Son abundantes los ejemplos en el mundo de países que prosperan gracias a un sistema educativo eficiente y competitivo. El latido del corazón de la movilidad social es la educación. La alternativa es clara: o se eleva el nivel de educación o el mercado baja los salarios.

Tal como menciona Gladys Lechini en la entrevista que le efectura ApuntoNews en enero 2012 “el actual sistema internacional bajo el liderazgo estadounidense muestra signos de agotamiento…” y una señal evidente es el detrioro de la escuela primaria y secundaria.

Steve Jobs puso de manifiesto un claro ejemplo del significado de la educación en Estados Unidos y en el mundo. Jobs se convirtió en un ícono del self made man, de la movilidad social, de los beneficios económicos de la democracia -ahora en peligro frente a la voracidad de un capitalismo salvaje-.
La atención sobre los logros de este niño de condiciones extraordinarias, adoptivo de padres trabajadores de clase media, se focalizó también en el entorno de su excelente educación primaria y secundaria pública, principalmente en la Homestead High School de Cupertino, California, a 60 km al sur de la maravillosa San Francisco. En las características de ese ámbito educativo se encuentra buena parte del éxito que se sumó a sus condiciones innatas. Fue allí también, en la misma escuela, donde conoció a Steve Wozniak, cofundador de Apple Computer, y donde se graduaron en 1972.

Cuarenta años después, el sistema educativo de Estados Unidos deja mucho que desear. El Foro Económico Mundial de Davos, coloca al país en el puesto 26 en el mundo, muy por detrás de Alemania, Finlandia, Holanda, Dinamarca, Canadá, Singapur…Y respecto a las ciencias y matemáticas, la comparación es aun peor. Con una mano de obra cara y una capacitación decreciente, la ecuación no puede tener sino mal resultado. Por lo tanto la alternativa para estas situaciones es muy clara: o se eleva el nivel de educación o el mercado baja los salarios.
Los países de Europa y Asia han estado desarrollando planes educativos muy intensos que han aumentado enormemente el número y el nivel de sus graduados universitarios comenzando por eficientes programas en los niveles elementales y medios, especialmente centrados en las matemáticas y las ciencias. Y con ellos también el nivel de su desarrollo económico y bienestar.
El ejemplo asiático es el del trabajo duro en el estudio y más estudio. En ese contexto, el modelo coreano ha sido reconocido mundialmente y contribuyó de manera decisiva a que su población duplicara el salario medio de sus habitantes en solo 11 años, y que su ingreso anual per capita pasara de los miserables 84 dólares en 1964 a los 27.169 (2009) actuales. Un resultado formidable! Por ese camino transitan Taiwán, China, Japón… donde sus estudiantes obtienen los mejores lugares en las competencias mundiales de ciencias y matemáticas.

Los europeos enseñan otra lección: hacen hincapié en el trabajo creativo y en el profesionalismo de excelencia de sus educadores. Finlandia es el mayor ejemplo de este sistema, con maestros bien pagos que son tratados con el mayor respeto y que son seleccionados luego de un proceso extremadamente competitivo y riguroso donde solo 1 de cada 10 supera las pruebas. Este equipo de elite de la educación está obligado, además, a tener una maestría en la especialidad. Nada mas alejado del criterio de empleo público que rige en otros países.

Contratar a los mejores maestros, a los mejores profesionales, adaptar el sistema educativo al mejor modelo en el mundo en su época, fue el medio elegido en Argentina por Domingo F. Sarmiento antes y durante su presidencia entre 1868 y 1874. Los resultados de una educación pública de excelencia perduraron durante décadas y produjo una colosal evolución cultural que dio sustento a un progreso económico y social sin precedentes en el país.

Estas experiencias ayudan a diseñar lo que debe ser una mejor estructura educativa: calidad de enseñanza, excelencia en el cuerpo docente, enseñar a pensar, pensar por si mismos y ser creativos, todo dentro de un ámbito riguroso de disciplina y competencia.

Los gobiernos que no priorizan a este sector, están comprometiendo su futuro, el del país y el de sus habitantes. Digamos que es la mayor prioridad que puede tener un programa de gobierno.
 
La educación debe ser producto de un compromiso también de la sociedad a través de un fuerte interés de la comunidad. Esta debe entenderse como un emprendimiento familiar que involucra tanto al estudiante como a sus padres, que deben apoyar a los educadores y exigir una educación de calidad y no solamente notas elevadas. Por parte del gobierno debe haber un claro objetivo nacional junto con el convencimiento de que no habrá progreso económico ni social sin un adecuado programa de educación competitive.
 
El latido del corazón de la movilidad social es la educación. La buena educación es y ha sido siempre la escalera por la que se asciende al bienestar y las recompensas son siempre evidentes. La tasa de desocupación es siempre menor entre los graduados universitarios mientras que aquellos con educación escasa o deficiente estarán condenados de por vida a subsistir en el segmento deprimido de la sociedad. A.
Virginia, Estados Unidos. Enero 2012.

Unirse a la conversación! 1 Comentario

  1. Excelente nota. Cuando se modificó, con Onganía, la vieja escuela normal atiné a sugerir que Argentina empezaba a hipotecar su futuro. Puede que esa Escuela hoy no responda a las necesidades de la época pero… tampoco hemos sabido reemplazarla. Peor aún, pasan los años y no se advierte interés alguno en hacerlo.

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