James Rowe puntualiza un aspecto clave del código del periodismo referido a la preservación de la identidad de los informantes.

En junio de 2012 tuve la oportunidad de escuchar a James Rowe en una magnifica disertación que ofreció en la Universidad Abierta Interamericana (UAI, en Buenos Aires. Sin ninguna duda la “frutilla del postre” fue su rotundo ¡NO! a la consulta de uno de los asistentes cuando le preguntó si en alguna circunstancia el periodista estaba obligado a revelar el nombre de su informante. No fue solo una palabra, fue toda una expresión verbal y corporal. No fue un gesto, fue una postura.

Rowe hizo una síntesis de situación de la prensa estadounidense destacando que las cuatro décadas que siguieron al fin de la Segunda Guerra Mundial marcaron el apogeo económico de los principales periódicos como el New York Times, el Washington Post, el Chicago Tribune y el Los Angeles Times. Pero esa etapa concluyó. En los últimos años la industria periodística está experimentando una seria y acelerada declinación, tanto en la circulación como en sus ingresos. Las principales causas de esa fuerte caída fueron la llegada, difusión y masificación de Internet, menor interés en la lectura de periódicos, el redireccionamiento de los avisos clasificados y anuncios a sitios de Internet y la menor actividad de los negocios y tiendas comerciales. En términos reales, los ingresos cayeron del nivel record que había alcanzado en 2000 a los valores de 1950.

James Rowe es un periodista estadounidense especializado en Economía. Fue durante 35 años editor y reportero de The Washington Post, diario al que ingresó en 1971 para cubrir temas vinculados con la política económica de Estados Unidos y mundial, y en particular la rusa. En 1979 pasó a ser corresponsal financiero en Nueva York del matutino, hasta 1982, cuando regresó a Washington DC para seguir con la cobertura económica durante la crisis de América Latina en la década del 80. En 1987 comenzó a desempeñarse como editor en la redacción del diario y, en 2000, creó la edición temprana dominical de The Washington Post, al frente de la cual estuvo hasta 2006, cuando se retiró.

Desde entonces, se desempeña como editor Senior de Finance and Develop, una publicación cuatrimestral que edita el Fondo Monetario Internacional. Es miembro del directorio de World Press Institute. A.

Buenos Aires, Argentina. Julio 2013.

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