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Revista Pulso. No. 137. Pág. 10. 23 diciembre 1969. Buenos Aires, Argentina.

Nuevamente toman actualidad los argumentos de “competencia desleal” en el comercio internacional utilizados con la finalidad de proteger la industria nacional de la agresividad de los exportadores extranjeros.

 
En esta oportunidad los reclamos provienen de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Vial, que agrupa a empresas dedicadas a la producción de motoniveladoras, excavadoras y otras máquinas para uso en vialidad.

Las quejas están dirigidas contra los competidores brasileños, ingleses y canadienses. En una nota presentada a la Secretaría de Industria y Comercio Interior los fabricantes argentinos solicitan la aplicación de un gravamen “antidumping”, reglamentado por el decreto 5342/63, a las importaciones de motoniveladoras que se hacen a precios presuntamente distorsionados.

Otras fábricas de caminos.

 
La petición del sector industrial argentino puede traer serios dolores de cabeza a los funcionarios oficiales. Estos deberán encarar la resolución de problemas originados por la sanción de medidas que no han guardado un lineamiento planificado en su aplicación.
A poco de ponerse en vigencia el Tratado de Montevideo (1961), la Argentina negocia las motoniveladoras, que pasan a engrosar la lista nacional de productos libres de derechos de importación o con depravaciones preferenciales para los países de la zona. Se agregan también otras maquinarias viales tales como las cargadoras frontales y las excavadoras. El gravamen actual es del 50% para extrazona mientras que para la ALALC permanece libre de derechos.
En el trascurso de los años siguientes a aquella negociación la industria que abarca la producción de tractores, maquinarias, complementos para la industria automotriz y del agro no permaneció inactiva. Su evolución, juntamente con las expectativas de reactivación en el campo económico, condicionó la ampliación y creación de nuevas líneas de producción y plantas industriales. Este desarrollo sectorial exigió un mayor aprovechamiento de la capacidad instalada.
Fueron las causas que motivaron el dictado del decreto 2578/68, por el que se establece un régimen preferencial para la fabricación de maquinaria vial: las partes y piezas componentes pueden importarse con un gravamen de solo el 20% en tanto que los motores diésel que se incorporen a esas maquinarias tributan el 50%.
Los tradicionales proveedores de maquinaria vial son Canadá, Reino Unido, y últimamente Brasil. El gobierno inglés no aporta ningún subsidio a las exportaciones de motoniveladoras pero los precios de lista de so« fábricas son sensiblemente menores a los costos de fabricación en la Argentina. Por ejemplo, la firma Aveling-Braford Group Sales, de Invicta Works, Grantham, cotiza a precios que oscilan entre los 15/24.000 dólares por unidad, mientras que los costos locales ascienden a unos 28/30.000 dólares. Otro tanto ocurre con la International Harvester Co., una fábrica inglesa.
Un verdadero movimiento de tierra.
Casi otro tanto podría decirse de Canadá, aunque las motoniveladoras de ese origen no constituyen una seria amenaza. Los fletes y una defensa del 50% en los derechos de importación brindan cierto margen de seguridad para la industria nacional. El problema es más serio con Brasil.
La Cámara de Fabricantes de Maquinaria Vial ha logrado detectar una importante diferencia entre los precios de las motoniveladoras para el consumo en el mercado interno brasileño y los precios de ofertas en las licitaciones abiertas realizadas por los gobiernos provinciales argentinos. Las importaciones desde Brasil se realizan a un 25% por debajo de sus precios en el mercado interno.
Huber Warco do Brasil y Caterpillar do Brasil pueden alcanzar esas reducciones por la exención de los impuestos a la circulación de mercaderías (17%) y del impuesto a los productos industriales (5%). La eliminación de las barreras aduaneras argentinas para este producto otorgada en el marco de la ALALC hace que los beneficios de esas deducciones se trasladen directamente a los precios. De esta forma Brasil facilita la comercialización exterior de productos industriales.
La aplicación de un gravamen “antidumping” se torna sumamente peligroso ante represalias similares que podría adoptar el gobierno brasileño, limitando las importaciones de origen argentino como, por ejemplo, las cosechadoras. No debe olvidarse que el régimen de exportaciones no tradicionales de la Argentina se basa en un sistema promocional de reintegros del 12%, exención del impuesto a las ventas, deducción del 10% en el balance impositivo del valor de las mercaderías exportadas, financiaciones especiales y otros. Se trata de prácticas normales en el comercio internacional. La libre competencia internacional deberá plantear la batalla en el plano de la capacidad tecnológica y de eficiencia de los factores de la producción.
El fracaso de las tratativas de retiro de las concesiones para las cargadoras frontales, excavadoras automotoras y motoniveladoras durante el trascurso de la IX Conferencia de la ALALC, celebrada recientemente en Caracas, pospone para la próxima reunión ordinaria la solución del problema a través de esta vía. Brasil exigió una elevada compensación para renunciara sus derechos. Solo la aplicación de las cláusulas de salvaguarda para productos industriales, contempladas en el Capítulo VI del Tratado de Montevideo, puede aportar una solución momentánea.
Algo importante ha quedado demostrado: la falta de una planificación y coordinación en la toma de decisiones por parte del sector oficial conduce a desaciertos como el que se plantea en estos momentos. La armonizaron de una política de integración en junto con una política interna de desarrollo industrial es necesaria para evitar perjuicios a sectores que impulsan la industria nacional. A.

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