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Revista Pulso. No. 134, Pag 20. 2 diciembre 1969. Buenos Aires, Argentina.

Los cancilleres César Ruiz, de Bolivia; Alfonso López Michelsen, de Colombia; Gabriel Valdés, de Chile; Rogelio Valdivieso, de Ecuador y Edgardo Mercado Jarrin, de Perú, pusieron marcha al Acuerdo de Integración Subregional, del Grupo Andino, al instalarse los principales organismos ejecutivos y administrativos en la capital peruana, en adelante la sede oficial de la subregión.
La firma del acuerdo, el pasado 24 de noviembre, significa para los 5 países un importante paso en el proceso de integración que estaban llevando a cabo individualmente en la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio. Los propósitos de los gobiernos del Pacífico y de Bolivia son los de generar un desarrollo equilibrado y armónico entre las 5 naciones. Es ésta una pretensión que el Grupo Andino quiere hacer extensiva al, resto de los países de la ALALC, tal como quedó demostrado en el trascurso de la IX Conferencia que se está realizando actualmente en Caracas.
Sin embargo esta propuesta motivó serias discrepancias entre los gobiernos latinoamericanos. El resto de los países, ahora con la Argentina a la vanguardia, sostiene que es necesario avanzar más cautelosamente por el largo y dificultoso camino de la integración.
Loca carrera de integración.
La intención del Grupo Andino es lograr lo antes posible un mercado común. La Argentina, Brasil, México y las naciones “no alineadas” -Paraguay, Uruguay y Venezuela-, consideran más importante en estos momentos alcanzar primero los objetivos fijados en el Tratado de Montevideo. Concretamente, consideran primordial la instauración de una zona de libre comercio como etapa previa al mercado común.
“La puesta en marcha del mercado subregional andino constituye un hecho histórico, solo comparable con la gesta emancipadora americana”, declaró Gabriel Valdés. Sin duda que así es para los intereses chilenos, ya que este país es uno de los socios más importantes dentro de la subregión. Para Valdés el acuerdo recientemente suscripto Constituye “la base de la integración cultural y económica de América latina”. Todo indica que la estrategia política en materia de integración latinoamericana cambió con el agrupamiento de 5 de las 11 naciones que constituyen actualmente la ALALC. Si bien “no se trata de un grupo rival o sustitutivo de la ALALC”, como declaró el canciller colombiano, el resto de los países deberá adoptar un cambio frente al esfuerzo y la tarea combinada de estos 5 países.
En verdad, la rivalidad no existe ya que países de uno y otro grupo -sí bien no del todo homogéneos-, están ligados entre sí por comunes intereses.
Por ejemplo, las relaciones comerciales y políticas entre Venezuela y Colombia: algún integrante del pacto andino pensó alguna vez que Colombia podría ser la puerta de entrada de Venezuela a la subregión; las declaraciones del presidente venezolano, a fines de octubre, presagiaban un “acercamiento” que la arriesgada postura andina al solicitar la trasformación de la ALALC en un mercado común, echó por tierra.
Además, los lazos que unen a Perú y la Argentina contribuyen a debilitar cualquier posición rígida de un grupo respecto del otro. Una evidencia de las ligazones americanas se encuentra en la postura conciliatoria que rápidamente adoptan Bolivia, Colombia y Perú ante las firmes opiniones de los delegados a la IX reunión de ALALC.
Queda por ver si logran reconciliarse los intereses políticos de las naciones americanas. Es la dura tarea que espera a la flamante comisión directiva del Grupo Andino, formada por los representantes plenipotenciarios de Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú.
Las nuevas autoridades.
La junta ejecutiva de tres miembros, encargada de hacer cumplir las decisiones de la comisión directiva, quedó finalmente integrada por Chile, Colombia y Ecuador. La elección de su secretario general, que deberá ser peruano, será tarea de los próximos días. Javier Silva Rueté, abogado limeño y alto dirigente de la democracia cristiana de ese país, y el embajador Carlos Alzamora Traverso parece ser el más firme aspirante a ocupar el cargo. Bolivia, por su parte, asumirá la presidencia de la Corporación Andina de Fomento, financiadora de la agrupación subregional que paradójicamente tiene su sede en Caracas como una invitación permanente al ingreso de Venezuela.
Los cancilleres reunidos en Lima aprovecharon la oportunidad para emitir una declaración conjunta urgiendo al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (FIRB) que conceda el préstamo pendiente para el tendido del gasoducto hacia la Argentina. La declaración, dada a conocer al término de la reunión, dice textualmente: “Los ministros de relaciones exteriores de Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú expresaron su interés por que el préstamo concedido por el BIRF a la sociedad YAGOB, de nacionalidad boliviana, para la construcción de un gasoducto entre Bolivia y la Argentina, se haga efectivo a la mayor brevedad posible”.
Ni vencedores ni vencidos.
Por su parte el canciller de Perú, Edgardo Mercado Jarrin, dirigiéndose a una nutrida delegación de industriales de Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador y de su propio país, integrantes de la VI reunión del Comité de Empresarios Industriales del Grupo Andino (CEIGA), declaró con optimismo que “toda América latina estará integrada dentro de diez años en un mercado común”. Y el crescendo de su entusiasmo lo llevó a coincidir con su colega chileno en que el acuerdo “es el paso más trascendental que se ha dado en el presente siglo para lograr la integración continental”.
El delegado colombiano, menos eufórico, instó a los países miembros a realizar un desarrollo armónico que aleje toda idea que en la integración habrá vencedores y vencidos. A.

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