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El Cronista Comercial. Pág. 6. 28 noviembre 1980. Buenos Aires, Argentina.

La que hace mas de dos décadas fuera la perla de las colonias francesas en África, enfrenta desde hace un tiempo crecientes dificultades económicas y financieras. Pero Francia continúa una definida política y una activa penetración en el Continente Negro en permanente incremento.

Senegal, con una población de casi 6 millones de habitantes y 350 dólares de ingreso anual per cápita, cuenta con una economía basada fuertemente en la producción primaria, en especial la agricultura. La continuidad de la sequía y otros factores climáticos adversos, afectaron seriamente las cosechas de maní y algodón. El maní constituye el principal producto de exportación del país y la mayor fuente de ingreso de divisas. Las ventas de maní se redujeron en un 40% entre 1977 y 1979. Por otra parte, durante igual período los gastos en concepto de petróleo aumentaron en un 30%.

Saldos negativos en la balanza comercial.

Ambas razones son argumentadas por los funcionarios del Ministerio de Finanzas y Asuntos Económicos de Dakar para explicar las causas de la actual situación. Las exportaciones disminuyeron de 623 millones de dólares en 1977 a 583 millones en 1979. Durante el mismo período las importaciones pasaron de 763 millones de dólares a 1.188 millones. El déficit comercial aumentó significativamente a 605 millones de dólares quedando buena parte de ese saldo en Francia quien adquiere y provee del 50% de todo el intercambio.

Lo cierto es que el endeudamiento externo asciende ya a 1.300 millones de dólares, nivel bastante elevado si se considera que el Producto Bruto Nacional a precios de mercado en 1979 fue de 1.800 millones de dólares.

Para paliar la situación, el FMI decidió otorgar a Senegal la facultad de utilizar casi 300 millones de dólares en derechos especiales de giro, medida que se hizo efectiva en agosto último. A cambio de eso. Senegal acordó realizar un programa de austeridad económica de cinco años. En el se encuentra incluido el desmantelamiento de la Junta Nacional de Granos, encargada de la promoción comercial del maní, y la importación y distribución del arroz, que constituye un alimento básico de la dieta senegalesa. Las dos actividades están pasando a ser desempeñadas por empresarios privados. Pero además el Estado posee otras 27 empresas y participa en sociedad mixta de otras 75. El conjunto de las mismas emplea unas 25.000 personas estimado en cuatro veces más de lo necesario. Con estas medidas se espera reducir el presupuesto oficial en un 30% durante el corriente año. También los controles de precios están siendo levantados, por lo que la liberalización de los mismos está reduciendo la especulación de los principales productos de la canasta familiar.

El rol de Francia en África.

Al igual que el FMI, Francia anunció un programa de ayuda a Senegal de 105 millones de dólares. Pero la política exterior francesa en África va mucho más allá del otorgamiento de un préstamo y es aquí donde se nota el rol trascendente que juega Francia en toda África.

Mientras los británicos sólo se preocuparon por mantener un comercio floreciente desde sus colonias hacia la metrópolis, los franceses sentaron las bases de una sólida estructura cultural y política en adición a lo económico. Con la excepción de Kenya, que confirmaría la regla, y de Nigeria, obra del casual descubrimiento de su riqueza petrolera y tan efímera como lo permitan sus reservas de oro negro, el resto de las ex colonias británicas se encuentran en los niveles más bajos del subdesarrollo que en términos africanos significa una dudosa subsistencia.

Francia ha actuado en este sentido con mayor visión y grandiosidad. Conscientes del alto nivel de civilización alcanzado durante el siglo XIX, se esforzaron por transmitirlo a los pueblos que gobernaban para disfrutar ellos mismos de sus beneficios fuera de Francia e incorporar a las élites autóctonas a su estructura política y cultural. Es así como actualmente los países africanos franco parlantes se encuentran dirigidos y aunados, aún desde el momento de la independencia, por la inteligente política que Francia adoptó con sus ex colonias haciendo de estos Estados el grupo mas integrado de África. El otorgamiento de sus créditos tiene sentido y trascendencia.

Martin Kirsch es el nuevo consejero del presidente Giscard d’Estaing para asuntos africanos luego de la muerte de Rene Journiac en un accidente aéreo a principios de año. Kirsch está asociado a grandes hombres de negocios franceses con intereses en África y conoce a fondo las particularidades de estos países. Anteriormente fue ayudante del último y más criticado asesor gaullista Jacques Foccart la eminencia gris de la política africana.

Casi en respuesta a la reunión económica cumbre de la Comunidad Económica del África Occidental, realizada en Lagos a mediados de abril, se realizó en Niza una reunión similar que núcleo a siete de los países africanos franco parlantes, En ella se anunció la creación de un Commonwealth francés que se suma a la Communaute Economique de l’Afrique d’Ouest como un verdadero instrumento de integración regional. Esta concreción el otro elemento más de la adherencia de las ex colonias francesas a la política monetaria del franco como un elemento efectivo de unificación y estabilidad.

Países como Alto Volta, Benin (ex Dahomey), Camerún, República Centro Africana, Chad, Congo, Gabon, Costa de Marfil, Níger, Senegal y Togo, utilizan la misma unidad monetaria emitida por el Banque Centrale des Etats de l’Afrique de l’Ouest, (comúnmente llamada CFA), con sede en Dakar, Senegal (1U$S = 209,08 CFA).Claro que es justamente este el aspecto que los nacionalistas africanos destacan como de dependencia económica.

El decano de los presidentes del África negra.

El encargado de anunciar la creación de la nueva Communaute fue el más francófilo de los presidentes franco parlantes, el senegalés Leopold Senghor. Para hacerlo, el pre¬sidente Senghor eligió nada menos que el día que iniciaba su visita oficial a Nigeria, el pasado 18 de mayo, Nigeria es el socio más poderoso que tiene la Comunidad Económica y del cual los estadounidenses, tampoco ya los británicos, intentan erigir en un modelo de democracia para el África Negra.

Leopold Senghor, ya en sus 74 años de edad, es el presidente de Senegal desde el momento de su independencia el 20 de agosto de 1960. Senegal se embarcó por aquel entonces en un sendero socialista de gobierno constituyendo una de las democracias más permanentes de África, donde frecuentemente los diarios subvencionados por el gobierno no vacilan en criticar la administración del Estado. Los cafés, las universidades y otros centros de reunión muestran una vigorosa actividad política. Y aun las cárceles no resguardan ningún prisionero político según la versión de los mismos diplomáticos occidentales establecidos en Dakar. El Estado escucha, y a veces adopta sugerencias provenientes de la oposición y, a diferencia del resto de los países africanos, tiene escasas tensiones tribales. La pregunta es ahora si la democracia de Senegal podrá superar la crisis económica y las medidas que están siendo impuestas.

El veterano presidente Senghor expresó su disgusto por las condiciones que Francia está poniendo a su ayuda económica y por la posición de París en el reconocimiento del gobierno de Angola. Posteriormente acusó a las empresas francesas de estar obteniendo crecientes utilidades de sus inversiones en África. De todas maneras, Senghor anunció su retiro como Jefe de Estado. Este astuto político que gobernó el país desde hace 20 años, se alejaría del poder en 1982 cuando termine el mandato para el cual fue elegido por el 85% de los sufragios electores.

Su sucesor podría ser el Premier Abdou Diouf, un musulmán de 45 años que está participando activamente en los asuntos políticos. Fue él y no Senghor quien fue recientemente a Paris a negociar el crédito acordado por Francia.

Por su parte, los franceses prefieren tratar directamente con Jefes de Estados jóvenes dispuestos a tratar sus asuntos dentro del marco de las organizaciones africanas franco parlantes en lugar de hacerlo en foros mas amplios donde su influencia puede ser desafiada por países como Canadá o algunos de los miembros de la Comunidad Económica Europea.

El gobierno espera ahora restaurar la economía y la confianza de los inversores extranjeros. Salvo en turismo, donde este año se espera la llegada de 300.000 visitantes, no ha habido inversiones de importancia. A.


Dakar, Senegal. Noviembre 1980.

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