Un antiguo mapa de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, editado en 1826 en Estados Unidos, contiene un resumen interesante de las principales características de la joven Nación. En lo referido a su historia realiza un interesante el relato detallado referido a las dos invasiones inglesas, destacando el valor de los ciudadanos de la indefensa Buenos Aires frente a la colosal fuerza invasora. ¡Un auténtico y excelente relato de la época!
 
Una traducción libre referente a ese épico episodio colonial, precursor de los hechos de 1810 que culminaron con la independencia argentina 10 años después (1816), dice así:
“Nada importante aparece en la historia de Buenos Ayres, hasta julio de 1806, cuando la capital fue tomada por sorpresa por el ejército británico bajo el mando del general Beresford. Estas tropas procedentes del cabo de Buena Esperanza, encontraron al país totalmente indefenso, con sólo puñado de tropas regulares y milicias desarmadas e indisciplinadas. Los británicos disfrutaron de su triunfo sólo unas semanas, cuando un pequeño cuerpo de la milicia porteña al mando del general Liniers, un oficial francés, invadió la ciudad, y obligan a rendirse a discreción, el 12 de agosto. Poco después de la rendición del ejército del general Beresford, otro cuerpo de tropas, en número de unos 5.000, llegó desde el cabo de Buena Esperanza, comandadas por sir Home Popham. Tomaron la fortaleza de Maldonado y la boca del rio de la Plata y sitiaron Montevideo. La guarnición española hizo una defensa firme y gloriosa de la ciudad y finalmente obligó a los sitiadores a retirarse vergonzosamente. Otras tropas llegaron un tiempo después, al mando de sir Samuel Auchmuty y aumentó el número del contingente británico con una gran superioridad sobre el de la guarnición. Se realizó otro intento y la ciudad de Montevideo fue finalmente tomada después de una defensa heroica que reflejó el mayor logro de la pequeña guarnición local. Entonces, con el refuerzo esperado, los comandantes británicos se decidieron a marchar sobre Buenos Ayres.
Buenos Ayres colonial

En mayo de 1807, el general Whitelocke, asumió el comando en jefe de las tropas británicas y general Crawford se le unió el 15 de junio. El ejército invasor ahora ascendía a más de 12.000 hombres, todos soldados regulares y disciplinados, que cruzaron el río y desembarcaron por el sur de la capital. Se les permitió acercarse a la ciudad sin ofrecer resistencia pero apenas había entraron, fueron recibidos por los habitantes indignados con un cerrado fuego de mosquetes. Cada casa fue convertida en una fortaleza y la venganza fue derramada sobre los invasores de esa tierra. Las tropas británicas fueron invadidas por la confusión y se esforzaron para encontrar un reparo vergonzoso. General Whitelocke, viendo que el patriotismo del pueblo no podía ser superado y sin ninguna vía de escape, entregó este formidable ejército a las milicias de Buenos Ayres y fueron tomados como prisioneros de guerra. Así terminó la segunda invasión británica de esta provincia”.

Por los tiempos de la edición de esta obra, en Estados Unidos aún estaba presente la guerra que la Nación del norte había vuelto a entablar con Gran Bretaña en 1812 por la ampliación y consolidación de su territorio. Era así indudable su simpatía con los hechos del sur de América.


José Ortega y Gasset
1883-1955
Pero lo que resulta rescatable hoy en día es la actitud y determinación de los pobladores del reducido asentamiento urbano que constituía el naciente puerto de Buenos Aires frente a una colosal fuerza invasora.
Casi 200 años después de aquella gesta desigual que parecía imposible, los argentinos parecen estar dispuestos a tomar una participación más activa y efectiva en la vida del país, dejando de lado ese aletargamiento, esa hipnosis por lo cotidiano, por una sociedad carente de objetivos y de aspiraciones para su futuro, el de sus hijos y el de sus nietos. El pedido de Ortega y Gasset de 1939, en su tercera visita a Argentina, “¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas!” debe estar resonando en el subconsciente de los ciudadanos. Y agregaba “Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No imaginan ustedes el salto magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son celebre su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental, secuestradas por los complejos de lo personal”. A.

Buenos Aires, Argentina. Noviembre 2013.  El UNO GRANDE

Unirse a la conversación! 3 Comentarios

  1. El Regimiento de Patricios tuvo su origen en el cuerpo miliciano formado el 15 de septiembre de 1806 en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, con motivo de las Invasiones Inglesas, respondiendo a la proclama del virrey Santiago de Liniers y Bremond del 6 de septiembre, que invitaba a todos los ciudadanos a armarse contra el enemigo. Allí nació la "Legión de Patricios Voluntarios Urbanos de Buenos Aires", frente a la inminencia del peligro.

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  2. El Uno Grande
    Letra: Camps Pinto
    Música: Otantino Ambrosi

    El Uno Grande entre los grandes,
    centinela firme siempre alerta,
    forjado en el yunque de los Andes
    en las horas de la Patria incierta.

    Es Patricios el grito de Guerra
    que en Mayo la Patria escuchó
    son las huestes del bravo Saavedra:
    Buenos Aires heroicos los vio.

    Vibren los sonoros clarines
    con bravas notas de Guerra
    llegando hasta los confines
    del monte, el llano y la sierra.
    Y si un día la voz de la Patria
    a la lucha llamara,
    recordemos entonces a aquellos
    ilustres varones
    que en Curupaytí, Salta y Tucumán,
    abatieron pendones
    en homérica lid.

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  3. El Uno Grande es una marcha militar de infantería argentina compuesta en 1924 por el subteniente Otantino Ambrosini y con letra de Camps Pinto. Es totalmente instrumental y suele ser tocada con bombos y trompetas. Debe su nombre al hecho de ser la marcha oficial del Regimiento Primero de Patricios desde 1935.
    Ambrosini se desempeñaba como Maestro de Banda del Regimiento 1° de Patricios. En 1935 fue agregada al Registro de Música Militar y en 1973 fue designada oficialmente como marcha oficial del regimiento.

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