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Informe Industrial. No. 218. Abril 2009. Buenos Aires, Argentina.

No hay países blindados para la crisis financiera internacional. Pero si hay regiones del mundo que mantendrán tasas de crecimiento importantes frente a la recesión de los Estados Unidos y de Europa y en ellas se encuentran varios de los países asiáticos. A ellos debe prestarse mayor atención y concentrar recursos humanos de diplomáticos de elevado profesionalismo en el área económico- comercial para mantener activo el sector exportador y la actividad productiva en general. La salud de las economías asiáticas y de China e India principalmente, son hoy la última valla de contención para la crisis y así se muestra al mundo en las reuniones del G-20.

 Ante el explosivo desarrollo económico, comercial, financiero además del turismo, la cultura y la educación de esos países, las distintas diplomacias del mundo occidental reaccionaron con una nueva diagramación de sus estrategias políticas y la consecuente reasignación del personal que atiende sus representaciones oficiales en la región.

La evolución de Asia no es un fenómeno nuevo. Es la acumulación constante del crecimiento iniciado por Japón en la década de 1960, seguido luego por Corea, Hong Kong, Singapur y Taiwàn en los setenta, y consolidado definitivamente por China e India a partir de los noventa.

A mediados de la década de 1980, Chile le prestaba especial atención al área del Asia-Pacifico y a principios de los noventa, en Santiago había tantos seminarios, cursos, programas de radio, disertaciones, reuniones, conferencias, análisis y debates sobre Asia como en Buenos Aires o San Pablo había sobre el eternamente agonizante Mercosur. En los think tank chilenos se trabajaba con una hipótesis que colocaba al lema “Chile, país vinculante” como uno de sus objetivos en Latinoamérica, mientras que empresarios, funcionarios oficiales y académicos desarrollaban una intensa actividad en el Asia Pacific Economic Council (APEC), foro al que no tardaron mucho en sumarse, con la misma energía, los mexicanos y los peruanos. En 2004 Chile firmaba el primer Tratado de Libre Comercio con un país asiático, Corea, y el primero de Corea con cualquier país del mundo. Este es solo un indicio del resultado de una política acertada y coherente… mantenida durante décadas.

Por la misma época, en los primeros años de la década del ’90, Argentina acompañó este proceso de crecimiento económico desde la Unidad Analítica Asia-Pacifico del Ministerio de Economía, liderada por José Bekinschtein. Su accionar fue efímero y la Unidad fue desmantelada mientras su director, ya en el área privada, triunfaba en China realizando provechosos negocios para una empresa española.

A finales del siglo pasado, Charlene Bershefsky, que fuera el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) entre 1997 y 2001, encabezaba la delegación de su país en las negociaciones sobre el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y declaraba que “con el surgimiento de Asia y especialmente de China estamos siendo testigos de los cambios mas profundos en las corrientes de comercio internacional e inversiones de todo nuestro tiempo”. Un comentario semejante al de muchos dirigentes mundiales de Occidente que aspiran y desean mantener e incrementar el acceso económico de sus países en la región y reforzar su presencia en Asia. Fue así como Hu Jin Tao ganó un lugar de preferencia en la última reunión del G-20 realizada in noviembre pasado en Washington. A contramano de las atenciones mundiales, la autóctona crisis argentina de 2001 obligó a realizar economías y recortes presupuestarios, acertados algunos, injustificados otros. Entre estos últimos, quizás por la alta de visión de política económica y le estrategia comercial, se encontró cierre de nuestra Embajada en Singapur, un importante polo y centro mundial de transporte marítimo, almacenaje, depósitos y distribución en un complejo portuario gigantesco, sede de ferias y exposiciones de importancia global. Un lugar y un puesto de características ideales para desarrollar una dinámica acción de promoción comercial en toda la región cuando su conducción esta en manos le un experto.

El constante crecimiento asiático y viento de cola que soplaba desde aquel cuadrante obligó a prestar atención nuevamente al Asia-Pacifico y a India. En varias oportunidades varios funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto recomendaron la necesidad de realizar estudios sobre a distribución de los recursos de esa cartera para fortalecer la presencia argentina en aquella región. Y el propio Canciller Jorge Taiana, anunciaba en 2006 la apertura de nuevos Centros Je Promoción en Mumbai, India, y en Guangzhou, ex Cantón, China, “en el marco de la política destinada a profundizar la inserción argentina en el exterior”. El Centro de Mumbai continua inactivo y el de Guangzhou es aun inexistente.

Sin modificar el presupuesto o las dotaciones existentes en la Cancillería, la reasignación de recursos y funcionarios idóneos y competentes en la región asiática continúa siendo, y lo es ahora más, una elemental cuestión de sobrevivencia económica y comercial. Así también lo es una política exterior coherente porque de nada servirán la imaginación y empeño de los mejores funcionarios involucrados irrenunciablemente en la promoción del comercio exterior, ni el esfuerzo, iniciativa y participación de los empresarios, sin políticas de Estado y continuidad adecuadas. Los resultados de las políticas “espasmódicas” ya son conocidos. A.

El autor de esta nota, de reconocida trayectoria en los ámbitos diplomático y del comercio exterior, estuvo a cargo durante varios años de la Sección Económica-Comercial de la Embajada de nuestro país en la República de Corea.

Buenos Aires, Argentina. Abril 2009.

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