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Tiempo Agropecuario. Año III, No. 29. Julio 2006, Buenos Aires, Argentina.

En el número anterior comentábamos como están cambiando los hábitos de consumo en Oriente, la incorporación del vino, el aceite de oliva y los quesos en la dieta coreana. Esos cambios son aun más dramáticos en China, el primer importador mundial de granos y carnes y de commodities en general. Un desafío para la agroindustria.

A mediados de la década de 1950, China cambió coercitivamente el uso individual de la tierra por el dominio colectivo, siguiendo el programa stalinista de la ex Unión Soviética. El régimen de tenencia de la tierra se basaba en pequeños lotes que escasamente ayudaban a alimentar a una familia, generalmente mucho mas numerosa de lo que el producto de la tierra ofrecía, tal cual lo describió magistralmente en su tiempo Pearl S. Buck.
La transformación no careció de las medidas violentas del método aplicado por Stalin. La consecuencia inevitable fue que si antes los pequeños lotes no lograban alimentar a una familia, los mayores espacios colectivizados, con menor productividad, agravó enormemente la situación. Una historia tan dramática como conocida, donde el sistema de hukuos, esas libretas de familia que eran utilizadas como pasaportes internos –entre otros usos-, impedían la libre movilidad de personas dentro del país.
Esa enorme población permaneció, y aun permanece, en las áreas rurales (60% en 2005) constituyendo un enorme “ejercito de reserva”.
En 1959 las estadísticas nacionales chinas mostraban que la población no tenia suficientes alimentos, además de una marcada carencia de proteínas, y solo el 10% estaba constituida por trigo o arroz. En la realidad, una enorme proporción de la población china experimentaba fuertes hambrunas, como la de 1960 en la que murieron 30 millones de personas, quizás uno de los mayores desastres en la historia de la humanidad provocado por el hombre.
En 1982 el país alcanzó un nivel de alimentos razonable aunque los valores nutritivos y proteicos de la dieta eran notablemente bajos y deficientes. Durante los 20 años siguientes la dieta china fue aumentando gradualmente en componentes proteicos aunque también en grasas
En los pocos años del presente siglo, cuando China esta logrando reducir la pobreza a pasos agigantados, el cambio en la dieta alimenticia es una característica más que ostenta el país como muestra de su vertiginoso crecimiento económico.
Ese cambio también viene acompañado por algunas consecuencias no deseadas. En 2005 se estimó que 160 millones de personas sufrieron de trastornos debidos a presión alta, comparado con 90 millones de 1991. Otros 20 millones sufrieron de diabetes, 200 millones tienen exceso de peso y 70 millones de obesidad.
Esas características son mas acentuadas en los centros urbanos donde la falta de ejercicios físicos es mayor. Los mayores porcentajes de la población afectados por estas nuevas y crecientes anomalías son de jóvenes, las nuevas generaciones que se desarrollan en otra realidad económica distinta a la de sus padres. El 20% de los diabéticos son niños menores de 13 años.
Sin embargo quedan aun importantes y profundos problemas de abastecimiento que resolver provenientes de la enorme población, la baja productividad y un desarrollo económico regional altamente desequilibrado. China esta todavía muy abajo en el ranking de los países con mayores ingresos per capita (muy por debajo de los 100 primeros), 24 millones de personas de las zonas rurales viven por debajo de la línea de pobreza, necesita proveer de actividades remuneradas a otros 24 millones de personas que se incorporan anualmente a la fuerza de trabajo, 60 millones de discapacitados requieren asistencia y 100 millones de trabajadores rurales excedentes necesitan ser transferidos a otros sectores productivos.
El impresionante tamaño de la población es de una complejidad colosal. Para ejemplificarlo basta decir que durante 2005, la población creció solo el 0,63%. Pero ese bajo porcentaje significó 8,1 millones de personas con lo que la población china es actualmente de 1.307 millones de personas según la Oficina Estatal de Estadísticas de China.
Ese bajo nivel de crecimiento demográfico es el resultado de la política de planificación oficial llevada a cabo por el gobierno en los últimos 26 años que busco dar una solución a la escasez de alimentos y de agua, limitando a uno el número de hijos en las regiones urbanas y hasta dos en las rurales. Esta política esta siendo ahora evaluada nuevamente debido a que de continuar esta tendencia, en 2030, 900 millones de adultos debelan mantener a 500 millones de personas en situación de retiro o demasiado jóvenes para estar incorporados a la fuerza de trabajo.
El éxodo de la población rural hacia las ciudades se esta incrementando creando una demanda adicional de alimentos. Las Naciones Unidas predicen que para 2010 la población urbana será del 45% y para el 2030 el 60%.
Por otra parte la creciente urbanización desde mediados de la década de los 90 hizo desaparecer 6,9.millones de hectáreas de tierras cultivables (la Provincia argentina de Formosa tiene 72.000 km2), que no es un dato menor cuando se considera que solo el 10% de su territorio chino es apto para la agricultura. El país tiene una actividad agropecuaria que se caracteriza también por una producción en pequeña escala y con escasa mecanización. La superficie promedio de las granjas es de 0,5 hectáreas para 800 millones de agricultores (200 millones de familias).
El creciente ingreso per capita de la población hace que mayores proporciones de esos ingresos adicionales sean destinados a mejorar las dietas. Por ejemplo El consumo de aceites vegetales en las dietas cotidianas de 1999 creció el 440% respecto de 1979, y el aumento en los últimos 5 años superó aun mas esos valores.
Todo esto lleva al Banco Mundial a asegurar que las importaciones totales de alimentos de China se duplicaran para antes de 2020. China es actualmente el primer importador de granos y de carne del mundo, el tercer importadora de productos agrícolas en general, luego de Estados Unidos y Japón.
Desde su activa incorporación al comercio internacional, China se abastece en el mundo. En primer lugar están los países de la región. China es miembro del ASEAN + 3 y el incremento del comercio esta siempre dirigido a los países miembros, algunos de ellos como Laos, Malasia, Tailandia, Vietnam, participan activamente en el mercado chino. Por preferencias arancelarias y por localización, los grupos y asociaciones económicas regionales tienden a incrementar su comercio interno. Luego está la agresiva participación de Estados Unidos, el principal abastecedor de carne y granos al mercado chino. Y también están los grandes abastecedores de materias primas y commodities de América Latina como Argentina y Brasil.
En 2005 el comercio exterior chino fue de 1,4 billones de dólares, con exportaciones de 762.326 millones e importaciones por 660.221 millones.
Las exportaciones totales argentinas de 2005 fueron de 3.800 millones de dólares, un valor que no alcanzo al 0,6% de las importaciones totales de China de ese mismo año.
Existen condiciones favorables para que Argentina amplíe sus mercados teniendo en cuenta que es el primer exportador mundial de aceite de girasol, el primer exportador mundial de aceite de soja, el primer exportador mundial de peras frescas, el primer exportador mundial de miel, el segundo exportador mundial de aceite de maní, el tercer exportador mundial de porotos, el cuarto exportador mundial de jugo concentrado de manzanas, el quinto exportador mundial de leche en polvo entera, el quinto exportador mundial de aceitunas, y otros lugares destacados mas.
Resulta necesario destacar que casi el 90% de las ventas argentinas se encuentran concentradas en solo 5 productos, entre ellos el petróleo crudo, 307,0 millones de dólares en 2005, y el mineral de cobre 90,8 millones.
En esta situación, debería lograrse el mayor grado de industrialización de las materias primas exportadas mediante mayores ajustes de las políticas económicas y comerciales en ese sentido.
Convendria recordar las palabras de Carlos Pellegrini, “La agricultura y la ganadería son dos grandes industrias fundamentales; pero ninguna nación de la tierra ha alcanzado la cumbre de su desarrollo económico con sólo estas industrias. Las industrias que las han llevado al máximun de poder son las industrias fabril, y la industria fabril es la primera en mérito y la última que se alcanza, porque ella es la más alta expresión del progreso industrial.”
Una serie de oportunidades, en especial para productos agroindustriales, se encuentran en el trabajo publicado por el IICA Argentina titulado “China en el mercado agroalimentario mundial”, donde Edith Obschatko hace un análisis de China como país productor, consumidor, exportador e importador de materias primas agropecuarias y alimentos, explorando las transformaciones en el consumo de alimentos con mas de 70 sintéticos perfiles de mercado. A.
Seúl, Corea. Julio 2006.

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