Aporte al libro de Celia Quintella “Los primeros 10 años de Brasilia DF”.

Mi querida profesora y por siempre amiga Celia Quintella emprendió la maravillosa tarea de conservar los recuerdos de su amada Brasilia, donde ella pasó su primera juventud, cultivó las primeras de sus muchas amistades y la colmó de muy buenos y lindos recuerdos.


Mi experiencia no se refiere a esa primera época de pioneros, entre 1960 y 1969, pero fui el receptor beneficiario y agradecido de la generación de aquel momento tan especial en el desarrollo inicial y crecimiento del Distrito Federal. Así es que quiero brindar el testimonio de quien recogió las impresiones de muchos amigos candangos con los que me rodeé y me rodearon durante mis casi ocho años de vivir y disfrutar la vida en Brasilia.
Con este antecedente llegue al aeropuerto Internacional de Brasilia Presidente Juselino Kubitschek donde me esperaba un colega de la Embajada argentina, tal como es lo habitual en nuestra profesión. De mi parte llegaba a Brasil, tierra también de mis antepasados, como quien llega a un destino gratamente ansiado, luego de varias penurias a lo largo de 525 jornadas…
En el trayecto del aeropuerto al hotel, lógicamente en el Setor Hoteleiro Sul, mi colega trataba de describirme la realidad de la ciudad, enfatizando todas sus limitaciones y lo lejos que estaba de la línea Revlon, como en la jerga diplomática denominamos a los destinos mas ambicionados de nuestra idiosincrasia europea: Londres, París, Roma, Madrid, Ginebra, Bruselas, New York…
Recuerdo perfectamente bien aquel momento en que escuchaba como una lejana letanía su apocalíptica versión de la ciudad que me estaba acogiendo. En un momento del viaje por las amplias y despejadas avenidas de aquella época y cansado ya de sus comentarios cargados de conceptos negativos, pregunté con la mayor ingenuidad posible:
– ¿Aquí hay manteca en el supermercado?
¡Si, claro!, respondió con una mezcla de sorpresa y curiosidad.
Como había logrado cortar la corriente tan negativa de su relato, me arriesgue a la siguiente pregunta:
– ¿Y hay alguna estación de radio que transmita música clásica?
Pero ¡claro que si!, continuó respondiendo, ahora con mas curiosidad que sorpresa.
– Porque de donde yo vengo ahora no hay ni manteca en el supermercado ni música clásica en las emisoras de radio.
Y así di por terminada esa infausta colección de informaciones cargadas de pesimismo sobre la ciudad que me estaba recibiendo con la mayor calidez.
La primera muestra de esa bienvenida me la dio un anónimo llamado telefónico al cuarto del hotel donde me hospedaba en mis primeros días:

¿Você é o senhor Carlos?
– Si, soy yo, respondí en español.
Meu nome é Paulo Etiènne Brasil de Miranda (todavía recuerdo perfectamente bien su nombre). Você tem uma entrevista marcada com a Nigéria na próxima quinta feira, pelo rádio.

Era la época de las comunicaciones por radio, una actividad en la que estuve muy activo durante la época en que las comunicaciones eran difíciles y costosas. La estación de Paulo estaba en el hospital de Gamma, donde el era medico.

À tarde, no seu hotel, uma pessoa o procurará e depois providenciaremos o seu retorno.

Historias como esta me colmaron de alegría, hospitalidad, calidez y calidad durante los ocho años siguientes. Mis hijos se criaron en un ambiente único, fueron alfabetizados en portugués y aun hoy, más de 25 años después, solo hablan portugués entre ellos. Es la demostración más fehaciente de los magníficos recuerdos que tienen de su experiencia en Brasilia y de su dorada infancia.
Recorrí todo Brasil desde la capital. Fueron años de intenso trabajo que me llevaron de Río Branco, en Acre a São Luiz de Maranhão, de Manaus en el Amazonas, a Campo Grande en el Pantanal matogrosense. Pase largas temporadas en Río de Janeiro y en São Paulo. Pero siempre retornaba a MI Planalto Central, donde disfrutaba intensamente del afecto de tantos amigos.
 
En Brasilia fui miembro de LABRE, con el indicativo PT2ZCA (Papa Tango Dois Zulu Charlie Alfa), fui participante activo de la red de emergencia argentina en Brasilia y gané el Premio Quijote Dorado por los servicios a la red y a la comunidad. Los radioaficionados de LABRE eran una comunidad muy unida y activa, sobre todo en los primeros años de la ciudad, logrando enlaces y comunicaciones, poniendo en contacto amigos y familias, prestando un servicio invalorable, sobre todo en los momentos de urgencia y necesidad, o simplemente de saudades.
Fui un activo cultor de la biodanza y a través de ella y de mi relación con mis colegas de actividad, me terminé convirtiendo en un verdadeiro candango. Conocí personas maravillosas con las cuales mantengo permanente contacto, casi tres décadas después. Les debo mucho a mis amigos de Brasilia. Ellos me ayudaron enorme y definitivamente a superar momentos difíciles de mi vida personal y familiar. Lo que en realidad ocurría, y esto es lo que quiero principalmente destacar, es que ellos me trasmitían las fortalezas de los pioneros, la tenacidad y la voluntad de los primeros pobladores de Brasilia, aquellos de los cuales mí querida amiga Celia trata de rescatar sus recuerdos. Yo no estuve en aquellos años entre 1960 y 1969. Mi experiencia fue posterior. Pero, sin dudas, recibí de ellos, el coraje para enfrentar los desafíos de la vida y la energía no solo para sobreponerme a las circunstancias adversas sino también para disfrutar de la vida.

Mi contribución a este trabajo de Celia es mi reconocimiento a los primeros pobladores de Brasilia que lograron forjar en sus propias personalidades y lo que ellos me trasmitieron. A.

Virginia, Estados Unidos. Febrero 2011.

Unirse a la conversación! 3 Comentarios

  1. El artículo vinculado a su destino en Brasilia y la referencia a Celia Quintella comprenden un agradable comentario de la vida de relación que se vive en distintos lugares.
    Y en particular genera buenos recuerdos de experiencias ocurridas, siempre vinculadas con los fenémenos de convivenica.
    Ello es muestra de que el elemento vital sigue siendo la relación humana. Muchas gracia.

    Responder
  2. Ah, meu amigo, quanta alegria a vida me deu no meu tempo de Brasília! Grata pelas palavras de estímulo e carinho com os "candangos", mas não esqueça que você contribuiu muito para o desenvolvimento da nossa Capital – acreditando e convivendo com muita sabedoria, interesse em nos conhecer como pessoas e nos passando muito afeto e carinho. Foi uma troca maravilhosa e é por isso que o tenho como um grande amigo até hoje.
    O livro ainda não consegui publicar e agradeço o seu estímulo. É uma estória de pioneiros jovens que transmite o quanto fomos felizes.
    Parabéns pelo blog e continue disseminando cultura e educação com todo o charme que lhe é peculiar!!!!!
    Obrigada por seu meu amigo…..

    Responder
  3. Amigos: Tengo gratos recuerdos de la Capital de Brasil. El año de su inauguración, año 1960, año de mi casamiento y luna de miel fué para mi el preanuncio de la grandeza de este pais hermano, gracias a hombres ilustres que han construido su poderío mundial, con particular atención al Presidente Lula, quien tuvo el mérito de crear ciudadanía y sacar de la pobreza a treinta millones de brasileños. Fuerza Brasil, el mundo te acompña. Un fraternal abrazo de Jesús Sordi

    Responder

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Categoria

Sin categoría

Tags

, ,