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El Periódico del CEID. Buenos Aires, Argentina. Primer semestre de 2003.

La “pax americana”. La realidad de nuestro Continente. Las necesidades mas urgentes. Las recomendaciones prioritarias para superar una situación que empeora cuando no se atacan las causas. Cuan lejanos o cercanos están los países del mundo respecto del “modelo” a seguir.

 
Como dijera el Canciller indio en noviembre de 2002 al referirse al sistema democrático: “es el segundo mejor sistema de vida en el mundo, el primero esta por descubrirse”. La idea que transmitió es que nuestro sistema no es el mejor pero es el mejor que tenemos. El proceso electoral que se esta produciendo en Argentina es un ejemplo de ello. No es único. En el mundo entero se están produciendo ajustes permanentes de este sistema imperfecto.
En los últimos 20 años América Latina ha cambiado sus regímenes autoritarios por gobiernos democráticos con la sola excepción de Cuba. Sin embargo, ese cambio no ha resuelto los serios desafíos del subdesarrollo que enfrentan todos los países latinoamericanos. Por el contrario, las profundas reformas de política económica dentro del lineamiento de la filosofía liberal no han permitido el desarrollo económico de la Región que se mantiene lento y extremamente volátil.
Son elevados los niveles de pobreza y desigualdad social en la mayoría de los países y, en algunos, hasta su incremento. Se puso en evidencia que los pocos progresos económicos logrados lo fueron a costo de significativos problemas sociales como el del desempleo, la criminalidad, la inseguridad y la corrupción. Del mismo modo se resintieron los niveles de salud, educación e infraestructura social.
Otros de los problemas que enfrentan los países latinoamericanos son los de corrupción, la falta de transparencia y gobernabilidad política además del desaparecimiento de la clase media. Todo esto, paradójicamente, bajo el imperio de los gobiernos democráticos.
En general puede decirse que:
• El sistema de partidos políticos se ha fragmentado en forma desmesurada sin estar institucionalizado, dando como resultado coaliciones políticas inestables y cambiantes y mostrando falta de continuidad en las políticas seguidas por los distintos gobiernos.
• No hay diálogo entre gobernantes y gobernados. El electorado muchas veces no conoce las intenciones políticas de sus representantes y los partidos políticos tienden a constituirse alrededor del carisma de un líder. Una vez elegidos, los electores no tiene forma de conocer que políticas sus representantes apoyaran o se opondrán porque esa información no se hace pública aun. Por lo tanto, no hay posibilidad que los representantes elegidos enfrenten cualquier censura o cualquier forma de juzgar el desempeño de su gobierno.
• Los partidos políticos responden a los intereses económicos y no dan respuesta a las necesidades públicas y sociales, como consecuencia de los apoyos financieros y económicos recibidos para las campañas políticas.
• Los medios de comunicación podrían jugar un papel importante como agentes del cambio a través de investigaciones y su correspondiente difusión. Pero eso no logra llevarse a la practica porque la propiedad de los medios esta concentrada en pocas manos o porque los países no cuentan con una ley de libertad de información.
• Los representantes elegidos frecuentemente no tienen recursos, o los mismos son desviados para otros destinos, para realizar un análisis político apropiado de las leyes que aprueban y en varios casos fracasan en la solución de los problemas que intentan resolver. Es allí donde las ONG podrían jugar un papel destacado pero las mismas enfrentan serios problemas de apoyo financiero y falta de recursos humanos.
• Si bien varias ONG y sociedades civiles están activas en los países de la Región, las mismas son incipientes y tienen una muy escasa interrelación con las elites del poder y del gobierno como para promover reformas efectivas.
• Si bien la democracia se ha extendido por Latinoamérica, la calidad de la misma es muy baja debido a un muy bajo nivel de educación cívica.
Algunas de las recomendaciones para superar esa situación, no solo de estancamiento pero también de deterioro, son:
• Necesidad de agendas nacionales de gobernabilidad a mediano y largo plazo en coordinación con el gobierno, los partidos políticos, los grupos económicos y la sociedad civil.
• Importancia de desarrollar un sistema partidario efectivo y partidos políticos internamente democráticos, con ideologías sólidas.
• Promulgación de leyes que permitan la transparencia del financiamiento de las campañas políticas.
• Libertad de prensa y derecho a la información.
• Mejores relaciones entre la sociedad civil y los partidos políticos además de adecuada interrelación entre el gobierno y las ONG.
Estas fueron algunas de las conclusiones del II Foro Internacional de Democracias realizado en Seúl, Corea entre el 10 y el 12 de noviembre de 2002. Participaron mas de 250 representantes de 73 países, entre los que se encontraban activistas de las sociedades civiles, líderes políticos, empresarios, educadores y periodistas de todo el mundo que fueron convocados bajo el lema “Solidaridad global para expandir y fortalecer la democracia”.
Este Foro, y la Conferencia Ministerial de Comunidades de Democracia es una iniciativa de la ex Secretario de Estado Madelaine Albraight de Estados Unidos y tuvo su primera versión en junio de 2000 en Varsovia, Polonia. La reunión de Corea concluyó con una invitación formulada por la Canciller de Chile, María Soledad Alvear, convidando a un nuevo encuentro ministerial en Santiago durante el primer trimestre de 2005.
En el Foro se celebraron Paneles de Discusión por temas y también por regiones geográficas.
En el Panel de Discusión correspondiente a los temas relativos a los países de América Latina, actuó como moderador el argentino Daniel Zovatto del International Institute for Democracy and Electoral Assistance (IDEA), ONG con sede en Estocolmo, Suecia.
La presentación fue realizada por Rafael Roncagliolo, Secretario General de la ONG Transparencia, de Perú. Sintetizando lo expuesto en las conclusiones de los debates sobre la situación política, económica y social de la Región los panelistas pusieron de manifiesto que hay tantas razones para el optimismo como para la frustración. En todo momento quedó claramente expuesto en la presentación, en la coordinación, y en los debates, que la prioridad de la Región era reducir la pobreza y la desigualdad social.
Como dato anecdótico puede citarse que hubo un solo país que quedó fuera de todo análisis regional: Estados Unidos. Dado que el país promotor de estas Conferencia y estos Foros se arroga el uso de “América” para designarse a sí mismo (en lugar del apropiado gentilicio “estadounidense” que le corresponde), cuando se discuten los problemas de la Región como “Américas” se asume que son “las demás” Américas, la América Latina, y no el único continente descubierto por Cristóbal Colon en 1492.
Por lo tanto, sin restarle valor, contundencia e importancia a ninguna de las conclusiones arribadas, los resultados de toda la segunda edición de las Democracias en Seúl, deben tomarse como carentes de autocrítica. O, mas exactamente, la medida de cuan lejanos o cercanos están los países del mundo respecto del “modelo” a seguir.
Como recientemente expresara Kenneth Roth en el Informe Anual de la organización mundial Human Rights Watch presentado en Washington DC. a principios de enero de 2003: “Estados Unidos no es en absoluto el país que comete mas abusos contra los derechos humanos. Pero tiene tanto poder hoy en día que cualquier incumplimiento suyo de estas normas tiene repercusiones mundiales”. Una opinión que ha quedado empequeñecida luego del reciente y devastador ataque a Irak. A.
Seúl, Corea. Febrero 2003.
 

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