Publicado en:
Revista Pulso. No. 125. Pág. 14. 30 septiembre 1969. Buenos Aires, Argentina.

El Instituto Brasileño del Café y los productores brasileños de café instantáneo se aprestan a invertir unos 8 millones de dólares con el objeto de promocionar sus exportaciones de café soluble y extracto de café en los países tradicionalmente importadores de granos de café.

Sobre estas agresivas intenciones fue alertada la Secretaría de Industria y Comercio Interior. En una oportuna nota, la Federación Argentina de las Industrias del Café, Té y Especias puso en conocimiento a la citada Secretaría de la amenaza de “destrucción de una industria argentina que ha demandado ingentes capitales para su instalación, que absorbe material y servicios en grandes cantidades y que constituye una valiosa fuente de trabajo”. Esa industria es la dedicada a la elaboración de café instantáneo.

Un café amargo.
A poco de tomar conocimiento de las características de la comercialización del café en Brasil se puede comprobar que la preocupación que aflige a los productores locales no es ni infundada ni alarmista. Existen ya antecedentes concretos en las medidas de resguardo y protección, que para su industria aplicó recientemente el gobierno estadounidense con el fin de hacer frente a la campaña desatada por los exportadores brasileños. Estas acciones de defensa produjeron una tensa crisis y violentos entredichos entre ambos países durante el trascurso de la Conferencia Internacional del Café celebrada en Londres en febrero de este año.

El precio del café verde en grano para exportación, en bolsas de 60 kilos, oscila entre 48 y 52 dólares mientras que esa misma cantidad de granos está al alcance del industrial brasileño a menos de 18 dólares. Por lo tanto los productores brasileños de café soluble cuentan con una ventaja superior a los 30 dólares por bolsa (más del 270%) frente a sus similares argentinos. Esta apreciable diferencia en favor de Brasil le permitiría colocar en el mercado .argentino café instantáneo a menos de 2 dólares el kilo frente a un costo local de alrededor de los 6 dólares. Ante una competencia de precios tan abrumadora, la protección del 110% con que están gravadas las importaciones de café soluble resulta totalmente ineficaz.

“El industrial brasileño -explicó Edelmiro Rodríguez, presidente de la Federación Argentina de las Industrias del Café, Té y Especias- elabora el café soluble con el llamado “grinders”, que es un café de grano partido, cuya exportación de Brasil está prohibida y que simultáneamente las exigencias del Código Alimentario Argentino no permiten importar de ese país”. No existe diferencia de calidad, ya que el producto elaborado con café “grinders” no se diferencia del elaborado con café de grano entero. Por otra parte, resulta imposible modificar lo establecido en el Código Alimentario por cuanto se encontrarían serias dificultades en la tipificación del grano partido y porque además persiste la prohibición por parte de Brasil de exportar este tipo de grano.

También en la ALALC.

Esta vigorosa campaña en que se encuentran empeñados los industriales brasileños es la lógica expansión que buscan los países en vías de desarrollo a través de la exportación de productos con mayor valor agregado, aumento en la proporción de mano de obra incorporada e insumos nacionales, y en la apertura de nuevos mercados. Una estrategia bien planificada no podía dejar de lado las enormes ventajas que representa la ALALC en lo que significa un mercado ampliado: Brasil incluye en su lista de pedidos a la Argentina el café soluble para negociar durante el trascurso de la IX Conferencia Ordinaria de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio. “Ya hemos informado al secretario de Comercio Exterior de las consecuencias que para la industria nacional significaría una concesión de este producto”, manifestó a PULSO el señor D. Rizzo Baratta, jefe del Departamento de Estudios Económicos y ALALC de Nestlé SA.

Es evidente que el industrial argentino no tiene acceso al. mercado de materia prima con los mismos beneficios del elaborador brasileño. Posiblemente sea el decreto-ley “antidumping” parte de la legislación existente a la que podría recurrirse a fin de auxiliar a la industria nacional, tal como lo solicitó la Federación del Café, Té y Especias. Aunque no está del todo clara la competencia del citado decreto, ya que en este caso no existe ni subvención estatal ni el precio al que se comercializa en el exterior es inferior al del mercado interno en el país de producción. De todas maneras se hace indispensable la adopción de medidas de prevención tendientes a evitar que se produzcan daños irreparables en este sector. A.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Categoria

Sin categoría

Tags

, , ,