19 agosto, 2015

Yo soy tu mañana

YO SOY TU MAÑANA
Sigamos con atención la evolución política, social y económica de Brasil porque ese es el espejo más próximo de lo que puede ocurrir en Argentina, con mayor o menores variantes. Allá, la esperanza está llegando de mano de la justicia.

¿Será que nunca faremos senão confirmar
A incompetência da América católica
Que sempre precisará de ridículos tiranos?

Caetano Veloso

Observemos el fenómeno que en Brasil se desarrolló en un corto tiempo, solo un año, el muy cercano 2014:
– manifestaciones populares por la corrupción y el despilfarro en la organización de la Copa Mundial de Fútbol 2014, con obras excesivas que duplicaban y triplicaban los presupuestos originales en sedes que no volverían a ser utilizadas;
– la demora y el derrumbe de varias obras mundialistas en momentos en que toda la prensa internacional se encontraba en Brasil;
– el oprobio que significó el pésimo desempeño del equipo nacional de futbol con una humillante derrota de 7 a 1, frente a Alemania, en el país más fanático del mundo;
– el descubrimiento de la corrupción en Petrobras a semanas de la elección presidencial.
 
Hasta aquí el relato cronológico que muestra el descontento popular y hacía peligrar el triunfo del oficialismo en las elecciones presidenciales del 5 de octubre de ese mismo año.
En aquella fecha, la repetida candidatura de Dilma Rousseff no alcanzó el apoyo suficiente del electorado  para evitar la segunda vuelta el 26 de octubre. Consecuentemente se realiza un rápido reparto de nuevas y más asignaciones a la población carenciada.
 
La acción del gobierno logra el triunfo de Dilma y muestra, irrefutablemente, la eficacia de las políticas populistas de cortísimo plazo. A todo ello se sumó la más grave y burda burla que significó la aplicación de medidas económicas correctivas del caos imperante, inmediatamente después de asegurado el triunfo electoral, violando todas las principales promesas de campaña. Increíble pero real.
Pero, ¿dónde está lo novedoso?
Lo innovador en el escenario político brasileño es que la impunidad parece estar recibiendo el fuerte embate de la justicia. Porque si hay algo que diferencia a los países que evolucionan, avanzan y se proyectan al futuro confiable de aquellos que se revuelcan en el populismo, no es la falta de corrupción sino el celo en la punición.
Hay un cambio aún incipiente y esperanzador en el panorama político y social de Brasil, algo que podría llegar a ser inédito: el comienzo de una punición efectiva de la corrupción. Una parte de los jueces del Superior Tribunal de Justicia está iniciando una cruzada para cortar todas las cabezas posibles de esta monstruosa Hydra de la mitología griega. El camino fue marcado por el Joaquim Barbosa, un jurista que en 2013 fue designado como una de las cien personas más influyentes del mundo. No fue para menos. En el ambiente de ilegalidad que parece reinar en la América Católica que menciona Caetano Veloso, a fines de 2013 logró enviar a prisión a doce funcionarios del más elevado escalón del gobierno y figuras emblemáticas del entorno del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, entre otros el exministro José Dirceu y el expresidente del oficial Partido de los Trabajadores José Genoino. Fue una imagen histórica que se plasmó en los titulares de los medios de comunicación del mundo.
Actualmente el camino está siendo transitado por varios jueces federales más, entre los que se destaca el juez federal de Curitiba Sergio Moro. Una ola de justicia verde-amarela parece estar subiendo la rampa del Planalto, la sede del gobierno nacional, y amenaza la figura de Lula, y quizás, de la misma Dilma.
Sin embargo, hay otro fenómeno tan interesante como el escarmiento a la impunidad y es que los propios partidarios del partido oficialista están cambiando de posición y huyendo de la debacle.
Si bien falta mucho para lograr un cambio importante en la comunidad, algo que se lograría en varias generaciones, estos hechos traen un poco de dignidad para Brasil.
Ver esta película es un anticipo al estreno en Argentina. ¿Estamos listos a presenciar el efecto Orloff (yo soy tu mañana) en el octubre argentino? A.

Buenos Aires, Argentina. Agosto 2015.

PD: Obrigado Eliana e Ezio Banzato.

Unirse a la conversación! 2 Comentarios

  1. Muy buen artículo. Habría que enviárselos a nuestros jueces, para ver si ellos pueden emular a los de Brasil. Por ahora, acá no hay mucha esperanza….

    Responder
  2. Luego del discurso por cadena nacional de nuestra Presidente en el día de ayer, remarco con fuerza las siguientes líneas: "…hay algo que diferencia a los países que evolucionan, avanzan y se proyectan al futuro confiable de aquellos que se revuelcan en el populismo, no es la falta de corrupción sino el celo en la punición". Nuestro camino como nación dependerá de nuestra tolerancia a los actos de corrupción (y lamentablemente en Argentina somos muy tolerantes). Soy pesimista respecto al próximo gobierno, más allá de la bandera política, pero tengo una mirada positiva del futuro. Si Brasil puede, por qué no Argentina…

    Responder

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Categoria

Sin categoría

Tags

, , ,