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– Tiempo Agropecuario. Año IV. No. 44, pag. 58. Agosto 2007, Buenos Aires, Argentina.

El gobierno filipino apoya las actividades agrícolas en algunas áreas urbanas y peri urbanas. La motivación principal para las actividades agrícolas urbanas es la de asegurar una fuente constante y confiable de alimentos frescos para el consumo en las ciudades.

En junio pasado un equipo filipino ganaba una medalla de plata en la competencia de jóvenes creativos en un festival de anunciantes de Cannes, Francia.

En Manila, un grupo numeroso de jóvenes madres protestaba frente al edificio de la Corte Suprema, a pechos descubiertos, por la defensa del uso de la leche materna frente a la popularización de las formulas infantiles sustitutas.

Y la mas pequeña de los mandatarios asiáticos, Gloria Macapagal Arroyo, encaraba los tres últimos años de su mandato, con lo que cubrirá la primer década de este siglo al frente del gobierno filipino. Arroyo ha sobrevivido a dos juicios políticos y otros cargos similares.

Hay un conjunto de exitosos jóvenes filipinos que desarrollan activas tareas en el campo de la informática y el país ha logrado convertirse en un proveedor avanzado y sofisticado de software, programas de computación, soluciones comerciales, y otras innovaciones tecnológicas en el campo de la informática aprovechando extensamente los beneficios de la tecnología moderna.
 
Este beneficio alcanza también al sector de la industria de la informática, cuyo desarrollo electrónico incluye empresas comerciales dedicadas a la producción, montaje, distribución, y desarrollo de los semiconductores, la electrónica del consumidor, el equipamiento de oficina, las telecomunicaciones, el equipamiento de audio y video, instrumentos médicos e industriales, y la electrónica automotriz. Dentro de esa actividad, el país se convirtió rápidamente en un importante proveedor de servicios de tercerización en el mundo gracias a la capacitación de sus técnicos angloparlantes.
 
Sin embargo, todos esos progresos no son suficientes para lograr un mayor desarrollo económico y cultural del país. Filipinas continua siendo un país tradicionalmente agrícola pese a los importantes progresos en la producción económica y en el emergente sector de prestación de servicios de las ultimas tres décadas. El sector agrícola emplea al 40% de la población activa de unos 12 millones de personas. Buena parte de los agricultores utilizan herramientas simples y animales de tracción. Las parcelas agrícolas tienen una media de poco mas de 2 hectáreas y solo 3 de cada 10 campesinos propietarios de las tierras que trabajan. La agricultura filipina conserva las huellas de casi 500 años de dominación colonial y neocolonial. Desde la colonización, la agricultura ha estado destinada a la exportación, y al sustento de los propios campesinos que trabajan bajo condiciones feudales y semifeudales y además el sector tiene que importar la mayor parte de los fertilizantes, las herramientas y la maquinaria.
 
Con el 47% de su territorio apto para la agricultura, 13 millones de hectáreas distribuidas en la mayoría de la 7.107 islas que constituyen el archipiélago de casi 300.000 km2, Filipinas continua dependiendo fuertemente de su producción de arroz, maíz, coco, caña de azúcar, batata, café y tabaco y de una variedad de frutas tropicales que incluyen banana, mango, anana, papaya y frutas cítricas, y de una muy importante actividad pesquera. Resultado de ello, son las principales exportaciones de pescado; camarones, langostinos y bananas y algunos productos industriales de origen agropecuario como aceite de coco, alimentos procesados y bebidas. La importancia de este sector productivo es el de constituir la mayor fuente de mano de obra y el sustento básico de las necesidades alimenticias de la población rural que constituye el 65% del total de sus 91 millones de habitantes. El 77% de los pobres se dedican a la agricultura, la selvicultura y la pesca.

Sin embargo, desde la firma de los acuerdos agrícolas de 1995 dentro del marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Filipinas ha experimentado un cambio significativo pasando de ser exportadora de alimentos a importadora, por ejemplo, de arroz que constituye el 35% de la dieta del filipino medio.
 

Filipinas se incluye dentro de las características generales del informe de la FAO-UN cuando dice “En gran parte de Asia, la agricultura sigue dependiendo en gran medida de las pequeñas parcelas familiares, de la producción propia de cada estación y de las prácticas agrícolas y de gestión tradicionales. Muchos pequeños campesinos son productores independientes que venden sus productos individualmente y tienen poca fuerza de negociación con los comerciantes de insumos y en los mercados. La comercialización agrícola está igualmente subdesarrollada, con canales comerciales sobrepuestos, una infraestructura inadecuada y falta de información sobre precios, carencia de experiencia en la gestión poscosecha y envase deficiente de los productos”.

En general, predomina el modelo de agricultura intensiva, con la utilización de abonos químicos y pesticidas, aunque se esta promoviendo cada vez mas la agricultura biológica. Otra característica es la disminución de la producción de cultivos básicos, como el arroz, el maíz y el coco, en beneficio de los cultivos de exportación, como las anana, bananas y mangos, dentro de un proceso similar al de India (ver “India modifica el perfil agropecuario de Asia”, Tiempo Agropecuario. Año III. No. 32, pag 4. Octubre 2006).

Motivados por la baja rentabilidad de las labores agrícolas muchos campesinos que no logran unos ingresos suficientes por la falta de tierra o por falta de asistencia técnica abandonas las tareas e impulsan la emigración, que actualmente alcanza a mas de 7 millones de personas, casi el 10% de la población actual y que envían al país alrededor de 9 mil millones de dólares al año y este hecho les ha convertido en la fuente principal de divisas del país.

Con este panorama, Filipinas no escapa al fenómeno generalizado de Asia que es el explosivo aumento de los nuevos residentes en las áreas urbanas, confundiéndose sus límites con los de las áreas rurales. Surge así un fenómeno de tierras agrícolas urbanas que producen vegetales, pollos, champiñones, pescados, cerdos, frutas, hierbas medicinales, maderas para la fabricación de muebles, que por otra parte armoniza con una la larga tradición en esta actividad y el conocimiento de los beneficios derivados del reciclaje de desechos con fines agrícolas.
 

El gobierno filipino ha apoyado esta importante actividad económica y social, logrando en algunas áreas urbanas y peri urbanas que el porcentaje de familias vinculadas al cultivo dentro de ciudades llegue a alcanzar el 80%. La motivación principal para las actividades agrícolas urbanas es la de asegurar una fuente constante y confiable de alimentos frescos para el consumo en las ciudades No obstante, al incrementarse la demanda por productos agrícolas perecibles de alto valor, entre ellas carne y vegetales en áreas urbanas, se promueve cada vez más el cultivo urbano como medio de generación de ingresos, contribuyendo simultáneamente a solucionar sus respectivos problemas de desechos sin incrementar el nivel de contaminación ambiental y en los cuales es la mujer quien ocupa un rol central en esta producción agrícola urbana. A.

Cebú, Filipinas. Julio 2007.

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