Es importante acompañar la evolución del mercado inmobiliario de Estados Unidos porque cuando termine el periodo de crisis, este será el primero en reaccionar positivamente dando impulso al proceso de recuperación.
Los periódicos y revistas económicas difunden regularmente notas dedicadas responder la pregunta de dónde invertir en tiempos inciertos, con un mundo en crisis, con el euro y el dólar sin rumbo. Las opciones ofrecidas son varias y bien fundamentadas aunque todas cautelosas, como corresponde al momento de incertidumbre que nos toca vivir. “Acciones, a pesar de todo”, “renta fija a corto plazo”, “dólar, oro, euros”, son algunas de las recomendaciones comentadas, donde la más sensata parece ser “no se deje llevar por el pánico”. En esta última opinión coincide Ron Carson, fundador y CEO de Carson Wealth Management, una firma de planificación financiera entrevistado en los primeros días de octubre por The Washington Post. Su conclusión es el conocido “cash is King”, razonando que es infinitamente mejor tener el dinero en depósitos a plazo fijo, con retornos inferiores al uno por ciento anual que estar perdiendo entre el 30% y el 40% del capital en otro tipo de inversiones. “Váyase de pesca, váyase de vacaciones” recomienda enfáticamente.
Sin embargo, en Estados Unidos hay pequeños y medianos inversores que apuntan al tradicional resguardo de los antepasados inmigrantes: los “ladrillos”. Con una característica importante, que a diferencia de otras actividades financieras, en el mercado inmobiliario hay cabida para todo tipo de inversores, desde los grandes hasta los pequeños.
Luego del estallido de la burbuja inmobiliaria, detallado en la nota “Del sueño americano a la pesadilla internacional” de junio de 2008, el valor de las propiedades no solo no se recuperó sino que continúo descendiendo con algunos momentos de tímida estabilidad durante los veranos, época de los mayores cambios en el año.
 
Las ventas de propiedades se mantienen flojas en Estados Unidos y los precios pueden reducirse aún más en este otoño e invierno del Norte con más ejecuciones hipotecarias que alimenta permanentemente un creciente número de unidades en el mercado. Ni que hablar de la catástrofe producida en el sector de la construcción residencial donde más de 1.4 millones de puestos de trabajo se perdieron en los últimos cinco años.
El despertar del sueño americano provocó en los compradores un cambio de actitud difícil de imaginar hace cinco años atrás. En lugar de buscar viviendas más grandes y más nuevas sin importar la distancia hasta los lugares de trabajo, el perfil de la demanda ahora requiere propiedades más pequeñas y menos costosas y lo más cercana posible a los lugares de trabajo (debido al aumento en el costo del combustible). A todo ello se agrega que el acceso al crédito hipotecario se ha dificultado enormemente luego del “festival” de los subprime y la desocupación continua en niveles elevadísimos cercanos al 10%. Este conjunto de adversidades Esta situación va provocando un creciente déficit habitacional con el consiguiente problema social que esta situación lleva implícita.
Antes de la crisis, la fiebre de la construcción se había desatado con furia en estados como Arizona y Florida y es en estos y en otros más afectados por la crisis financiera como Illinois, principalmente Chicago y Detroit, los que presentan ejemplos de derrumbes asustadores en los valores. Son justamente los pequeños y medianos inversores estadounidenses que conocen la característica de volatilidad de esos mercados que desconfían de colocar sus capitales en esas áreas. ¿Hacia dónde se dirige entonces el inversor local? Las estadísticas oficiales muestran que los centros urbanos menos afectados por el desastre inmobiliario son los de New York y Washington DC. Con crisis o sin ella, New York ejerce en el mundo un atractivo tan poderoso que parece invulnerable a los quebrantos financieros.
En cuanto al área metropolitana de la capital, la región está clasificada como número uno para las inversiones nacionales y segunda en la preferencia de los inversores extranjeros debido a sus características únicas: es la sede del gobierno central, su actividad está menos sujeta a los ciclos económicos y a las crisis que afectan a otras áreas y regiones del país, la regularidad de los cambios democráticos del gobierno asegura una alta rotación de viviendas con lo cual la demanda de propiedades en alquiler es constante y renovada. La definición de “área a prueba de recesiones” es perfectamente adecuada para Washington DC y por eso es la preferida por los inversores nacionales.
En Estados Unidos queda un largo y arduo camino por delante para alcanzar la recuperación pero el sector inmobiliario será el primero. A.
 Virginia, Estados Unidos. Octubre 2011.

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