Park Chung-hee y Choi Soon-sil

Los resultados de los últimos casos fueron dos presidentes encarcelados y uno que se suicidó después de dejar sus funciones.

Las protestas y los reclamos sociales suelen ser multitudinarios en Corea. También las celebraciones. No es para menos en un país de 50 millones de habitantes hacinados en una superficie habitable de 33.000 km2 (una densidad de 1.515 habitantes/km2).

La presidente Park Geun-hye, cuyo mandato terminaría en febrero de 2018, enfrenta el fuerte reclamo de la mayor parte de la población debido a la injerencia desmedida, abuso de autoridad e intento de fraude en su gobierno por parte de las autoridades de la Iglesia de la Vida Eterna y de la hija del fundador de la religión, Choi Soon-sil.

Lo antecedentes de la relación de la presidente Park, ahora con 64 años, tiene ribetes dramáticos y connotaciones psicológicas. Su padre, el general Park Chung-hee fue el tercer presidente de la naciente Corea de 1947 por cinco periodos consecutivos entre 1963 y 1979. Su gobierno, surgido de un golpe de estado, fue rigurosamente dictatorial aunque durante su mandato se desarrolló significativamente la industria y el comercio generando un rápido crecimiento de la economía en su conjunto. Durante ese periodo de 16 años, la madre de la actual presidente fue asesinada en un atentado en 1974 y desde ese momento, con solo 22 años, hasta el atentado que terminó con la vida de su padre en 1979, Park Geun-hye ejerció las funciones de Primera Dama.

Por aquella misma época, en 1974, surgía un nuevo culto coreano basado en la fusión de distintas creencias, incluyendo el chamanismo, cuyo fundador Choi Tae-min guardaba una fuerte relación con dictador Park Chung-hee. Esa relación se proyectaba también entre las hijas de ambos, la actual presidente y Choi Soon-sil, ahora con 60 años y acusada por la multitud de tráfico de influencias y sospechas de fraudes por decenas de millones de dólares.

Ya en los tiempos del viejo dictador y hasta el presente, buena parte de la opinión pública sospecha de un influyente “hechizo” por parte de los seguidores de la Iglesia de la Vida Eterna sobre la presidente. Los fiscales abrieron una investigación a principios de octubre y están comprobando si Choi desvió parte de esos fondos para uso personal. En el caso de ser corroborados, la responsabilidad recaería, indudablemente, sobre la presidente.

Los escándalos de corrupción no son novedad en Corea como no lo son en el mundo. La diferencia con otros casos similares es la acción de la justicia coreana contra la impunidad. Los resultados de los últimos casos fueron dos presidentes encarcelados y uno que se suicidó después de dejar sus funciones. A.

Buenos Aires, Argentina. Noviembre 2016.

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Asia, Corea, Política, Sin categoría

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