Charles Darwin
(1809 – 1882)
Hay un conjunto de condiciones que deben darse para alcanzar el éxito en la enseñanza, podría llamarse el triangulo virtuoso de la educación. Ninguno de ellos por si solo es suficiente para alcanzar el éxito y lograr el objetivo de mejorar las condiciones sociales y económicas de la población, su prosperidad.

En el mundo, desde que existe, siempre ha habido competencia. Así lo pone de manifiesto Charles Darwin en su obra “El origen de las especies…”  cuando agrega en el mismo título de su obra de 1859 “…por medio de la selección natural o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida”.

Del mismo modo, el avance arrollador de las comunicaciones y la tecnología provoca un crecimiento fabuloso de la economía mundial donde la competencia es la clave de la supervivencia.

En el terreno de la educación la resultante lógica entonces es que la educación pública debe centrarse en el desempeño y en la rendición de cuentas, o sea, en sus resultados. Este componente es lisa y llanamente competencia, cada vez mayor en la medida en que se avanza en la escala educativa.
Si lo que intentamos lograr es la formación de profesionales exitosos que puedan lograr beneficios para sí mismos, para la comunidad en la que residen y para el país en el que habitan y que ha invertido en ellos, su capacitación debe ser competitiva.

Biblioteca de la
Universidad de Harvard
Boston, Massachusetts.  

El segundo componente clave es la excelencia en las aulas, independientemente de su condición económica o niveles anteriores de logros. Eso depende en medida particularmente exclusiva de los maestros, de grandes maestros. En la reciente nota “Los pueblos con educación prosperan, sin ella agonizan” en que nos referíamos específicamente al caso de Estados Unidos, se mencionaba esta característica. Y en muchas otras notas se hace referencia a la experiencia de Domingo F. Sarmiento a partir de 1868 y a los presidentes argentinos que lo sucedieron inmediatamente, cuando se “importaron” maestras y maestros desde el lugar donde la educación había alcanzado los niveles más elevados en su finalidad, Boston, Massachusetts.

En síntesis, la calidad de la educación está ligada a la calidad de los maestros y profesores. Un principio básico entonces es mejorar de la calidad de los educadores. Los maestros deben ser capaces de proporcionar a los estudiantes de las habilidades necesarias para triunfar en la vida. Los maestros deben sobresalir en las habilidades cognitivas y no cognitivas que transmiten a sus estudiantes.

El otro componente relevante es el compromiso y la responsabilidad de la comunidad. Es en núcleo familiar, donde debe inculcarse el respeto a los maestros, el convencimiento de que la educación es el único camino lícito para el progreso social y económico. La primera escuela es el hogar. A.

Virginia, Estados Unidos. Enero 2012.

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