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CEID. www.ceid.edu.ar 29 julio 2009. Buenos Aires, Argentina.
http://www.ceid.edu.ar/biblioteca/2009/oh_hollywood_sacame.pdf

¿Hasta que extremo puede llegar el liberalismo económico?, ¿son efectivos los mecanismos de control y auditoria de las operaciones financieras? La estafa realizada parecería indicar que no existieron auditorías y que los entes de regulación no pidieron garantías de las operaciones, por lo que los diferentes Estados han permitido el mayor defalco, del cual Madoff es el principal responsable pero no el único.
El lunes 29 de junio, en Manhattan, el mayor estafador de la historia, Bernard L. Madoff, fue sentenciado a 150 años de prisión. El condenado, de 71 años, no volverá a salir a la calle pero, sin duda, será tema de una película de Hollywood. Tampoco Ruth Alpern, su esposa, podrá seguir asistiendo a comercios lujosos ni participar de las reuniones de las instituciones judías de beneficencia en la que hacía importantes donaciones, algunas de las cuales también fueron víctimas de las inescrupulosas operaciones de su esposo. Ruth, hoy es una persona non grata donde quiera que vaya.
Bernie, como lo llamaban en su entorno íntimo, era el presidente de una firma de inversión fundada en 1960 que figuraba entre las ocho empresas más importantes en Wall Street. También se distinguió como presidente del consejo de administración de la bolsa electrónica Nasdaq. Su “estrategia financiera” se basó en seguir los pasos del esquema que en los años 20 creara Charles Ponzi, quien le dio nombre a este tipo de estafa.
Madoff fue detenido por el FBI en diciembre de 2008 y sus activos fueron congelados por la justicia. El fraude habría superado nada menos que los US$ 60.000 millones, una cifra que equivale a varios PBI o a la deuda externa de varios países.
Este “eximio” estafador le inspiró confianza a muchas personas que depositaron en él todos sus ahorros, que para muchos equivale a decir sus vidas. A las primeras las trató en forma personal pero muchas más llegaron a él a través de los fondos de inversión o directamente, atraídas por la hipnosis del lucro rápido y fácil. Sin escrúpulos defraudó a unas y otras desviando esos bienes para su propio uso personal.
La telaraña de su broker –tan confiable que “sólo registra pérdidas uno de cada veinte o treinta meses”, como dijera un operador– se dispersó por otras latitudes más allá de su país. Los que confiaron en Madoff fueron ciudadanos de Estados Unidos, España, Austria, Argentina, entre otros. En España, los fondos de inversión que confiaron en el “gran inversionista”, que nada invertía, tuvieron una gran pérdida patrimonial que multiplicó por seis a la del resto de productos: los 46 fondos españoles que fueron víctimas de la estafa de “Bernie” han perdido un 32% de su patrimonio desde diciembre de 2008, frente al 5,5% que retrocede el resto del sector en su conjunto . Si bien el importe total de los fondos invertidos en Madoff se situó en € 57 millones, apenas un 0,03% del patrimonio total del sector en España, para los afectados pudo haber sido un golpe terrible. Algunos inversores españoles habían retirado su patrimonio de esos fondos inmediatamente después de conocerse su manera de operar, incrementando las pérdidas de los mismos.
Madoff declaró haber actuado sólo, desligando responsabilidad a otros. ¿Sería creíble que actuó solo o que nadie percibió su actividad delictiva?, ¿qué no tuvo cómplices sobornados o actitudes complacientes de autoridades publicas y privadas? Difícil.
En Austria, se investiga que Madoff pagó comisiones a Sonja Kohn mientras ella se desempeñaba como la presidente de Austria’s Bank Medici AG, mediante empresas que ella misma controló. Nada menos que US$ 40 millones en comisiones para confiarle 1.000 mil millones al broker de Madoff .
Cuesta creer que hasta el banquero español Emilio Botín, presidente del banco más importante de España, el Santander Central Hispano, y el hombre más influyente de su país, haya caído en la telaraña de Madoff. En Ginebra, Suiza, la sociedad Geneva Partners presentó una denuncia penal contra la sociedad financiera Optimal Investment Services, filial en esa ciudad del Banco Santander, en relación a la estafa cometida por Madoff. Geneva Partners habría invertido parte del dinero de sus clientes ‒US$ 3.000 millones‒ en fondos concebidos por Optimal que fueron a parar a las manos de Madoff. La filial del Santander habría asegurado “que verificaría de manera detallada los socios con los que Madoff realizaba sus operaciones de mercado y que, según están revelando las investigaciones, en realidad nunca habrían existido” .
Según la prensa, la abogada Genevievette Walker-Lightfoot de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC, por su sigla en inglés), organismo de regulación bursátil, informó a sus superiores en 2005 sobre irregularidades en las operaciones que efectuaba el financista pero sus superiores ignoraron esas advertencias. Uno de sus supervisores era Eric Swanson, quien luego contrajo matrimonio con la sobrina de Madoff. Harry Markopolos, informante clave del caso de Madoff, también dijo que la SEC ignoró sus advertencias ya en el año 2000 .
La sentencia de Madoff es un hecho significativo que debiera sentar un precedente para muchos más casos que se producirán bajo esa modalidad. Verdaderamente, ha sido un hecho inusual porque perjudicó a mucha gente poderosa –miembros, al igual que él, de la asociación financiera internacional– y de ahí que deba pagar el pato de la boda. No obstante, muchos otros debieran correr la misma suerte.
Ha transcurrido tiempo suficiente desde su sentencia para considerar que a la novela de Madoff le faltan varios capítulos y un buen epílogo. Falta, por ejemplo, la condena de muchos funcionarios responsables del control y auditoria de las operaciones financieras que hicieron la vista gorda y flexibilizaron intencionalmente hasta el absurdo la escasa legislación al respecto.
La estafa realizada parecería indicar que no existieron auditorías y que los entes de regulación no pidieron garantías de las operaciones, por lo que los diferentes Estados han permitido el mayor defalco, del cual Madoff es el principal responsable pero no el único.
Como puede apreciarse, debería arrastrar hacia su nuevo hogar ‒la prisión de alta seguridad de Butner, Carolina del Norte , considerada como una de las más “confortables”‒ a algunos de los funcionarios del ámbito económico y financiero de varios gobiernos. Sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en un mundo muy preocupado por el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo, el crimen organizado, el dinero del narcotráfico, la prostitución infantil, entre otras calamidades sociales.
Bien, parece que en este caso tampoco habrá responsables que pagarán por sus actos, como en el de la crisis hipotecaria que partiendo de los Estados Unidos, dejó un tendal de ruinas en varios países.
De todo lo expuesto quedan muchas cuestiones por analizar. ¿Hasta que extremo puede llegar el liberalismo económico?, ¿son efectivos los mecanismos de control y auditoria de las operaciones financieras?, y en este caso particular ¿resulta adecuada una condena de esa magnitud sin contemplar a varios responsables mas? Pareciera que el juez Denny Chin quiso concentrar la ira de los damnificados en una sola persona permitiendo a los demás continuar con el carnaval financiero. Esperemos los próximos capítulos. A.
Buenos Aires, Argentina. Marzo 2009.

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