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– Listin Diario, Santo Domingo, Republica Dominicana. 29 diciembre 2006.

 
Poseedores de una cultura riquísima y milenaria, los países asiáticos estuvieron sumidos, hasta hace poco tiempo atrás, en el subdesarrollo económico. Actualmente nos muestran los resultados concretos de una política educativa mantenida durante las últimas décadas.

 
Las evaluaciones que en materia educativa se realizan a nivel mundial, otorgan a Corea, Japón y Taiwán el liderazgo del conocimiento de matemáticas y colocando a este conjunto como los lideres de este conocimiento, además de un fabuloso grado de adelanto científico, tecnológico e informático.
 
Lo importante es el ejemplo de cómo países que hace 50 años estuvieron arrasados por las guerras y los conflictos internos, están hoy a la vanguardia de la investigación y de los procesos informáticos gracias a una obsesiva preocupación por la educación, en forma competitiva, de la población.

No cabe la menor duda que ni el empresariado, ni el Gobierno, ni la misma sociedad comprenden que la prosperidad de los pueblos no depende de “la política económica” y de “la voluntad política” sino de la educación; que le verdadero talón de Aquiles del futuro económico es la educación primaria, secundaria y universitaria; que mientras la sociedad en su conjunto, las familias, las empresas y el Gobierno, no tomen la firme decisión de revertir las políticas y actitudes actuales de no valorar la escuela conviviremos con el desempleo y la marginación; y que una vez lograda esa concientización y puesta en marcha las acciones que correspondan, deberemos esperar al menos dos generaciones para que se puedan plasmar los hechos concretos en resultados visibles.

Los programas educativos no reflejan en los hechos lo que los políticos declaman. El empresariado parece no preocuparse por la “degradación” en la capacitación de los técnicos y operarios. Y la sociedad se comporta de la misma manera, como se comprueba en la conocida y pésima conducta de los propios padres respecto de sus hijos cuando expresan “pobrecito, se quedo estudiando”, como si estudiar fuera un castigo!

En el futuro, los jóvenes estudiantes no podrán tener mejores empleos que sus padres si hoy no aprenden en la escuela más que ellos. Por otra parte, sin un programa educacional que promueva la calidad de la enseñanza se pierde la capacidad de competir y la globalización marginará a quienes no acompañen las transformaciones tecnológicas.

Pero en los países que avanzan y progresan no es así. En Oriente no es así. En China no es así. Muy por el contrario, Oriente nos ofrece un ejemplo del significado de la calidad de la enseñanza en forma competitiva practicada a lo largo de los últimos 40 años.

No hay ningún “milagro económico”. Solo una empecinada voluntad de estudiar en forma competitiva y progresar mediante la formación de una sociedad capacitada que permita acelerar los tiempos de transformación y crecimiento.

El desarrollo económico no es una fantasía de los economistas o de los discursos de los malos y mediáticos políticos. Es una meta perfectamente alcanzable. Es posible con disciplina y educación, con políticas estables y coherentes, con el combate despiadado a la corrupción.

La educación ha sido uno de los elementos destacados de la estrategia para lograr el crecimiento económico en buena parte de los países del este y sudeste asiático. Primero como instrumento del desarrollo y luego como un importante elemento dinamizador de toda la economía. El mayor nivel de educación de los asalariados, el más amplio conocimiento tecnológico y una actitud positiva hacia el trabajo formada en una regida disciplina escolar, fueron los elementos básicos del éxito sobre los que se apoyo una adecuada política económica en varios de estos países.

Resumiendo: lo verdaderamente importante radica en el nivel de la educación del pueblo, en su capacidad de organización y en la forma como los gobernantes y gobernados respetan las leyes. El crecimiento es posible. El problema central del subdesarrollo reside en la falta de educación, de organización y de disciplina de un país. A.

Seúl, Corea, Diciembre 2006.
 

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