25 diciembre, 2010

La clave es saber importar.

Publicado en:
– Informe Industrial. No. 206, pag. 46 y 47. Septiembre-Octubre 2006. Buenos Aires, Argentina.

El férreo control y manejo de las importaciones muestra claramente como esas herramientas son utilizadas positivamente para impulsar la industria local por parte de un país carente de recursos naturales. La voluntad nacional y la persistencia de una política económica coherente y proteccionista de Corea han sido algunas de las características destacados en su desarrollo vertiginoso de los últimos 40 años. No es producto de ningún “milagro”. Los nichos de mercado aprovechables para los exportadores argentinos.

¿Habrán leído los estrategas contemporáneos del diseño de la política económica coreana a nuestro visionario, o quizás solo sensato, Carlos Pellegrini (1846-1906)? Hace algunos meses se cumplió el centenario de su muerte y consecuentemente hubo algunos homenajes a su memoria. Sin embargo, el mayor homenaje seria ser consecuente con sus pensamientos, tan validos hoy en día como hace más de 100 años: “La agricultura y la ganadería son dos grandes industrias fundamentales; pero ninguna nación de la tierra ha alcanzado la cumbre de su desarrollo económico con sólo estas industrias. Las industrias que las han llevado al máximun de poder son las industrias fabril, y la industria fabril es la primera en mérito y la última que se alcanza, porque ella es la más alta expresión del progreso industrial”.


En el caso de Corea, sus antecedentes históricos y geográficos han facilitado el mantenimiento de una política económica altamente proteccionista. Los resultados de esa política, en muchos casos de sustitución de importaciones sin favoritismos, están hoy a la vista.

También es cierto que muchos de los aspectos particulares de las modalidades económicas y comerciales de Corea como una estructura social cerrada, rígida y conservadora que le permitió a su comunidad mantener una identidad étnica y racial, además de una unidad nacional por miles de años, facilitaron la implantación de esa política. A lo largo de su historia y mediante estos mecanismos, Corea adquirió una cierta “insularidad” y logro superar con éxito muchas de las sucesivas invasiones de sus poderosos vecinos, China y Japón.

Dicho aislamiento o “insularidad” (cabe recordar que varios mapas de los siglos XVI y XVII, como el del célebre cartógrafo holandés Jan Jansson, mostraban en 1636 a la península coreana como una isla), tiene aun vigencia en la vida cotidiana y en las políticas nacionales. Es también una realidad física si se tiene en cuenta la barrera infranqueable de 170 km que la separa de Corea del Norte y la uniría al continente.

Con estos antecedentes resulta mas sencillo comprender el elevado proteccionismo social, étnico, racial y económico del país. Las autoridades locales encuentran ahora enormes dificultades en revertir siglos y aun milenios de tradición ermitaña e integrar el país a la comunidad económica internacional y participar activamente en el avanzado proceso de globalización. No resulta fácil atraer capitales, empresarios, ejecutivos extranjeros como tampoco resulta facil la apertura del mercado a los productos importados excepto aquellos que sean los de uso intermedio para la industria local. A.

Seul, Corea. Agosto 2006.