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El Cronista Comercial. Pag 5. 14 julio 1980. Buenos Aires, Argentina.

Las propuestas en la reunión de la OUA tienden a aumentar el intercambio de materias primas.

FREETOWN (Especial para El Cronista Comercial).— Los países africanos claman también por la no intervención militar extranjera en sus asuntos internos. Así lo enfatizan constantemente los representantes de la Organización de la Unión Africana (OUA). Pero a pesar de ello, tropas militares no africanas y aventureros de todo origen rondan el Continente listos para entrar en acción en los golpes de estado más variados, aun con la colaboración de los jefes de Estado miembros de la OUA. Por esta, y otras tantas declaraciones parecidas, difíciles o imposible de llevar a cabo, los críticos han comenzado a llamar a la Organización “el bulldog sin dientes”.

El año 2000 llega para todos.

La Asamblea Ordinaria anual de la OUA en Freetown, Sierra Leona, culminó el último fin de semana con la participación de las primeras figuras de los gobiernos africanos, excluido Sudáfrica por supuesto. En esta oportunidad, la decimoséptima desde la firma de Creación en Addis Abeba en 1963, las delegaciones analizaron te¬mas económicos de importancia. Los temas fueron tratados y discutidos durante una Conferencia Económica Extraordinaria celebrada el pasado abril en Lagos, Nigeria. Allí se elaboró un plan de acción económica que incluía la integración sectorial y la armonización de las estrategias de política económica que los países africanos reclaman para que los conceptos de desarrollo se conviertan en términos prácticos.

Sin embargo, los objetivos continúan siendo ambiciosos y alimentando las argumentaciones de los detractores: para el año 2000 se establecerá la Comunidad Económica Africana. Es de suponer que los delegados africanos habrán analizado exhaustivamente el tema antes de presentarlo para su aprobación a esta Asamblea Ordinaria. Pero varias naciones africanas dan la impresión de que la guerra contra la pobreza, la escasez de alimentos y la desnutrición, por hablar sólo de la más esencial de las necesidades humanas, nunca será ganada.

Lo cierto es que a pesar de la independencia administrativa que cundió por África hasta el reciente estado de Zimbabwe (presentado como 50 miembro de la OUA) la mayoría de ellos continúa suministrando materias primas a sus respectivas metrópolis dentro de esquemas que poco o nada han cambiado desde los tiempos coloniales.

Hay infinidad de variables que hacen dudar de un proceso duradero y exitoso que permita alcanzar en el año 2000 el objetivo de la Comunidad Económica Africana. Por una parte las existencias de petróleo son inciertas en el futuro para algunos de los países productores de la zona (Argelia, Nigeria, Libia, Angola, Gabón). Ellos dependen excesivamente de este mineral y no desarrollan en forma efectiva otras producciones alternativas aun a pesar del énfasis oficial puesto en los programas agrícolas.

Nigeria es un ejemplo típico de esto. Sus exportaciones están compuestas en un 90% por petróleo y desde que los ingresos en divisas comenzaron a aumentar a partir de 1973 con la llamada crisis de la energía, de los países industriales las plantaciones de cacao y palma que anteriormente habían constituido la riqueza del país, comenzaron a languidecer. Había que saber si los delegados africanos habían tenido en cuenta también el avance constante del Sahara sobre las tierras productivas, de por si escasas, del continente. O las recomendaciones recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) que vaticinaron que no habrá desarrollo en África sin profundos cambios en la política agrícola de los países.

Existe también la coalición de intereses entre las naciones africanas y su mercado natural: Europa. Si las actividades comerciales Europeas entran en conflicto con los intereses africanos, la presión extranjera puede demorar o hacer retroceder los planes regionales. Y esa acción puede ser muy efectiva ante la falta de coordinación económica de los países africanos cuya planificación requiera un largo tiempo de maduración.

No debe descartarse sino, por el contrario, tenerse muy en cuenta la eventualidad de conflictos armados en un Continente sumamente “volátil”. Son constantes las luchas civiles entre fracciones rivales, tribus irreconciliables en una región donde un sólo país puede tener hasta 300 lenguas distintas.

El Plan de Acción que esta siendo tratado en la Asamblea de Sierra Leona, destaca una paradoja africana: los abundantes recursos energéticos del Continente y su extrema dependencia de las importaciones. En este sentido también hay ambiciosos proyectos de realización como el Mercado Energético Común propuesto por el Secretario General de la OUA, Edem Kodjo. Pero el Plan contiene algunas propuestas más realistas como la de incrementar los esfuerzos para realizar un mayor intercambio de materias primas entre los países y favorecer los acuerdos a largo plazo para regular el aprovisionamiento de productos primarios y también semiterminados e industriales. Los delegados africanos están poniendo énfasis en el desarrollo del transporte y las comunicaciones como infraestructura básica para el incremento del comercio.

Áreas de comercio preferencial.

Las discusiones se están llevando a cabo también sobre establecimiento de áreas subregionales de comercio preferencial cuyas negociaciones comenzarán antes de 1984, con progresivas reducciones y eventuales eliminaciones de tarifas arancelarias. Los países están siendo urgidos a eliminar las trabas y regulaciones al comercio interregional. Este es el primer paso del establecimiento de una Comunidad Económica que deberá estar concluida antes que finalice la década del 80. Para ese entonces deberán estar integrados los sectores de la agricultura, la industria, energía, transporte y comunicaciones.

Para la década del 90 quedan la integración de proyectos comunes y la armonización de políticas monetarias y financieras. En esta área el Banco Africano de Desarrollo y el Fondo Monetario Africano, ambos con sede en Costa de Marfil, jugarán un papel preponderante.

Sin embargo, la realidad de una economía declinante en el Continente parece tender a aflojar nuevos dientes en las fauces del bulldog. Lo cierto es que para que todos estos proyectos, que están siendo tratados en la Asamblea Ordinaria de la OUA, puedan alcanzar alguna concreción depende de los intereses económicos de la región, de los empresarios locales y los fuertes intereses extranjeros que constituyen un poderoso grupo de presión. A.

Freetown, Sierra Leona. Julio 1980. 

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