libre comercio internacional”.

En Estados Unidos no se detecta que exista un consenso para forjar un nuevo paradigma aunque se observa que ya no existe el encantamiento con el modelo económico de las últimas tres décadas, basado en la noción de que el mercado siempre tiene razón y opuesto a la intervención del gobierno.

Se está pasando a una economía de mercado mas regulada, tanto a nivel nacional como internacional, con una intervención más directa del Estado en la actividad financiera y con cambios importantes de comportamiento por parte de los consumidores. Cualquier nuevo enfoque deberá tomar en cuenta la necesidad de atenuar los desajustes extremos a nivel social que genera la vigencia de las leyes de los mercados sin controles.

El desafío del momento consiste en que para modificar la política estadounidense actual va a ser necesario un esfuerzo de liderazgo no sólo de parte del gobierno sino también por parte de los políticos, los académicos, empresarios y dirigentes en general. Las políticas neoliberales, que se aplicaron en los últimos 30 años, resultaron del consenso que se fue forjando a partir de mediados de la década del 60 que finalmente se materializó con la elección de Reagan y se instrumentó con la presidencia de Alan Greenspan en la Reserva Federal entre 1987 y 2006 y su apuesta irrestricta a la desregulación.

El gran desafío para el próximo presidente de Estados Unidos será liderar la búsqueda de ese consenso con el fin de darle viabilidad a las políticas que es necesario implementar para darle estabilidad al sistema económico financiero. Ese fue el gran aporte de Roosevelt en la década de 1930: crear el consenso que llevó al New Deal.

Fue Keynes, quien en medio de la crisis de la década de 1930 y desafiando el ampliamente aceptado pensamiento clásico de que los mercados se equilibran en el largo plazo, cuando estamos todos muertos, alejó la esperanza de que una economía deprimida pueda recuperarse por sí sola. La situación actual requiere un fuerte shock externo con un incremento del gasto del sector público. A.

Virginia, Estados Unidos. Buenos Aires, Argentina. Noviembre 2008.

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