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Revista Pulso No. 133. pag. 16. 25 noviembre 1969. Buenos Aires, Argentina.

La producción y venta de tractores durante el mes de octubre marcó un nuevo descenso en relación al mismo, mes del año anterior. Otro tanto ocurre si se comparan los primeros 10 meses del año con los mismos de 1968.
Del total producido durante él trascurso de octubre -unas 890 unidades- Fiat Concord participó, con 497 tractores, el 56%,.Deca Fahr con 262, el 29%, John Deere con 81, el 9% y Hanomag con solo 50 unidades, el 6%. La participación relativa considerando los diez primeros meses del año varían con respecto al mismo período del año anterior. Fiat produjo 3.483 tractores sobre un total .de 7.357, una participación del 47%, Deca Fahr alcanzó 1.969 unidades, el .27%, la líneas de. John Deere consumaron 1.471 tractores, el 20%, y Hanomag despachó de sus plantas de Granadero Baigorria 434 unidades, el 6%.

En las ventas se guardan las mismas relaciones que en la producción, aunque se ha notado una mayor facturación para John Deere y para Honomag Cura. John Deere había, alcanzado a tener más del 50% del total de existencias acumuladas por las cuatro fábricas. Actualmente conserva 878 Unidades de las 1.958 en reserva, lo que representa el.45%. Por el contrario, Hanomag es la empresa que menos stock posee, apenas el 9%.

Nuevo régimen para la industria.
En el país no se producen tractores con potencias inferiores a los 37 HP. Queda sin satisfacer una sentida necesidad del agro argentino en unidades de baja potencia. En tal sentido numerosas firmas importadoras realizaron gestiones para ingresar tractores de bajo HP. Pero la vigencia del decreto-ley 15:385, que establece un régimen especial para la industria del tractor, impidió que esas operaciones se realizaran. La preocupación de la Secretaría de Industria y Comercio Interior impulsó entonces al Consejo de la Industria del Tractor a llamar a. las cuatro firmas productoras a una reunión en las que el sector oficial solicitó a las empresas, la elaboración de planes tendientes a la producción de tractores con potencias de entre 12 y 35 HP. La iniciativa, privada había detectado ya la falta de unidades de este tipo pero encontraba serias dificultades para encarar su producción. La capacidad de absorción del mercado para unidades de baja potencia está calculada en unos 800 tractores anuales.

Teniendo en cuenta que en el país existen instaladas cuatro plantas, dedicadas a la fabricación de tractores de las cuales no todas absorben igual porción de la demanda, significa que alguna de las cuatro tendría que dimensionar una línea de producción para solo 80 ó 100 tractores anuales y en el mejor de los casos otra debería hacerlo para 300 ó 350 unidades, lo que resulta completamente antieconómico. “Los gastos en matricería, inversiones fijas y otros gastos propios de una nueva línea de producción destinada a solo unas 200 unidades resulta en estos momentos, impracticable”,- manifestó a PULSO el señor Ricardo Testa, apoderado de John Deere.

La solución aportada por el sector privado para cubrir esa brecha de la demanda consistió en solicitar la promulgación de un régimen especial similar al del decreto-ley 15.385. Más aún: se solicitó una revisión general del régimen. El decreto-ley actualmente vigente comenzó liberando de derechos aduaneros la importación de hasta el 30% de partes y piezas que se incorporasen a los productos terminados. Evolucionaron de tal forma desde 1957 que llegaron a solo un 7% de admisión de partes y piezas libre de gravámenes de importación, un 2% con el 100% de recargos y 2% con el 300%. Este decreto-ley, que está siendo prorrogado anualmente a la espera de su modificación, contiene una “lista positiva” en la que se encuentran las partes y piezas susceptibles de importación.

Los requerimientos privados solicitaron la eliminación de la “lista” para de esta forma hacer el traslado de los beneficios de la liberación de gravámenes a la importación de algunos accesorios que podrían fabricarse en el país, hacia aquéllos destinados a la producción de los nuevos tractores. Con todo, un régimen especial similar al que permitió la instalación y fortalecimiento de la industria del tractor en la Argentina sería el elemento más adecuado para lograr la fabricación de estos nuevos modelos de tractores. A.

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