En marzo de 2009 invocábamos a Hollywood para que nos devolviera la confianza y nos salvara de la crisis financiera, haciendo aparecer la caballería justiciera en el horizonte. Nada de eso está ocurriendo. Los bandidos están ganando los enfrentamientos y van por más, mientras la caballería busca líderes y trata de organizarse. La batalla parece estar cerca.
Siempre hubo ricos y pobres. Durante los miles de años de la etapa agrícola que nos habla Alvin Toffler, los ricos eran aristócratas y los pobres un pueblo sin tierras. Con el comienzo de la Revolución Industrial, los ricos fueron los industriales y los pobres los obreros. En nuestra época, los ricos no son los que producen, sino los financistas, y en muchos casos sus aliados políticos a los que hay que agregar los gremialistas de muchos países del tercer mundo. En cambio los pobres son profesionales y personas con muy buen nivel de conocimientos, en algunos casos bastante elevado, y concientes de sus perspectivas sin esperanzas en los países industriales. Mientras que en algunos países del tercer mundo y en varios de los emergentes, esos pobres esperan el asistencialismo oficial de sus gobiernos populistas y abusan mas del clientismo que de su propio esfuerzo.


La ayuda global
de Hollywood

Desde el comienzo de la debacle comunista con la caída del muro de Berlin a fines de 1989 y la desintegración de la nefasta experiencia soviética a comienzos de la década de 1990, el capitalismo y la pax americana emergieron como soberanos globales y con ello se afianzaron y expandieron las teorías del libre mercado que germinaban desde varios años antes en Estados Unidos, fructificando vigorosamente en el mundo industrial. En Estados Unidos y en Europa, el capitalismo caníbal reina ahora de manera absoluta y soberana, permitiendo la supremacía del enriquecimiento por vía de la especulación financiera en lugar de la producción. Y la producción y la ocupación de la mano de obra fue relegada de manera despreciable, a un grupo de países con enormes masas de mano de obra, barata claro, que comenzó a ganar espacio político y poder económico, mediante una de las cualidades mas dignas del ser humano: el trabajo.

Este sintético y brevísimo resumen es una introducción al esbozo de una cuestión infinitamente mas importante que es la relación entre capitalismo y democracia, algo que esta siendo repetido en la últimas notas. Sin embargo, no tan repetido como la asociación que buena parte del mundo tiene inculcada de que el capitalismo y la democracia son las dos caras de una misma moneda. Quizás debido en gran parte a que ambos sistema prosperaron en armonía y exitosamente durante mas de tres décadas después de la Segunda Guerra Mundial y a que Hollywood, dentro del contexto de la Guerra Fría, se encargó de hacerlo circular por todo el orbe.


Un llamado de atencion que
 no debe ser desoido.

Ahora asistimos absortos a un enfrentamiento despiadado entre las instituciones financieras y los grandes inversores de Estados Unidos y Europa por un lado, y una enorme masa de población, instruida, culta, profesional, obreros capacitados, alfabetizados e ilustrados, que cuentan entre sus filas un elevado nivel de desocupación, y lo que es igualmente grave, con la inseguridad de mantener sus puestos de trabajo y con las peores perspectivas respecto a su progreso social y económico.En Italia y Grecia, sus gobiernos elegidos, con acierto o no, han sido reemplazados por tecnócratas financieros. Las potencias financieras y los grandes inversores atacan impiedosamente con políticas de austeridad. En España el gobierno elegido ha capitalizado el descontento popular por el gobierno anterior sin ofrecer una solución a la crisis. Y es posible que Sarkozy y Merkel no se sentirían muy seguros de sus futuros si Francia y Alemania tuvieran elecciones en corto plazo.

El ejemplo de esos gobiernos, y muchos otros, es que la democracia ha sido abusada. Los gobernantes se muestran incapaces de sacar sus países adelante precisamente porque en lugar de tener economías de producción  el control ha sido capturado por el sector financiero. El enriquecimiento de ese sector en los últimos años ha sido fabuloso, en la medida proporcional al empobrecimiento del resto de la población activa. Ahora, esos dueños del poder real de la mano de varios de los políticos, ambos con visión cortoplacista y falta de compromiso con la comunidad que en definitiva lo sustenta, plantea soluciones que llevan a que los obreros, empleados y profesionales asuman todo el peso de la recuperación mediante la reducción de los puestos de trabajo, la reducción o eliminación de beneficios, el aumento de tarifas y varios otros ajustes. Este es el nuevo campo de batalla.

Básicamente, en el mundo occidental el conflicto entre el sistema económico y el político esta planteado desde el fin del siglo pasado y se ha desarrollado exponencialmente al amparo del argumento del combate al terrorismo desatado después de septiembre de 2001. Ya no hubo que demostrarle al mundo que el sistema capitalista era el mejor del mundo. Quizás ya no fue necesario preocuparse por el estancamiento de los ingresos de la población. En compensación los consumidores comenzaron a beneficiarse con el ilusionismo de créditos hipotecarios facilitados por instituciones financieras poco reguladas y menos controladas. Las ya comentadas negligencias de los controles, la ausencia de las auditorías, la complicidad de los responsables oficiales, el permiso de los organismos de regularizacion pública, la miopía de las autoridades responsables de velar por los intereses de los ciudadanos, lograron consolidar la fantasía de un bienestar tan irreal como fugaz. Así, la deuda privada se elevo a niveles insólitos tanto en Estados Unidos como en Europa. Lo mismo sucedió con la deuda pública a ambos lados del Atlántico.

Habrá que esperar aun mas ajustes por parte de los “bandidos”, mientras la “caballería” engrosa sus filas. A.

Virginia, Estado Unidos. Diciembre 2011.