Publicado en:
Revista Pulso. No. 119. Pag . 19 agosto 1969. Buenos Aires, Argentina.


Los contrabandistas internos.

Esta vez fue Arlistan SA., pero antes lo fueron Cinzano, Guereño, Panoramic y otros.

El caso comienza así: un negocio de ventas al por menor promociona un producto de consumo masivo a un precio muy por debajo del nivel corriente de venta al público. El anuncio lo hace en los diarios o simplemente destacándolo en sus vidrieras. Es a partir de ese momento cuando comienzan a sonar las campanillas del teléfono en las oficinas del fabricante a quien los comerciantes llaman apresuradamente para descargar una iracunda andanada de acusaciones.

Por lo general, los márgenes de ganancias para estos productos de venta popular no son amplios para el comerciante minorista ya que su beneficio resulta de la colocación de grandes cantidades. Resulta imposible, entonces, que un negocio exhiba precios por debajo de un límite muy pequeño, y, en algunos casos, por debajo del costo final de fabricación del propio productor. “Por lo tanto, manifestaron a PULSO Fernando y Alberto Levy, directivos de Arlistan SA., las mercaderías ofer¬tadas provienen de una fuente de aprovisionamiento irregular”.

Los “proveedores”.

Uno de los motivos por los cuales se bajan los precios al extremo de originar una ola de protestas« puede ser el de utilizar a unos pocos productos como “gancho”, que en la jerga del ramo significa resaltar ún precio como oferta. Es el caso de los supermercados en que los “ganchos” constituyen un elemento publicitario. Pero euando esto ocurre, basta con que el fabricante haga un prudente aviso a la gerencia de ventas del gran comercio para que ese producto sea retirado de la lista de oportunidades. Es un hecho habitual.

Existen otros dos casos en los cuales se producen estas distorsiones en los precios:
1) cuando algún cliente, por cualquier motivo, no cumple sus compromisos originados en la compra de mercadería y decide liquidar ésta rápidamente; y
2) cuando estando aún dentro del plazo de financiación otorgado por el fabricante, generalmente 180 días, el diente necesita contar con el efectivo comprometido en esa operación. Es en ese momento cuando él liquida la partida a un precio al contado sensiblemente inferior al real, cuya pérdida, a veces, le permite cubrir los intereses cesantes de la financiación.

El espectador oficial.

Con la finalidad de conocer la competencia de los entes ofídales en casos como éste, PULSO entrevistó al señor Raúl L. Rovira, jefe del Departamento Monopolios de la Secretaría de Estado de Industria y Comercio Interior, quien manifestó que “se trata de casos aislados que requieren un análisis particular para evaluar ía jurisdicción que sobre ellos puede tener la ley 12.906.” Esta ley es la llamada Ley de Monopolios, que en el inciso k) del artículo 2 considera, entre otros, actos de monopolio o tendientes a él “la venta de cosas o la prestación de servicios sostenida por debajo del precio de costo, no tratándose de artículos deteriorados o en liquidación, siempre que tengan por objeto impedir libre concurrencia.” Evidentemente rio se trata, de ventas sostenidas a bajos precios ni el potencial económico y financiero de los comerciantes minoristas permite alterar la libre concurrenda. No obstante, el órgano respectivo debe vigilar de cerca casos como el mendonado para evitar que en alguna oportunidad similar se logre alterar el normal desenvolvimiento de la libertad de competencia. A.

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